Cuando estoy aquí, estoy allá. Cuando estoy allá, estoy en Yacullá

¡Ya va!, así se escribe Yacuyá?

En mi curso de Escritura de Viajes, me llamó la atención un post de Marina Porquéno:

Paso a dejaros una cancioncita que en Quito me recordaba a Madrid y en Madrid siempre me recuerda a Quito.
¿Estamos escribiendo? ¿Estamos bailando? ¿Estamos queriendo?

Y entonces el cerebro me comienza a enviar mensajes de memorias escondidas que nunca revisé. ¿Acaso no les pasa que cuando están en un lugar, piensan en estar en otro, y cuando ya están en ese otro, quieren volver o cambiar?

Recordé todos mis viajes. Volví a los 18 años, cuando pasé unos meses en Trinidad y Tobago y escuchaba salsa trancada (salsa, genero musical. “Trancada” es un adjetivo personal, sinónimo de salsa dura) por causa de la extrañación. Después de vivir 3 meses allá, cuando volví a Venezuela, lo primero que hice fue un playlist de Socca T&T 2010. Me acuerdo que me reencontré con mis amigos y les regalé un CD de mis grandes éxitos, me parece que fue mi forma hacer que se empaparan del viaje. 

Creo que solo lo escucharon cuando estuvieron conmigo y luego se perdió… Es difícil pasar a otros nuestras experiencias.

¿Nunca escucharon Socca? Les dejo una muestra de ese poder caribeño (de mi época).

Ya para los 23 años, cuando dejé todo y me fui a Uruguay, en realidad quedé un poco en el limbo. Fue un golpe de transición fuerte, me mudé de país. Así que estuve entre lo nuevo y lo mío.  Entre 5 minutos y nada más y mi salsa, mi música de negros y la música de, para ese entonces, mi novio.

Luego, me empapé tanto de la música uruguaya que conocí el Candombe, el rock uruguayo, conocí las murgas, el hip hop y otros géneros que me hicieron amar tanto Uruguay, que se me fue de las manos mi cultura.

Para ese entonces me mudé, viví con 6 venezolanos y volví a entrar en mi tierra, me acurrucaron y me hicieron recordar. Volvieron el folclore, las danzas, el aguinaldo y hasta el reggaetón.

Entre la transición, un amigo me enseñó a escuchar música brasilera, y ahí me colé un tiempo.

Entonces, en Brasil ¡Hola São Paulo! ¿Cuál es mi playlist? Música uruguaya.

Reencuentro en Venezuela, ¿y qué escuchas? Música Brasilera.

Vuelvo a Brasil, ¿qué estás escuchando? Música venezolana.

Estoy aquí, y quiero estar allá, estoy allá, quiero estar aquí. Y no termino de estar en alguna parte.

***

Y así pasamos la vida, reconociéndonos en otros lugares, empapándonos de todo y buscándonos.

Queremos recordarnos, sentir lo mismo que sentimos en ese momento único que ya tuvimos. Nos gusta husmear en el pasado, y darle “play” tantas hasta gastar la aguja del disco.

Los sentidos tienen memoria, por eso cada vez que nos perdemos buscamos entre ellas algo que nos reencuentre: un olor, una canción, un sabor, una cosa, un color, un detalle que nos confirme ¡Sí! Sigues siendo tu, el de esa vez, y el de ahora.

¿Eras tú el mismo de aquella vez? ¿Seguro?

Y dejamos el presente, para después.

***

Dejo para ustedes una canción, linda, que me llenó de amor cuando estuve en Uruguay, que me recordó a Brasil cuando estuve en Venezuela y que, ahora que estoy en São Paulo, tengo tiempo sin escuchar.

¿Ya ustedes tienen la suya?

Las amas de casa

Tengo 3 días tratando de ver el documental completo de HUMAN.

Human, muestra una serie de testimonios que relatan vivencias con respecto al amor, felicidad, odio y violencia entre nosotros (seres humanos). Y nos hace cuestionarnos sobre nuestra existencia.

Todavía no lo he terminado, sin embargo, dos mujeres captaron mi atención:

Human

La mujer de rollos puede ser cualquier tía, abuela, amiga o madre de nosotros. La del hiyab (si es que esto se llama así en otras culturas, por favor disculpen mi ignorancia), problamente no sea ninguna de las anteriores, porque nuestro contexto cultural es otro.

 

Aún así, ambas son mujeres, que sufren, que aman, que luchan por sobrevivir y que simplemtente, quiere ser felices.

Este par de Negritas, surgen en honor a ellas. Por que, al final, si cerramos los ojos y buscamos bien en el corazón, nos daremos cuenta de que nuestra lucha y nuestra búsqueda terminan en el mismo punto.

Amor

 

Si vienes a restar, mejor que ni entres

Hoy tuve una charla de esas que te dejan con dolor de cuello y de corazón. De esas que por más azucar que agregues, no endulza la amargura ni la tristeza.

Empezamos a hablar de las cosas más divertidas de la vida de cada uno. Lo gracioso de aquel día cuando cuando una chica perdió el control en una fiesta; todo lo que reímos cuando nos dimos cuenta que gustaba la misma persona; cuando sentí que se me durmió el brazo después de fumar; las actuaciones de las frases célebres de madres y abuelas, etc.

Y en algún momento, los amigos llegaron a la charla, comenzamos por las cosas lindas y agradecimos a todos los que hoy son parte de ese círculo. Luego, esta persona hizo una pausa, se levantó, caminó, fue al baño, salió, buscó algo en la computadora.

Como dirían en mi pueblo, estaba pajareando.

En mi otro pueblo dirían, boludeando.

Algo se le estaba moviendo por dentro, yo lo percibí (Neptuno en piscis). Me quedé quieta, esperando, sentada en la mesa en silencio, tomándome los ultimos sorbos de mi taza de té.

(Cuando esté preparad@, hablará)

Dejó la computadora, envió el último mensaje del teléfono.

Tengo que comentarte algo que me pasó

***

Escuché cada palabra con detalle, cada silencio y cada suspiro. Escuché lo que dijo y lo que no dijo.

Mientras el otro hablaba, sentía que mi cuello se tensaba . Se creaba una conexión energética fuerte, no sé si es que la empatía se me fue de las manos o si soy vulnerable a las tristezas de los otros.

Me paré, tomé agua.

Qué hijos de puta, ¿cómo estabas con gente así?

Llené otro vaso de agua.

Escuché.

Bebí.

Y luego otro vaso.

¡Fa!, no puedo entenderlo.

***

Esta persona estaba débil de espíritu, se sentía mal. Consideraba que las cosas no le estaban saliendo como quería, sentía que no estaba actuando como en realidad debió actuar. Bebió mucho, fumó mucho y se rodeó de personas que, estando en condiciones mucho peores, detectaron su debilidad y la usaron.

…Para mal.

Persona 1

“Es que tú eres un@ borrach@. Mira cómo estás, gastas más en alcohol que en comida. ¿No te das cuenta?

Pero, yo como bien. Solo que hoy tomé.

¡Estoy cansado del olor a alcohól!, ¿no ves cómo estás? Qué verguenza….¿Y dices que comes? Claro, si te la pasas pidiendo comida.

(Llora, llora, llora)

Persona 2

Me encanta que seas nuestr@ amig@ pobre (risas)

No me gusta que se jueguen así, no me da risa.

Es joda, lo sabes.

(Llora, llora, llora)

Persona 3

Estoy super preocupada por ti (llora). Viste que yo soy tu única amiga. Los demás ni siquiera te valoran. Estoy preocupada, mira cómo estás.

¿Como?

¡Así, así!

Así cómo.

***

Estamos preocupados por ti.

¿Por qué? ¿Por qué se tienen que preocupar por mí, si no pasa nada?

Es que a veces bebes.

Sí, bebo. Pero normal.

Pero es que bebes.

¿Y qué pasa?

***

Estaba bebiendo, es cierto, pero también comía, trabajaba y me gozaba la vida.

Me empecé a creer lo que me estaban diciendo. Lloraba todos los días. Me miraba al espejo y no me reconocía. Tenía miedo. ¡Pánico!

Te juro, lloraba mucho. Porque ellos estaban viendo un comportamiento en mí que yo no lograba ver. Me preguntaba qué era lo que estaba haciendo mal, me evaluaba, me estudiaba… No encontraba ese punto en común entre lo que ellos veían y yo.

Y seguía refugiándome en esas personas, porque entendía que estaban haciendo las cosas por mi bien.

¡DESPIERTA! ¿No te das cuenta?

Me estás contando que te sientes mal, que no te reconoces , pero ¿quiénes son los que te dicen eso?

Mirá bien:

Una frustrada que después que el novio la dejó terminó rogando amor a todo el mundo. Ella, que te imita, que te roba los pasos. Ella que quiere ser como tú, te juzga.

 Un tipo que tiene dinero de lugares oscuros, porque no trabaja, ni estudia, ni un carajo, pero tiene plata. Y un extranjero mantenido por sus padres, que se droga día y noche.

¿Esas son tus referencias?

Si no es por ese amigo, siento que me hubiese deprimido. Por él, recapacité.

Y te cuento esto, porque me acaba de llegar un mensaje de uno de ellos:

“¿Sabes qué pensé cuando se me perdió la plata aquella vez en la casa? Que tú me la habías robado”

***

Insisto, ¿por qué mantuviste a esas personas cerca de ti?

No lo sé. Los quiero eliminar.

(Léase bien “Los QUIERO eliminar”)

¿Y por qué coño no lo haces? Dame el teléfono.

ELIMINAR, BORRAR, EXCLUIR, BORRAR GRUPO, BLOQUEAR, ESTO ES SPAM.

***

No juzgo. A veces pasa que dejamos a las personas incorrectas entrar en casa. No es un pecado capital ni es para reprochar. Estamos para aprender.

Suele pasar que entregamos el corazón a personas que nos hacen daño, y lo sabemos, lo aceptamos y nos quedamos ahí asumiendo que MERECEMOS esos tratos.

Porque, así como la violencia doméstica, los culpables somos nosotros.

“Ahora que lo cuento y lo veo de lejos, no entiendo por qué son tan hijos de puta”, me decía.

No. Ellos son como son. Esa es su personalidad, esas son sus frustraciones, sus miedos, sus locuras. El error está en ti, en permitirlos y en dejarlos entrar a tu vida.

Cri cri, cri cri.

Un amigo me comentó, le dije, que el momento de más exposición de nuestro espíritu es cuando bebemos o nos drogamos. Y tú, entre las fiestas, las jodas y la vida loca expusiste mucho tu sensibilidad. Por eso, llegaron estas personas supieron cómo hacerte daño.

Tu sabes quiénes son tus amigos. Lo sabes y no los alimentas, no los conservas ni los mantienes. No distingues entre los panas de la joda, los de las birras, los que te ayudan, con los que lloras y así…

Tienes que respetarte, primero a tí y a tu cuerpo. Y valorar eso que eres.

Reconócete, mírate y escoge bien a las personas que quieres a tu alrededor. Y que vengan las que van a sumar y agregar valor, porque, como dice mi amiga Lucía, si vienen a restar, mejor que ni entren.

***

Le recordé, a él y a mí misma.

Cuando el éxito viste de segunda mano

Típico,

Crecemos con la idea de hacer las cosas por etapas: escuela, liceo, universidad, mención, trabajo, pareja, matrimonio, hijos, nietos, blah blah.

Típico que durante la universidad nos imaginemos con ese trabajo estable, ganando mucho más de sueldo mínimo, con un esritorio propio, el portaretratos o el corcho con fotos de las personas que queremos, una ventana panorámica con la vista de la ciudad, café, reuniones con clientes, y la plantita… No olvidemos la plantita.

Y del otro lado, una familia orgullosa hablando de tus logros.

Si antes de la facultad te descarrilas un poco o te cuestionas, comienzan los comentarios sobre qué carrera vas estudiar, por qué esa y no otra, ¿Arte? ¡No vas a ganar nada con esa carrera! ¿Qué tal ingeniería en telecomunicaciones? ¡Con eso tienes el éxito garantizado!

No sabes qué es éxito, pero dices..¡Verdad!, tengo que ser exitosx.

Para muchos, el éxito es todo lo que describí antes y más, para otros, es solo una de esas cosas, y para otros ninguna de las anteriores.

… O quizás todas, pero con un camino distinto.

Los que se cuestionan, tienden a esperar un año para después entrar a la universidad, otros dejan la carrera a la mitad para viajar y retomar luego (o no). Están también los que solo trabajan, porque detestan estudiar, y los que se cuestionan tanto que se gradúan de magna cum laudes para marcar la diferencia.

Somos tan variados los que nos cuestionamos.

¡Pero,muchacho! ¿Cómo vas a dejar la carrera? ya es tarde. No pierdas tiempo, ¡te tienes que graduar!

Es que no sé qué voy a estudiar… ¿Cómo que no sabes? Inténtalo, tienes que estudiar ALGO.

Bueno, es que me gusta filosofía ¿Filosofía? Eso no da plata.

También me gusta letras, ¿letras? No conozco a nadie que se haya comprado una casa con eso.

Antropología, me llama la atención también, ¿sabes? Estudiar al ser humano en sí, debe ser muy interesan… ¡Antropología! puff… ¿Con qué se come eso?

Bueno, ya me gradué ¡Gracias familia, por todo! Les dejo el diploma, ahora me dedicaré a la música. ¡QUÉ! ¿Pero cómo? ¡¿De qué vas a vivir?!

La presión social y el miedo. Los ingredientes diarios para crecer sanos y fuertes. 

Nos rodeamos de personas que te dicen qué hacer, qué pensar, dónde trabajar, cuánto ganar y cómo vestirte.

Nos siembran la semilla del miedo y usan el fertilizante de acabar con tus pasiones. Así es como vas dejando atrás las ganas que tenías de cambiar el mundo, hacer algo por tus medios, y te dedicas a alimentar la pasión de conformidad, a aceptar que “debes” hacer algo que enorgullezca a todas aquellas almas frustradas que también quisieron hacer algo y se vieron presionados a dejarlo.

Aceptas. Aceptas el trabajo, tu escritorio, tus 8h al día, el crédito para el auto (porque bueno, EL AUTO), el traje, la plantita, el matrimonio.

Bueno, ya ganas bien, tienes un auto ¿Y para cuándo los nietos?.

Nunca es suficiente abono.

Menos mal que siempre hay “malas hierbas” que deciden mandarlo todo a la mierda y hacer lo que les da la gana. Hierbas que lo intentan, se caen, vuelven a intentarlo, se caen y siguen.

Malas hierbas que a pesar de los intentos de cortarlas, nacen con ganas de hacer cosas por su cuenta.

Malas hierbas, que a pesar de ser “malas”, quieren hacer las cosas bien.

Hasta que un día, estas hierbas se encuentran a sí mismas sentadas, comiéndose un bizcocho dulce con café después de haber pasado por una tienda de segunda mano y comprar algo increíble, sonriendo porque les acaba de llegar un mail aceptando una propuesta de un proyecto que las hizo sufrir, pero creyeron tanto en lo que están haciendo que ¡al fin sucederá!.

Contentas, porque sus madres no entienden a qué se dedican.

Contentas porque la última ropa formal que usaron fue para la primera comunión.

Contentas porque mañana empiezan a trabajar y van a estrenar su ropa usada.

¡Qué éxito!

[Mi] Proceso para trabajar por intercambio en São Paulo

Un día me levanté con ganas de viajar a Brasil y aprender portugués. Sabía sobre la posibilidad de viajar a cambio de trabajar un tiempo en hostels, en plantaciones o cuidando casas, ya había varios avisos en mi Facebook atomizándome con eso. Pero para usar alguna de esas plataformas se precisa tarjeta de crédito y yo, no tengo.

Así que recurrí al viejo método: email.

Trabajar en hostels es lo mío, busqué algunos en Facebook, así que envié emails a Porto Alegre, Curitiba, São Paulo (SP), Rio de Janeiro, Bahía, Recife, Belo Horizonte y (para entendidos venezolanos) la Colonia Tovar; todo en español, porque es mi idioma natal y no sabía NADA de portugués.

Era febrero de 2016 y yo escribí:

 El próximo mes tengo un viaje pautado para Brasil, tengo posibilidad de trabajar o, intercambiar trabajo por alojamiento y comida.

¿El objetivo? Aprender portugués.

Me respondieron 3 hostels de Sao Paulo y 2 de Porto Alegre. La mayoría con propuestas del tipo:

Nosotros podemos darte alojamiento, a cambio de trabajo por 5 días a la semana durante 8 horas.

¡NO! Eso no es un buen intercambio, si quieren que trabaje así, páguenme. Gracias, besitos :)

Entonces O de casa me escribió,

Usted trabaja 4 días por semana, 8 horas diarias. Nosotros a cambio le damos alojamiento, desayuno y, los días que trabaja, almuerzo. ¿Cuál es la fecha de su viaje?

¡SA-BE-LO! Va pa’ i. Pero no tenía fecha de viaje, ni tenía el dinero, ni el pasaje, ni mochila, ni NADA.

El 7 de marzo estoy ahí.

MENTIRA! Ni sabía qué día caía 7 de marzo. Pero esa mentira DEBÍA convertirse en verdad, ya había dado mi palabra, así que comencé a trabajar.

Llamé a Lucía, mi amiga que vivía en el Chuy (estado fronterizo con Brasil), le pedí que por favor averiguara para comprar el ticket del bus, ella averiguó, yo deposité, ella compró, fin.

Me voy pa’ Brasil. Era un hecho.

Renuncié a mi trabajo en El viajero Hostels, que amaba. Con mi liquidación compré una mochila, me gozé mi última semana en Montevideo con una amiga venezolana que, bien oportuna, me llevó a ver MVD desde la perspectiva de un turista, dejé mi K-sa, me despedí de mi familia, lloré y me fui.

O de casa Hostel

Después de 30 horas en bus,Osmar, un ex huesped brasilero de El Viajero, me dio la bienvenida con la mejor sonrisa paulista del mundo. Me ayudo a llevar una mochila, me enseñó el metro, me ayudó a encontrar la dirección del taxi y me dejó en la puerta del hostel.

¡Gracias hermoso!, nos estamos hablando.

Julie, la japonesa del staff me recibió hablando mitad inglés, mitad portugués. Yo tenía miedo que poderme encontrar con una sorpresa tipo”¿quién eres tú?, no tenemos nada registrado”, pero estaba todo, como diría mi abuela, en orden divino.

 

Y así comenzó mi etapa de viajera por intercambio:

Con difíciles intentos de entender portugués, más aún hablarlo; tratando de no verme muy asombrada a causa de tantos edificios y tanto cemento junto; buscando comprender por qué estaba hí, caminando sola por las calles de una ciudad que guarda 30 millones de personas; buscando el ambiente familiar que no existía, e intentando asimilar la falta de naturaleza.

Ahí estuve un rato… Buscando la similitud de Brasil con Uruguay, después de Brasil con Venezuela. Al final, no busqué más.

¡Bienvenida a Brasil!

Comencé a vivir la ciudad, a hablar portugués en persona y a intentar traducir  y entender lo que querían las personas que llamaban por teléfono para hacer una reserva al hostel. También comencé a escribir mis relatos de turno en portugués, baile, canté, conocí gente, entendí, dibujé, procesé información, celebré cumpleaños y ahora canto “parabéns para voce, nessa data querida. Muitas felicidades, muitos anos de vida”.

Sin querer, viví en Brasil, construí una pequeña familia en Ô y reforcé otras que ya se venían construyendo desde Uruguay.

No recibí dinero por 2 meses. Viví con mis ahorros. Ahorré mis ahorros. Gasté dinero en cultura y aprendí un idioma nuevo.

Fue difícil, pero sin duda, una buena lección -y elección-. Y lo más importante, los objetivos fueron cumplidos.

Si van a SP, mándenle saludos a los chicos de O de Casa, por que después de esta historia, seguro que tienen que quedarse ahí.

Gente, ojo!

Ser voluntario es lindo, es una buena experiencia y te enriquese hasta el alma. Pero es difícil hacerlo, hay que tener paciencia. Es extraño no recibir dinero y entender que el pago es tener una cama, techo y comida cada día.

El mundo no está muy preparado para esto, pero la economía colaborativa tiene sus bondades: yo conocí gente linda, (otras no tanto), aprendí un idioma nuevo, viajé y trabajé.

Eso es intercambio.

Att. Soraya (chiste interno)

#MiGente

Él es Flávio Assunção, mejor conocido como Magoo. Le dicen así porque, según él, de pequeño era igual que Mr. Magoo (la caricatura), pero negro.

Es bailarín y una vez a la semana viene a O de Casa Hostel para enseñar a los huéspedes a bailar ritmos brasileros. La primera vez que lo vi estaba enseñando Samba Rock, la segunda vez, aprendí Samba Gafieira.

La primera clase fue bastante normal: él llegó, nos enseñó (con la mejor onda) y se fue. Sin embargo la segunda vez que lo vi, cambió mi vida:

Mi nombre es Magoo, soy bailarín desde los 17 años. La danza es mi pasión, es lo que sé hacer y lo que amo hacer.

Jamás, JAMÁS pensé que algún día podría vivir de la danza, y hoy en día dedico cada minuto de mi vida a esto. No hago otra cosa, mi vida gira en torno al baile.

Muchas gracias a todos por estar aquí y poder compartir conmigo este momento, para mí es muy importante lo que acaba de suceder hoy, acabo de compartir una parte de mí y ustedes lo aceptaron y lo aprendieron. Me siento feliz de que haber tenido esta oportunidad.

Obrigado.

Ahora Magoo está organizando “Dance games” la primera batalla de danza en SP, que más que una competición, es un juego que pretende entretener, hacer sinergia, integrar y crear valor.

Me llena de emoción seguir encontrándome con gente así, esto me confirma que se puede, que hacer lo que amas es llenar el alma de satifacción, y lograr vivir de eso es de las mejores cosas que te pueden pasar. Nadie dijo que es fácil, pero se puede.

Él es otra demostración de que podemos vivir de lo que amamos y que se siente BIEN.

Gracias Flávio por creer en lo que haces e inspirarme. Éxito con este nuevo proyecto.

#MiGente

Isabel, fotógrafa y Erika, realizadora audiovisual, llegaron a O de casa hostel para hacer intercambio. Colombianas las dos, bien rolas y bien berracas también! Se vinieron a Brasil a bajo costo, atravesaron el Amazonas, descubrieron Mamaos, conocieron gente linda, pasaron calor del bueno y ahora están en Sao Paulo con vía a Florianópolis y bajando  derechito por Buenos Aires con miras (gracias a mi influencia) de pasar por Montevideo.

Ellas quieren que la gente se inspire y se atreva a hacer viajes de bajo presupuesto, que se salgan de la zona de confort y que hagan lo que les apasiona. Conincido con ellas, tenemos que hacer cosas que nos gusten, porque cuando comienzas a hacerlo, las oportunidades empiezan a llegar, y con ellas, el dinero necesario.

El destino nos juntó y acá estamos, tratando de tomarnos una foto decente en el Beco do Batman -Vila Madalena, Sao Paulo.

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365

Rodeada de desconocidos, brindamos

¡Salú! por un 2015 próspero

4 años de relación aún perduraban -a medias-

renunciamos a todo

la costa uruguaya nos saludaba: La Pedrera, Valizas, Cabo Polonio, Punta del diablo.

hasta llegar a Florianópolis-Brasil

arriesgarnose y llegar hasta Río de Janeiro

volver a Uruguay

sin dinero

vivir en un hostel en la Pedrera

descubrir que siempre hay alguien dispuesto a ayudar

volver a Montevideo

¡chao amor de 4 años!

tener que vivir bajo el mismo techo, después de haber terminado

… fuerza.

Mucha fuerza.

Hola espacio de cowork: Sinergia Cowork

-el mejor de Uruguay, cuidado sino de Latinoamérica-

Conocer, aprender, explorar, analizar

reconocer talentos

entender: el futbol paraliza Uruguay

Inspirarme con Creative Mornings

inspirar a los demás

ser parte.

Resolver: el aprendizaje y el dinero a veces no van de la mano

mudarme

volver a mudarme

escribir para Cooltivarte

entrar a conciertos, bares y presentaciones, gratis

¡Gracias Federico!

comenzar a dibujar

rodearme de gente talentosa

integrarme

hablar uruguguayo

enseñar a hablar venezolano

enamorarme

y saber que es mutuo

ir todos los domingos al candombe

mi ritual con Ronald y Marcelo

pertenecer

tener grupo candombero

Conocer la espiritualidad,

las energías

el tambor.

Cerrar un ciclo

¡Hasta pronto amor!

Gracias, Sinergia Cowork.

valorar (me)

descansar

volver al hostel

y el 31

las copas se levantaron

y rodeada de amigos y desconocidos

en la costa uruguaya

en luna creciente, como una empanada venezolana

brindamos

¡Salú!

 

Bienvenido 2016