[Mi] Proceso para trabajar por intercambio en São Paulo

Un día me levanté con ganas de viajar a Brasil y aprender portugués. Sabía sobre la posibilidad de viajar a cambio de trabajar un tiempo en hostels, en plantaciones o cuidando casas, ya había varios avisos en mi Facebook atomizándome con eso. Pero para usar alguna de esas plataformas se precisa tarjeta de crédito y yo, no tengo.

Así que recurrí al viejo método: email.

Trabajar en hostels es lo mío, busqué algunos en Facebook, así que envié emails a Porto Alegre, Curitiba, São Paulo (SP), Rio de Janeiro, Bahía, Recife, Belo Horizonte y (para entendidos venezolanos) la Colonia Tovar; todo en español, porque es mi idioma natal y no sabía NADA de portugués.

Era febrero de 2016 y yo escribí:

 El próximo mes tengo un viaje pautado para Brasil, tengo posibilidad de trabajar o, intercambiar trabajo por alojamiento y comida.

¿El objetivo? Aprender portugués.

Me respondieron 3 hostels de Sao Paulo y 2 de Porto Alegre. La mayoría con propuestas del tipo:

Nosotros podemos darte alojamiento, a cambio de trabajo por 5 días a la semana durante 8 horas.

¡NO! Eso no es un buen intercambio, si quieren que trabaje así, páguenme. Gracias, besitos :)

Entonces O de casa me escribió,

Usted trabaja 4 días por semana, 8 horas diarias. Nosotros a cambio le damos alojamiento, desayuno y, los días que trabaja, almuerzo. ¿Cuál es la fecha de su viaje?

¡SA-BE-LO! Va pa’ i. Pero no tenía fecha de viaje, ni tenía el dinero, ni el pasaje, ni mochila, ni NADA.

El 7 de marzo estoy ahí.

MENTIRA! Ni sabía qué día caía 7 de marzo. Pero esa mentira DEBÍA convertirse en verdad, ya había dado mi palabra, así que comencé a trabajar.

Llamé a Lucía, mi amiga que vivía en el Chuy (estado fronterizo con Brasil), le pedí que por favor averiguara para comprar el ticket del bus, ella averiguó, yo deposité, ella compró, fin.

Me voy pa’ Brasil. Era un hecho.

Renuncié a mi trabajo en El viajero Hostels, que amaba. Con mi liquidación compré una mochila, me gozé mi última semana en Montevideo con una amiga venezolana que, bien oportuna, me llevó a ver MVD desde la perspectiva de un turista, dejé mi K-sa, me despedí de mi familia, lloré y me fui.

O de casa Hostel

Después de 30 horas en bus,Osmar, un ex huesped brasilero de El Viajero, me dio la bienvenida con la mejor sonrisa paulista del mundo. Me ayudo a llevar una mochila, me enseñó el metro, me ayudó a encontrar la dirección del taxi y me dejó en la puerta del hostel.

¡Gracias hermoso!, nos estamos hablando.

Julie, la japonesa del staff me recibió hablando mitad inglés, mitad portugués. Yo tenía miedo que poderme encontrar con una sorpresa tipo”¿quién eres tú?, no tenemos nada registrado”, pero estaba todo, como diría mi abuela, en orden divino.

 

Y así comenzó mi etapa de viajera por intercambio:

Con difíciles intentos de entender portugués, más aún hablarlo; tratando de no verme muy asombrada a causa de tantos edificios y tanto cemento junto; buscando comprender por qué estaba hí, caminando sola por las calles de una ciudad que guarda 30 millones de personas; buscando el ambiente familiar que no existía, e intentando asimilar la falta de naturaleza.

Ahí estuve un rato… Buscando la similitud de Brasil con Uruguay, después de Brasil con Venezuela. Al final, no busqué más.

¡Bienvenida a Brasil!

Comencé a vivir la ciudad, a hablar portugués en persona y a intentar traducir  y entender lo que querían las personas que llamaban por teléfono para hacer una reserva al hostel. También comencé a escribir mis relatos de turno en portugués, baile, canté, conocí gente, entendí, dibujé, procesé información, celebré cumpleaños y ahora canto “parabéns para voce, nessa data querida. Muitas felicidades, muitos anos de vida”.

Sin querer, viví en Brasil, construí una pequeña familia en Ô y reforcé otras que ya se venían construyendo desde Uruguay.

No recibí dinero por 2 meses. Viví con mis ahorros. Ahorré mis ahorros. Gasté dinero en cultura y aprendí un idioma nuevo.

Fue difícil, pero sin duda, una buena lección -y elección-. Y lo más importante, los objetivos fueron cumplidos.

Si van a SP, mándenle saludos a los chicos de O de Casa, por que después de esta historia, seguro que tienen que quedarse ahí.

Gente, ojo!

Ser voluntario es lindo, es una buena experiencia y te enriquese hasta el alma. Pero es difícil hacerlo, hay que tener paciencia. Es extraño no recibir dinero y entender que el pago es tener una cama, techo y comida cada día.

El mundo no está muy preparado para esto, pero la economía colaborativa tiene sus bondades: yo conocí gente linda, (otras no tanto), aprendí un idioma nuevo, viajé y trabajé.

Eso es intercambio.

Att. Soraya (chiste interno)

2 comentarios en “[Mi] Proceso para trabajar por intercambio en São Paulo

  1. Es hermoso todo esto, una linda experiencia!

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