¡Hola Córdoba!

¡Aaa! Cielo azul, calles amplias, vista panorámica, árboles, edificios modernos, quebradas. 
¿Por qué todos son tan lindos acá? Fue la primera pregunta que me hice al llegar a Córdoba Capital mientras caminaba por el Blvd. San Juan. No importa el género, todos eran hermosos.

Digamos que mi bienvenida fue bastante aceptable después de estar 18 horas en tren.

Estaba en un lugar del que no sabía nada más que el acento cooordoobés (léase con el tono pertinente). Después de vivir la furia porteña, llegar a Córdoba fue mas bien un alivio y un regalo. Días soleados, gente riendo, personas que van y vienen a un ritmo normal (sí, en Buenos Aires es distinto) y mucha gente joven.

En realidad, más que historias sobre la ciudad, me quedan cuentos en primera persona.

Me quedan los nervios de la primera vez que iba a hacer Couchsurfing e iba a entrar a la casa de un desconocido. Me queda el alivio y la alegría de encontrarme con V., una host super buena compañera, que me recibió con toda la buena onda y una comida casera que había preparado especialmente para mi llegada.

Me guardo los momentos de Altagracia, un pueblo que queda a 36km de la Capital, me invitó V. antes de conocernos. Allá nos recibieron un gato del tamaño de un perro Pekinés, un perro que no paró de exigir amor y una pareja que abrió las puertas de su casa para compartir con nosotras algo de beber, comer y música.

Me llevo de ese día las fajitas caseras (en especial, la que tenía forma de cara de gato), los comentarios de un chico fanático de series, películas y música que comentaba datos absolutamente curiosos que nadie más sabía; la historia del papel higiénico que tiene un cuento   “heteronormativa” ilustrado que puedes leer mientras reflexionas en el baño, Mr quedó con la cara dolorosa de risa y la llenura que tenía después h an er comido y bebido tanto. 

Parque Sarmiento

Todavía me duelen las piernas de la vez que recorrí el Parque Sarmiento, junto a V. nos sentamos en el rosedal sin rosas y vimos un faro construido solo para admirarlo. Caminamos rodeando el lago y me desilusioné cuando supe que en realidad era artificial, admiramos la belleza del otoño y pasamos por una parada de bus con forma de pancho (perrocaliente/hotdog).

Nos detuvimos un rato en el mirador y le pregunté a V., si iba con frecuencia a estudiar o con amigos. Me dijo que nunca lo había pensado.

Parque Sarmiento, Córdoba Capital

Eso es lo que pasa cuando lo cotidiano se vuelve rutina y no te permite ver todas las cosas hermosas que tienen las ciudades para mostrarnos.

Pasamos por el Zoo, me extrañé no sentir la ilusión que de niña me hacía ver animales, parece que ahora estoy más sensible con el encierro y mi ser no puede tolerarlo ni como excusa educativa.

El Museo de Arte Contemporáneo es hermoso y para estar cuesta $14 argentinos.  Aprovecho el momento para mostrarles algunas piezas que tienen un antes y un después en mi vida:

***

Feria del Paseo de las Artes

Los fines de semana se pone la “Feria Artesanal Paseo de las Artes”, que está por la Calle Belgrano. Es una feria llena con tiendas de artesanos, no compré nada, pero probe la sopa paraguaya, que no es sopa, sino una especie de tarta con queso (o algo así).

Eso de pedir sopa y que te den tarta, es muy raro.

En los alrededores hay muchísimas tiendas de diseño (que me encantan), está todo lleno de luces, gente, lugares para tomar algo y comer.

Es un paseo que vale la pena, aunque sea para admirar.

***

Un día antes de irme, una compañera del trabajo anterior me escribió preguntándome cómo no le había escrito para vernos, si ella es Cordobesa. La verdad que no me pasó por la mente.

Tuve que posponer mi salida de córdoba y aproveché para ir a un pueblito llamado Unquillo, que queda a 28km de Capital a ver las Sierras de las que todo el mundo habla. Apenas llegué, mi amiga me llevo a caminar por hasta la Capilla Buffo.

Capilla Buffo

Esta Capilla la hizo un hombre conocedor de la arquitectura, astronomía, metafísica, música y filosofía. Dicen que cada lugar está pensado en torno al cosmos, cada ventana tiene un por qué, en algunas, tenían que ver con la incidencia de los rayos del sol y, de acuerdo a los movimientos, se pueden apreciar mejor las pinturas que hay dentro.

Dicen que esta casa la construyó, porque su esposa estaba muy enferma y quería pasar los días en un lugar más tranquilo. Hace ese templo, en honor a ella y a su hija.

Para llegar Caminamos una hora entre árboles, saltamos un riachuelo y admiramos a Córdoba Capital desde la Sierra. 

La capilla es hermosa, no dejen de ir si pasan por Unquillo. 

***

Este post, más que una descripción de la ciudad, es una forma de exponer las cosas que hice. Y agradecerle a todos los que fueron parte de ese viaje, haberme recibido con tan buena onda y haber compartido conmigo su experiencia, sus placeres y su tiempo. 

Gracias. 

 

Gracias Córdoba.

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