Manifiesto a [la otra] mamá

Si tuviéramos que describir a una madre, podríamos acudir a adjetivos como, valiente, guerrera, audaz, divertida y entrañable. Podríamos expresarle que gracias a su dedicación, amor y fuerza ante las adversidades, aprendimos a ser cada día mejores, a valorar lo que tenemos y aprovechar nuestras herramientas.

Si tuviéramos que describir a una madre, se escaparían frases que siempre escuchamos de chicos como “vos pensás que nací ayer”, “cuando tengas hijos entenderás”, “vos pensás que te mandás sol@” y recordaríamos con tanta claridad cada palabra dicha que, de sólo leer esto, escucharíamos su voz.

“Mi madre es la mejor, es la más linda, la más sabía, mi amiga, compañera, confidente”, se lee en los Tweets. “Gracias mamá, sos lo más valioso que tengo”, publican en Facebook.

En el día de la madre, parece que ya todo está dicho. Y si comparamos los mensajes, anuncios y avisos publicitarios quizás veríamos el mismo mensaje: Feliz día mamá (adjunte adjetivo+frase).

Se me viene a la mente algo que siempre escuché “Madre hay una sola”

¿Una?, me pregunto.

Acá podría decir que, dentro de mi familia de “sangre”, tengo una sola madre legítima, pero miro alrededor y no puedo evitar ver la cara de otras mujeres, las que me vieron crecer con el mismo brillo de ojos que mi mamá “natural”, las que me preguntaron cómo me sentía cuando no había dicho nada en casa, o en qué andaba cuando me veían los ojos tímidos de quien esconde un secreto.

Las otras madres, fueron las que visité y, al entrar a sus casas, me sentía en mi hogar; las que me cocinaban y me quedaba la sensación de estar comiendo el mejor plato del mundo. Fueron las que murieron y que aún recuerdo con lágrimas, risas y el corazón lleno de amor; y las que aprendieron a utilizar WhatsApp y me envían mensajes que, a veces provocan eliminar la conversación y, al mismo tiempo, me generan ternura.

Estas otras madres, fueron quienes me expresaron con sabiduría cuando mi mama (natural) se estaba equivocando y me enseñaron a tener paciencia, a respetar su postura, entender su rol, sus preocupaciones, sus miedos, sus formas… Que no lo hacía por maldad.

Son madres de otros que siento propias. Son las que me permitieron decirle “hermano, hermana” a personas externas/extranjeras y nos mostraron el valor de la familia, de corazón.

¿Las conocés?

Si tuviéramos que describirlas, diríamos que son tías, hermanas, primas, madrinas, cuñadas. Son padres, son hermanos, son amigos y abuelas. Son las otras, los otros.

Ellas no salen en la publicidad, pero sabemos muy bien quiénes son.

Gracias, Madres ❤

 

Publicado en La Pasionaria

Anuncios

¿Qué opinas?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s