Amor en Sampa

No sé si soy amor o me rodee tanto de él en São Paulo que me transformé en el.

El recordatorio es latente, está en casa, en las aceras, cabinas telefónicas, ómnibus, calles, muros, postes; en los abrazos que ves de lejos y en los que te dan a diario (o cada 3 días); en las lágrimas de la muchacha que estaba llorando en la plaza y en las tuyas cuando tienes el verbo “extrañar” en mayúscula; en el pão de queijo que te comes y en el pan que hice yo.

El amor.

Por supuesto que a veces te invaden otros sentimientos, pero apenas volteas a cualquier costado, recuerdas, amor. Ahí está. Escuchas los latidos, lo sientes, te sientes, ahí, del lado izquierdo en tu pecho. Tú. Amor.

São Paulo, ciudad de furia, ciudad de amor.

Polaroid CUBE
Beco do Batman, Vila Madalena -São Paulo

 

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Veracidade o ver a cidade?

Se llama Mauro Neri da Silva. Es graffitero. No lo conocí en persona, pero conocí sus trazos, que dejan huella en todos los rincones de Sampa.
Veracidade y ver a cidade. Su invitación informal a la observción, a prestar atención y ser buenas personas, ¿volver a los valores?

Unas mujeres que yo llamo “sus negritas” acompañan su VER y su VERACIDAD. Ellas siempre con la mirada hacia arriba, ¿será que tenemos que comenzar a dejar de ver el suelo y comenzar a ver las caras, a dejar las pantallas por las bocas?

Quién sabe.

Mauro, ni siquiera me conoce, pero sin saberlo, ya me enseñó mucho.
Ver, verdad, veracidad, ver la ciudad. Amarla, cuidarla, valorarla y sentirla.

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Ya vengo, me voy a perder

¿Qué probabilidades tiene una venezolana común de estar São Paulo y tener una amiga de Curitiba?

¿Que probabilidades tiene esta venezolana de fumar con su amiga e ir a vender Palha Italiana y #Negritas en  la Av. Paulista?

¿Qué probabilidades hay de que la venezolana vaya hasta la Av. más importante de Brasil, se siente en el piso de la acera y dedique 3 horas de su día a estar ahí?

***

Debe haber más de 5000 filtros de cigarro en la Av. Paulista de SP. Pareciera que el mantenimiento gubernamental solo barriera las hojas de los árboles.
Así la ciudad se ve menos parque.
Con este sol, las medias azules con estrellas blancas de la Mishi me dan calor.


¡Y hambre! Aunque no tiene nada que ver. De todas formas ya me arrepentí de haberme puesto zapatos negros.


Dos chicos bien vestidos (y parecidos) se acaban de detener a pegar sus diseños en la pared de Bradesco justo en nuestra frente.


¡Dios, qué sol!


Desde que nos sentamos en la acera, han pasado 635 personas. 325 están vistiendo jeans, 100 están de shorts y el resto creo que son menores de edad. Sin contar, lo bien vestidos que están los chicos que están pegando sus diseños en la pared, bonitos -los diseños-.


Del otro lado de la calle, una chica conecta un parlante y comienza a cantar What a wonderfull world acompañada de su guitarra y el pum pum del cajón peruano que está tocando su amiga ¿Serán amigas o novias? ¿Por qué dije amiga? ¡Yo qué sé!.


Mmm… Acaba de llegar un olor a pan con canela y azúcar que me levantó hasta lo que no fue. En mi pueblo, ese olor sería de Cinnamon o rollitos de canela.


Ahí van 2 hombres, 1 señora y 20 adolescentes jugando Pokemon Go. Lo sé, porque caminan guiados por el instinto automático y la mirada fija en la pantalladel celular. Casi se tropiezan entre ellos por intentar cazar uno.


También pasó una japonesa de lentes, y recuerdo la enseñanza de un amigo “São Paulo es la ciudad con la mayor colonia japonesa en Brasil”


Fumé marihuana hace un rato, estoy sensible. Escucho el taconeo de la señora, el “obrigado” de la cantante al otro lado de la acera, el sonido de la tapa de la alcantarilla que acaba de pisar el muchacho de camisa amarilla y las campanillas de las bicis que van por la ciclo vía.

¡Cuántas “illas” en un mismo párrafo”!


Hace 2 minutos, un vagabundo se detuvo frente a mí, supongo que le llamó la atención verme escribiendo en plena furia citadina, y preguntó “Cadê a caneta?”
Mi cara reflejó un perfecto “no entendí” y Mishi levanta su lápiz.


“Ah! Ai está a caneta!” . Suelta una carcajada, me ve, extiende la mano, yo le doy mi mano también, y dice “O cor, né?, somos do mesmo cor?”


Nos veo.

“Somos, sim”.

***

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De tarde el reencuentro es inminente.

El Ibirapuerra nos da la bienvenida con un árbol repleto de flores color rosa fuerte, casi con luminaria natural. Una muchacha con audífonos puestos coloca sus manos en el tronco del árbol, y como si lo estuviera empujando baja la cabeza entre los brazos, cierra los ojos y se queda ahí, quieta. Ni se inmuta ante nuestras miradas.

Ella es, junto con el árbol.

¡Ta lotado de pessoas! dice mi amigo.

Descubrimos el estado de tranquilidad de los patos recibiendo el atardecer nadando en el lago, y nuestra tranquilidad al verlos. También que el GPS interno de los chicos no estaba funcionando bien y dimos más vueltas de las necesarias para poder encontrar tomar un lugar para tomar café.

¡La música es tan necesaria en los espacios públicos! La diferencia entre caminar con música de ambiente en mute, y la transición emocional al escuchar una batería y un saxo en pleno camino, te cambia el tumba’o.Caminas con ritmo y hasta con sonrisa.

Pasamos por el puente sobre el lago y el sol nos bañó de amarillo, nos calentó y nos recargó.

¡Foto, foto!

Descubrimos que la chica que nos atendió, le encanta que le digan que su café es buenísimo y tengo la sensación de que va a lanzarse a un emprendimiento. Ella se lo cree, nosotros somos sinceros con ella.

Ya de noche las calles se nos perdieron y nos encontramos en las desconocidas… Ellos viejos encontrando lo nuevo en su propia ciudad, yo nueva, entre lo nuevo.

Callejones, arte, árboles de mora, casas de ensueño en alquiler, el Instituto de Biología y su arquitectura de terror, la calentura de la noche en pleno invierno, nosotros en la caminata, mi emoción, la emoción de ellos. Nuestro reencuentro, con nosotros y con la ciudad.

Compramos un vino, cocinamos burguis de lentejas “Não fale de burgui, Hamburguesa é uma palavra linda”, escuchamos música, mía y de ellos.

Recordamos el pasado, agradecimos el presente y en el futuro quedamos para ir a costa paulista.

¿Recuerdas qué sentiste la última vez que te perdiste?

20 sonidos que escuché en São Paulo

Una lista de 20 cosas que he escuchado, mientras vivo en una de las ciudades más activas de Sudamérica.

Estoy comenzando un curso de Escritura de viajes con Norte de Papel. Me encantó esta práctica, así que la comparto con ustedes con la esperanza de que, a partir de ahora, abran sus sentidos y recuerden todas esas cosas que olieron, tocaron, escucharon u observaron en su ciudad y las compartan, con ustedes, o conmigo si quieren :)

Tuve una conversación con São Paulo y esto fue lo que escuché>

  1. ¡Oí mosa! ¿Posso ajudar em aguma coisa? ¡Bom dia, bom dia meu bem! ¡Oí flor! y otros saludos de decenas de vendedores de la feria de los miércoles. Pasas entre ellos recibiendo todas esos flashes y clics fotográficos verbales como quien va entrando al salón de la fama.
  2. Los pasos de cientos de personas caminando por la Av. Paulista. Si eliminamos el resto de los sonidos de ese lugar, cada pie se transformaría en el eco de un tambor en plenas fiestas de San Juán de la costa caribeña.
  3. Los susurros dentro de la sala de exposiciones del MASPI (Museo de Arte de São Paulo), cual aviones volando en los cielos tratando no dejar mal a la parvada intelectual.
  4. El narrador de las olimpiadas de basket que, gracias a la falla de los parlantes de la tele, se le pegó el acento robótico.
  5. La chica que me habló a través del micrófono de la taquilla, a pesar de sus intentos de sonar “normal”, tuvo la gran desilusión de escucharse de nuevo en su RE nasal. Aún latecnología no encuentra una fórmula para evitar el sonido modo: nariz tupida.
  6. El agua caliente cuando cae para colar el café, es como si abrieras el grifo de las mañanas.
  7. Los roses de la ropa con otras personas en el metro, como miles de sábanas sintiéndose culpables de hacer ruido justo cuando todos están durmiendo a las 3am.
  8. El pitido de la máquina de la tarjeta de crédito, la alarma despertadora de los bancos.
  9. Los patos nadando en la laguna del Parque Ibirapuerra, como bailarinas de Dios danzando en aguas calmas. Como diría un amigo “líbrame de las aguas mansas que de las turbias me encargo yo”.
  10. Las músicas que suenan en 10 locales de la calle Aspicuelta de Vila Madalena a todo volumen, es como tratar de tener una conversación por Skype y que 2 de tus amigos tengan delay.
  11. El rumor de la ciudad desde el Edificio Italia, la previa del rugido del león.
  12. La mujer que acaba de exclamar NOSSA! en el supermercado, el drama de María la del Barrio, se quedó corto.
  13. Marcelo, ensayando con su teclado en la sala de casa, melodías que te hacen pensar que todo va a estar bien a pesar de que ibas a la playa y amaneció lloviendo.
  14. La señora que está barriendo la acera, la escoba bailando de un lado para otro haciéndole cosquillas al piso.
  15. El sonido de las cámaras fotográficas en el Beco do Batman, un callejón que reúne los trabajos de algunos de los mejores grafiteros de la ciudad, plagado de mosquitos en pleno verano a las 6pm.
  16. Baianá, Baianá que suena en Nossa Casa, la canción que te lleva a olvidar la Selva de Cemento y te traslada a la orilla de cualquier playa de la costa nordestina de Brasil, con luna llena, fogata, inciensos, sudor, baile y mucha sensualidad.
  17. La expresión Alan se escoñetó del hermano de Alan, que está aprendiendo español. El acento brasilero tratando de dar un giro caribeño, con un éxito más gracioso que aceptable.
  18. El sonido del rodillo que paso para entintar mi grabado sobre madera, si te acercas bien, suena como una marcha de ositos de gomita. Aunque ahora que lo pienso, para los románticos podrían ser muchos besos sonando <3
  19. Cuando voltearon la carne del churrasco (parrilla/ asado) que se hizo en casa,la carne sonaba ¡tsss, tsss, tsss! como el llamado de un amigo cuando tiene un secreto para contar urgente.
  20. Yo, practicando la pronunciación de Avó e Avô (abuela y abuelo), como si pronunciara “banco y banco”. Misma palabra, significados diferentes y una frustración lingüística invernal.

Por cierto, ya te preguntaste ¿Cómo escuchas a tu ciudad?

 

Sobre cómo sobreviví un mes con ‎€ 50 en Brasil

El dinero no es más una excusa para viajar, conocer y hacer lo que quieres. Acá cuento mi experiencia.

Las líneas entre países están cada vez más difuminadas, el mundo se moviliza, las personas salen de sus casas, la mente quiere expandirse y los viajeros, cada vez somos más.

Del otro lado, las plataformas colaborativas se fortalecen, la confianza en el otro resurge después de aquella nefasta época individualista del ser humano, los residentes reciben viajeros en sus casas y vuelve el trueque o intercambio como nueva forma de pago.

Las plataformas colaborativas superan las espectativas del mercado tradicional, Uber, Airbnb, couchsurfing y otros “malestares” del capital, se plantan para evolucionar las relaciones humanas.

Estamos a un clic para viajar, a otro para contactar a otra persona que viva en el país que queremos conocer, a otro de encontrar una forma de intercambio que permita gastar la menor cantidad de dinero posible, y a una compra de pasaje para hacer todo realidad.

Las difusas líneas fronterizas se llevan el dinero con ellas:

¿Qué tienes para ofrecer que le interese a la otra persona? ¿Cuántos idiomas hablas? ¿Cuántos mates preparas? ¿Cuántas harinas para arepas puedes llevar? ¿Das clases de Forró? ¡Recuerda traerme un chocolate!

Básico: Si tú tienes algo para compartir, siempre habrá una persona lo necesita.

***

En Venezuela, nos enseñan a que nunca tenemos dinero. Para nuestra sociedad, el dinero es como una herramienta que, a pesar de buscarla, de tenerla en la mano y de usarla, jamás va a funcionar bien.

Nuestras cuentas pueden tener muchos ceros, pero la respuesta ante el viaje o ante el placer de comprar algo es: no tengo mucha plata.

Para viajar necesitamos mínimo quién sabe cuántos miles de dólares, porque quién sabe qué puede pasar, quién sabe cuánto cuesta eso. Hay que llevar pal’ mercado, pa’ comprarse la ropita y pa’ el por si acaso.

También te llevas un poquito más por si te provoca come’te un dulce, otro poquito más por si tienes sobrepeso en la maleta, otro poco más pal’ perro, pal’ estacionamiento y pal’ guardia que seguro te va a parar antes de llegar al aeropuerto (quizás lo último sí lo deban tener en cuenta).

Es que en Venezuela, uno nunca sabe. Es mejor prevenir.

Y nunca falta el amigo que te dice “¡Nooo papá! eso no te va al alcanza’ pa’ na’, yo que te lo digo (adjunten un individuo que jamás fue al país al que tú vas), tengo una conocida que fue, y se devolvió a los dos días”.

De antemano, una recomendación sin experiencia personal, no hay que tomarla en cuenta. Porque:

Probablemente, era una tipa que al llegar a ese país, se tomó todas las birras, comió en los restaurantes más caros, se compró ropa, pagó tours y hasta se fue a cortar el pelo.

Mire señor/ señora, amig@:

Si usted tiene el pasaje ¡VÁYASE! ¿Qué estás esperando?

Si ya tienes la plata EN LA MANO. Es momento de agarrar tus cositas, e irte. 

Allá vemos cómo resolvemos.

***

Si leyeron sobre mi proceso para trabajar en São Paulo, se habrán dado cuenta que cuando tomé la desición de viajar a Brasil, en realidad ni siquiera tenía dinero para comprarme un litro de leche. Pero por cosas de la vida, cuando comencé a pensar en formas de intercambio y de trabajo, el universo y sus cosas maravillosas, abrieron un portal inmenso de oportunidades para mí.

Y conseguí lo que quería, hacer intercambio de trabajo por alojamiento.

Si ya leíste el post anterior, te cuento lo que pasó después de que trabajé en Ô de casa hostel.

Salté al agua

Fui para Venezuela a visitar a mi familia después de no haberlos visto en 2 años. INVERTÍ todo el dinero que tenía en pasajes. Bueno, no todo (ahí afloró la mala costumbre venezolana), en realidad me quedé con ese monto pal’ por si acaso.

¡Menos mal que lo tenía!, porque perdí un vuelo y tuve que pagar una multa. De no haber sido así, me hubiese quedado varada en mi escala en Bogotá.

En fin, eso solo le pasa a personas que viven en la Luna, si vives en allá,
llévate dinero por sia. Si no, ignora todo y arriésgate.

En fin, quedé con 50 euros en la mano y unos 100 reales, que equivalen a 30 USD y monedas.

Ta, son más de 50 euros, cierto. 

***

Existe una plataforma brasilera llamada World packers, ellos son un intermediaro entre tus habilidades vs un montón de hostels que están buscando voluntarios como tú.

Funciona en muchos países del mundo, puedes investigar.

Te puedes registrar gratis. Sin embargo para comenzar a hacer uso del site y asegurar un lugar, necesitas tarjeta de crédito internacional. Si un hostel te acepta, ellos retiran/debitan USD $60 de tu tarjeta.

Yo no tengo tarjeta, y tampoco quiero que me debiten USD 60, solo por que un hostel me aceptó para trabajar por intercambio.

Gracias WP, pero no. Entonces, ¿qué hizo Sinay, como el monte?

Usé WP como intermediario para encontrar hostels que necesitaran colaboradores en el área de recepción, abrí el Facebook, me hice fan de los que me gustaban, agarré los emails y comencé a enviar a cada uno mi CV con una breve historia sobre quién era, qué hacía, qué cosas podía compartir con ellos y mi disponibilidad de hacer intercambio.

Me respondieron varios, pero Nomade In Arte Hostel ganó mi corazón.

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Equipo Nõmade In Arte Hostel

Ellos me dan alojamiento y una canasta básica de mercado. Yo, trabajo 4h y 30min por día. 6 días a la semana. Horario rotativo.

En promedio, me estoy ahorrando unos 500 dólares (o más) mensuales.

¡Yei!

Mi caso es un tanto extraño, porque estoy en una etapa de transcición… Ni soy viajera, ni quiero quedarme. Estoy viviendo el momento, a ver qué pasa.

Sin embargo, imagina una persona que va a viajar por placer y tenga la posibilidad de ahorrarse esa grana… Nada que envidiar a Alicia y sus maravillas.

Además, este tipo de intercambios, abre posibilidades para conocer personas locales, para vivir la ciudad al máximo, aprender, crear, en fin…

Y los que buscan quedarse por mucho tiempo, no se preocupen. Hay hostels que no tienen problema con que trabajes mucho tiempo, a ellos les conviene, pero tampoco recomiendo que les digas de una vez.

Juega un poco, observa bien el lugar, busca acuerdos.

Primero da el paso. Lo demás lo resolvemos luego.

***

¡Sobreviví!

Tengo la suerte de que dentro del hostel podía vender comidita, así que comencé a hacer brownies (vendí todos), pero la ganancia era muy muy poca.

Luego, da la casualidad de que un amigo estaba viviendo acá, nos juntamos y conseguimos vender arepas.

Invertí TODO el dinero (esta vez, en serio, me quedé sin UN REAL). Por suerte, la comida es bien recibida en todos lados… Ganamos el doble de la inversión.

Tengo para respirar

En Uruguay, tuve (y tengo) la suerte de formar parte de una iniciativa llamada CreativeMornings, una serie de charlas gratuitas e inspiradoras dirigidas a la comunidad creativa. Estas funcionan bajo un tema global, que +150 ciudades del mundo bajan a tierra con el orador y el concepto que más se apega a su contexto. Es todo VOLUNTARIO.

Yo soy parte del equipo en Montevideo, y cuando llegué a SP un amigo me comentó que acá también había un capitulo. Contacté con los realizadores, asistí a un evento, conocí gente increíble.

De nuevo, el dinerillo se venía acabando, y ya justo en el momento de crisis, una de las host de #CM SP escribe en su muro de FB: personas, estoy buscando gente para trabajar, ¿quién quiere?

¡YO!

Trabajé en el Forum De Finanças Socias e Negócios De Impacto 2016, haciendo producción operativa del evento durante 2 días. Gané 200 USD.

Y todo empezó con 50 euros. No morí, todavía.

***

Si no tienes ni un contacto que puedas localizar en el lugar donde vas, ni te preocupes por nada

SIEMPRE

SIEMPRE

SIEMPRE

hay bares, restaurantes y trabajos de ese estilo, disponibles. No importa que seas extranjero, no importa que no tengas papeles, no importa nada. Trabajo sí hay.

Para finalizar

Gente linda, si quieren viajar busquen en Internet. Hay muchísimas plataformas para viajar y gastar poco dinero, o ninguno.

Eliminen la frase es que no tengo dinero, por favor. El universo (de nuevo yo, con mis misticismos) te da lo que crees. Si dices que no tienes dinero, pues no lo vas a tener. Mi abuela diría,

La magia del verbo.

Crea un perfil en la plataforma que más te guste, busca un lugar, júntate con personas que aporten, co crea con ellos, colabora, ayuda, voluntarea, teje tu red de contactos y vas a ver cómo se te va abriendo un mundo de posibilidades.

Es dificil, sí.

Si quieres viajar, la dificultad es parte de ese camino que escogiste al decidir que ya no querías estar más en tu zona de confort.

Hay que arriesgarse, quizás vas a pasar un poquito de hambre algunos días (solo en caso de que quieras quedarte en el país), pero todo se resuelve y el hambre no será mucha, lo prometo.

Se amable, haz amigos y sobre todo RESPETA OTRAS CULTURAS Y FORMAS DE PENSAR. Recuerda que después de que te vas, ya no eres más de tu país, eres de TODOS los países, de la tierra misma.

¡Salú!

Celebro, porque a partir de ahora sé que vas a dar el paso. Lo demás, lo resolveremos luego.

[Mi] Proceso para trabajar por intercambio en São Paulo

Un día me levanté con ganas de viajar a Brasil y aprender portugués. Sabía sobre la posibilidad de viajar a cambio de trabajar un tiempo en hostels, en plantaciones o cuidando casas, ya había varios avisos en mi Facebook atomizándome con eso. Pero para usar alguna de esas plataformas se precisa tarjeta de crédito y yo, no tengo.

Así que recurrí al viejo método: email.

Trabajar en hostels es lo mío, busqué algunos en Facebook, así que envié emails a Porto Alegre, Curitiba, São Paulo (SP), Rio de Janeiro, Bahía, Recife, Belo Horizonte y (para entendidos venezolanos) la Colonia Tovar; todo en español, porque es mi idioma natal y no sabía NADA de portugués.

Era febrero de 2016 y yo escribí:

 El próximo mes tengo un viaje pautado para Brasil, tengo posibilidad de trabajar o, intercambiar trabajo por alojamiento y comida.

¿El objetivo? Aprender portugués.

Me respondieron 3 hostels de Sao Paulo y 2 de Porto Alegre. La mayoría con propuestas del tipo:

Nosotros podemos darte alojamiento, a cambio de trabajo por 5 días a la semana durante 8 horas.

¡NO! Eso no es un buen intercambio, si quieren que trabaje así, páguenme. Gracias, besitos :)

Entonces O de casa me escribió,

Usted trabaja 4 días por semana, 8 horas diarias. Nosotros a cambio le damos alojamiento, desayuno y, los días que trabaja, almuerzo. ¿Cuál es la fecha de su viaje?

¡SA-BE-LO! Va pa’ i. Pero no tenía fecha de viaje, ni tenía el dinero, ni el pasaje, ni mochila, ni NADA.

El 7 de marzo estoy ahí.

MENTIRA! Ni sabía qué día caía 7 de marzo. Pero esa mentira DEBÍA convertirse en verdad, ya había dado mi palabra, así que comencé a trabajar.

Llamé a Lucía, mi amiga que vivía en el Chuy (estado fronterizo con Brasil), le pedí que por favor averiguara para comprar el ticket del bus, ella averiguó, yo deposité, ella compró, fin.

Me voy pa’ Brasil. Era un hecho.

Renuncié a mi trabajo en El viajero Hostels, que amaba. Con mi liquidación compré una mochila, me gozé mi última semana en Montevideo con una amiga venezolana que, bien oportuna, me llevó a ver MVD desde la perspectiva de un turista, dejé mi K-sa, me despedí de mi familia, lloré y me fui.

O de casa Hostel

Después de 30 horas en bus,Osmar, un ex huesped brasilero de El Viajero, me dio la bienvenida con la mejor sonrisa paulista del mundo. Me ayudo a llevar una mochila, me enseñó el metro, me ayudó a encontrar la dirección del taxi y me dejó en la puerta del hostel.

¡Gracias hermoso!, nos estamos hablando.

Julie, la japonesa del staff me recibió hablando mitad inglés, mitad portugués. Yo tenía miedo que poderme encontrar con una sorpresa tipo”¿quién eres tú?, no tenemos nada registrado”, pero estaba todo, como diría mi abuela, en orden divino.

 

Y así comenzó mi etapa de viajera por intercambio:

Con difíciles intentos de entender portugués, más aún hablarlo; tratando de no verme muy asombrada a causa de tantos edificios y tanto cemento junto; buscando comprender por qué estaba hí, caminando sola por las calles de una ciudad que guarda 30 millones de personas; buscando el ambiente familiar que no existía, e intentando asimilar la falta de naturaleza.

Ahí estuve un rato… Buscando la similitud de Brasil con Uruguay, después de Brasil con Venezuela. Al final, no busqué más.

¡Bienvenida a Brasil!

Comencé a vivir la ciudad, a hablar portugués en persona y a intentar traducir  y entender lo que querían las personas que llamaban por teléfono para hacer una reserva al hostel. También comencé a escribir mis relatos de turno en portugués, baile, canté, conocí gente, entendí, dibujé, procesé información, celebré cumpleaños y ahora canto “parabéns para voce, nessa data querida. Muitas felicidades, muitos anos de vida”.

Sin querer, viví en Brasil, construí una pequeña familia en Ô y reforcé otras que ya se venían construyendo desde Uruguay.

No recibí dinero por 2 meses. Viví con mis ahorros. Ahorré mis ahorros. Gasté dinero en cultura y aprendí un idioma nuevo.

Fue difícil, pero sin duda, una buena lección -y elección-. Y lo más importante, los objetivos fueron cumplidos.

Si van a SP, mándenle saludos a los chicos de O de Casa, por que después de esta historia, seguro que tienen que quedarse ahí.

Gente, ojo!

Ser voluntario es lindo, es una buena experiencia y te enriquese hasta el alma. Pero es difícil hacerlo, hay que tener paciencia. Es extraño no recibir dinero y entender que el pago es tener una cama, techo y comida cada día.

El mundo no está muy preparado para esto, pero la economía colaborativa tiene sus bondades: yo conocí gente linda, (otras no tanto), aprendí un idioma nuevo, viajé y trabajé.

Eso es intercambio.

Att. Soraya (chiste interno)

¡Hola São Paulo!

São Paulo es ese amigo que responde al instante a todas tus necesidades, así no las hayas expresado: São Paulo es ese amigo que responde al instante a todas tus necesidades, así no las hayas expresado,

¿Qué necesitas? ¡Te lo tengo!

¡Ah! También te traje esto por si acaso. Uno nunca sabe.

A un mes exacto de mi llegada, les cuento mi experiencia.

São Paulo… ¡Quién lo iba a decir! Después de verte desde lejos y oír referencias tipo “el corazón de Brasil”, “la mayor megalópolis de Latinoamérica”, o el “Nueva York de Latinoamérica”, al fin, te siento el gustico.

SP huele a cemento, a tienda de moda, a perfume de temporada, a ropa de marca recién comprada, a humo de auto, a sudor de 20 millones de personas en un tren, a smog, a pintura de lata, a spray, a feijoada con farofa, a basura, a homeless, a inglesia, a O Boticário y a licor en boca de borracho.

Abierto las 24h del día, siempre disponible para ti y para todos: el blanco, negro, rojo, amarillo, azul, violeta y otras combinaciones. ¡Ahh! ¿que te gusta el mismo color? Nadie te preguntó, a nadie le importa. ¿Para qué lo dices?

São Paulo es ese amigo que responde al instante a todas tus necesidades, así no las hayas expresado,

¿Qué necesitas? ¡Te lo tengo!

 ¡Ah! También te traje esto por si acaso. Uno nunca sabe.

Si vienes con la convicción de que alguien te va a ver sólo por el hecho de ser extranjero o porque decidiste cortarte las orejas y ponerte dientes de lagarto, te equivocaste de ciudad.

Aquí el extraño es una persona normal, es decir, nadie.

Calles, callesitas, callesotas, avenidas, caminerías, tierra, etc.; edificios que te tapan del sol, o que lo reflejan con espejos; edificios altísimos o bajitos, aaaaanhos o muy angostos, los tienes de todos los diseños, ángulos y estilos.

Imagens da Avenida Paulista, prédio da FIESP, pedestres em dife
SAO PAULO, 14 DE MARÇO DE 2012, Imagens da Avenida Paulista, prédio da FIESP, pedestres em diferentes angulos. (FOTOS: JULIA MORAES)

Autos a toda hora y personas también. El metro funciona de 4:00h a oo:00h de lunes a viernes y los sábados abre hasta la 1:00h. También podría hablar sobre el servicio de bus, pero solo me monté una vez, así que no viene al caso. En las horas pico hay caos, si no hay pico no hay brinco, así que la ciudad funciona tranquila.

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Estación de Metro Fradique Coutinho. Línea amarilla

El “Deixe a esquerda livre” del metro funciona, más bien te ven mal cuando estás obstaculizando. Saben moverse estos Paulistas.

Nunca hay retraso en el metro ( o al menos no cuando yo he estado), pero siempre hay tráfico, de esa no te salvas.

Uber funciona y las personas son muy felices, a excepción de quienes trabajan como taxistas de rádio, pero el gobierno mantiene una postura más o menos neutral. Es mucho más barato que un taxi común -al menos la mitad de precio -. No todos los conductores dan caramelos ni agua, pero sí que todos prestan un buen servicio

¡Punto para las aplicaciones y plataformas sin intermediarios!

La pirámide que representa los estratos sociales se ve clarito acá, casi señalizada por colores, líneas, humo y un traductor simultáneo incluído. En un minuto puedes estar caminando por una calle y ver una persona muy pobre en el piso tirada, un hippie viajero (probablemente argentino o con novia argentina), una persona de clase baja trabajadora corriendo para tomar el bus que va a las afueras de la ciudad, uno de clase media tomándose una cerveza en el puesto de Murillo y un clase alta estacionando su auto en el parking de R$30, va a la Nike a comprarse unos zapatos para correr, él no corre, pero por si acaso.

¡Mira! Un helicóptero, uno de los millonarios se está estacionando en el helipuerto del edificio.

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“Muito obrigada”, le digo a la señora del kiosko. Acabo de comprar un Guaraná, me dio sed la historia.

Los hombres van de bermudas, medias coloridas y zapatos vans, las mujeres van de vestido o short muy corto, mostrando el cuerpazo. Pero para que la cosa no se vea tan sensual, va una camisa a cuadros amarrada a la cintura, así tapamos un poquito y no nos vemos tan “putas”. Todos con lentes, el celular en alto, click! una selfie pa’ no olvidar.

¿Pero no vas a ver la vista de la ciudad?

¿Qué vista?

Bueno, esto es un mirador.

Ah sí, me tomo esta última y voy -boquita con seña de beso, pómulos levantados, ojos ligeramente cerrados, cabello corriendo en la dirección correcta del viento, pompas arriba y… –Click.

Fiestas hay muchas, demasiadas. Pero a mi me tocó ir a Nossa Casa, una experiencia que marcó un hito en mi vida:

Mientras esperaba en la fila para poder registrarme y entrar al local, llega una chica rubia alzando una copa de vino, sudada hasta la madre, vestida con una falda similar a un tutú de bailarina y con los senos expuestos. No camisa, no bra, TETAS PELADAS.

Entro al salón, cabe destacar que tienen un buen sistema para aislar el sonido, abrí el telón y apareció el primer acto: una chica y un chico hablando, ella viste un brasier y una falda, él solo tiene un short y el torso desnudo. Ella le hace un gesto a él de que tiene calor y se sacude el bra como si fuera una camisa dándose aire, él observa, aguarda, y cuando ella termina de darse aire, él le baja el brasier y como quien está en la intimidad, le besa ambos senos.

¡Bienvenida a Sao Paulo!, me dije

Así empezó, así terminó. Desnudos en todas partes, recital de poemas, sudor,bailes africanos, tambores, velas, contact y samba.

No imaginen más, porque no pasó a mayores.

Hoy es domingo y hay Roda do Samba. El domingo acá es como el primer día de la semana, qué mejor forma de celebrar que una samba. La calle explota, comienza a rolar la cerveza, risas, cantos, abrazos, pandeiros, gritos ahogados de saudade por esa canción que sonó tantas veces en sus casas, unión, ¡Saúde Brasil!

Lunes: cerrado.

Las fiestas familiares tienen karaoke, chope -un galón de cerveza de aprox.  50ltr -quesitos para picar, coxinha , papas a la vinagreta, refrescos, cachaza bolitas de carne y pollo e historias.

Cuando son fiestas de gente de mi edad (25), es distinto. No hay comida, mas bien alcohol en candidades exageradas, siempre con cachaza y cerveza , marihuana/maconha y otras drogas… En fin, excesos.

Como la ciudad misma.

Excepto en tema naturaleza. Hay déficit. Unos cuantos árboles adornan la ciudad, y un par de parques con caminos de cemento te complementan la experiencia. Hay un par de montañas (¿morros?) que se aprecian a lo lejos (bien lejos), pero el smog te pixelala vista.

Sin embargo, el Parque Ibirapuerra te regala esto>

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Parque Ibirapuerra

Si no hay arroz y carne, no es comida. Pero si te aburriste y quieres buscar algo distinto, tienes opciones que van desde comida polaca, hasta vietnamita. La japonesa es la líder, hay una comunidad bastante relevante de japoneses acá en Brasil.

El arte está en todas partes: En el maquillaje de las mujeres brasileras, en el cabello teñido de los hombres, el el color de la ropa, en los murales de las calles, en las pequeñas esculturas que dejan los artistas por ahí, en la arquitectura, en el mirador del Edificio Italia, en las caraotas (porotos) con farofa, en todo el pantone de colores de piel que puedes ver, en el turbante de la muchacha africana que se sienta en la Av. Paulista a vender, en el rubio del edifio de en frente, en el perro que acaban de afeitar y en la niña de piel oscura y ojos verdes que vi una vez en el metro.

También hay arte en el beso de los dos chicos que se despiden en la parada del bus, y en el contraste de discos, antros, bares y prostíbulos de la Av. Augusta, en los escondites oscuros para fumar marihuana, en las minifaltas de los trans, en las Hawaianas que compran los gringos, en el acento portugués, en las millones de selfies que veo diariamente, en el partido de futbolito que están jugando a mi lado,

en mí.

Gracias Brasil.

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Beco do Batman -Vila Madalena