¿A qué casa vuelve un inmigrante viajero?

Tuve mucho tiempo desconectada de la escritura sentimental, esta que me mueve y que me lleva a hacer que tú/vos vibres y me cuentes qué sentiste con este montón de palabras que tiro acá en el blog.

Al menos es mi intensión.

Para reconectarme con esta maravilla que es el papel y el lápiz o el teclado y los dedos, revisé mi última lección del taller de escritura de viajes con Norte de Papel. En realidad, terminó hace unas semanas (me parece que un mes), pero yo no le quería dar fin. En mi escritorio de la computadora, veía el PDF pidiendo a gritos ser leído y yo lo ignoraba abriendo Google Chrome.

Hasta que en estos días, lo leí y ¿a que no saben de qué hablaba? 

“Narrar un viaje de regreso”

Vibré.

Ya sabía que había algo extraño en este nuevo regreso a Uruguay. Fueron 6 meses curtiendo otras tierras, masajeando otra moneda, oliendo otros vientos.

¿Cómo narramos un viaje de regreso? Dicen que el alma tarda muchos días en volver. El cuerpo llega a Estambul y siente una especie de delicia en las mezquitas y en las formas a contraluz pero el alma es rebelde. Ella sigue en el departamento de cortinas rojas en Roma(…)

Siento un cosquilleo desde los dedos hasta la punta del cabello. Y a medida de leía, me daba cuenta de que en realidad mi alma no había regresado del todo a Uruguay. Como que estaba llegando fragmentada.

Descubro.

¿Dónde está mi alma? ¿Cuándo regresé? ¿Qué siento?

***

Tengo un defecto: no hago planes. Puede ser que muchos lo vean como la mejor forma de vivir la vida y estar a plenitud, pero en realidad, esta fase solo funciona cuando perteneces a un país normal que te recibe con la casa de tus padres esperándote puertas abiertas con comida calentita.

Como soy inmigrante, me tocó volver a una casa que no es mía, a un país que tampoco es mío en un momento que quizás era -o no-el adecuado.

Después de 6 meses en Brasil y  uno en Venezuela, volví a Uruguay con la incertidumbre en la mochila, con miedo y ansias de reencuentros, con 3 días usando la misma ropa, con un olor a Caribe que no se me quitaba y mascando un chicle en portugués.

De Brasil a Venezuela, de Venezuela a Brasil

¡Puaj!

Tenía 2 años sin volver a Venezuela hice un post con todo el detalle de lo que sentí al volver, pero me parece necesario repasar esa emoción de nuevo.

Después de que te vas de tu país, dejas un poco de “ser” y te transformas de una mezcla entre lo que eras y tu nuevo yo. El proceso de adaptación te hace ver otras cosas. Cuando eres inmigrante y Venezolano la vida se pone un poco complicada, hermosa, tormentosa, dramática, nostálgica, increíble. Vives cada momento como algo totalmente nuevo, es un cambio radical de vida. En mi caso, lo mejor que puede pasar.

La nostalgia siempre está, el verbo extrañar se pasa de vez en cuando para sacarte algunas lágrimas. Y cuando llega el momento de volver a esa vida que dejaste…  resulta que es

in-cre-í-ble-men-te difícil.

Porque cuando lo enfrentas, la emoción del reencuentro dura unos pocos días. Después que pasa el furor de la fiesta de bienvenida y todos vuelven a sus vidas y tareas cotidianas, te despiertas de la realidad y observas que nada cambió.

Todos siguen haciendo lo mismo, tu “casa” está igual, tus padres, tus amigos, tus vecinos. Algún que otro cambio táctico de casamientos, hijos, etc., y tú ahí siendo testigo de este acontecimiento que es la nada. Con una mochila de historias, personajes, viajes, comidas, cuentos y sentimientos que quieres cantar a vox populi, pero no lo haces, porque: a nadie le importa, es delicado y, sobre todo ¿cómo lo explicas?

Tu casa, siempre va a ser tu casa. Pero cuando migras y vuelves te preguntas  ¿Dónde estoy? ¿Es esta mi casa de verdad? ¿Dónde esta Uruguay (mi caso)? ¿Dónde están las historias para contar? ¿Por qué no pasa nada nuevo?

Disfrutas a tu antiguo modo, cosntruyes lo que eras. Lo haces con amor y cariño y guardas las vivencias para cuando vuelvas ¿a casa?

***

Volví a São Paulo. Para el final de mi viaje en Caracas (léase que no había vuelto a casa, fue un viaje) ya estaba debatiéndome entre la dicha de la entrega familiar y la duda ante lo nuevo que me esperaba en Brasil.

¿Cuál es el polo opuesto de la zona de confort? Ahí estaba yo.

Volvía de un viaje sagrado, interno y lleno de amor familiar rumbo al desconocimiento.

Me arriesgué.

***

Salí un día nublado de Vila Mariana en São Paulo. Me despedí con una felicidad dudosa, como incompleta. Todavía no me había aburrido del “Bom dia” al levantarme; aún no me había cansado de ver la amplitud de la Av. Paulista, ni me había tapado las orejas al escuchar “Bom dia moça! Você precisa de alguma coisa? Todo a um real, todo a 1 real!!!” de los vendedores de la feria de los miércoles.

¿Por qué me tenía que ir? Aún mi cuerpo no tenía tanta celulitis como para dejar de comer pastel  de feira ni pão de queijo; el

Polaroid CUBE
Sao Paulo vista desde el Edif. Italia

smog no había saturado tanto mi nariz ni mis ojos. ¿Y si se me olvida cómo se ve SP desde el Edif. Italia? Déjenme ver otra vez esa selva de cemento desde las alturas, al menos para reiterar por qué me voy.

 

Hasta hace unos días me ardía el cuerpo de aquellos domingos de Rodas do Samba en Vila Madalena, ahora que recuerdo, se me enfría la mano creyendo que aún sostengo la cerveza Original de medio litro, la que bebí de a pico un día y un señor me dijo que eso “estaba mal visto, porque solo lo hacían las personas ebrias o las putas”.

No me dijo “putas”, pero casi.

En mi pueblo, se toma de a pico ‘e botella, señor. Lo siento.

Camino por Palermo y aún siento la presencia de los edificios de 20 pisos de alto, a pesar de estar rodeada de casas viejas increíbles. A veces me asomo a la puerta de casa y siento que ahí va a estar el árbol de flores de primavera que tenía en mi “casa” en SP, el de flores moradas radiantes que estaba apresado entre una cerca, un cableado eléctrico que hacía arder la vista de solo mirar y el edificio de ventanas minúsculas.

Aún me pregunto por qué la gente vivía en aquel edificio nefasto, ni siquiera podían asomar la cabeza en la ventana.

Pero ese árbol, le daba vida a toda la calle.

A veces, me levanto y escucho la voz de An. hablándome de su hija, de su nieto que está criando, de su madre desaparecida, de ella, del café que había hecho R. “Nossa que ruim que esta este café!”

Ahora tengo la bici y tengo sed de recorrer el Ibirapuera, aunque lo hice a pie. Pero no es lo mismo.

¿Qué habrá sido de todas las caipirinhas que no me tomé? ¿Y de los millones de lugares que nunca visité? ¿Me estarán esperando? ¿Querré ir?

Ahora voy en el ómnibus vía La Unión en Montevideo. A través de la ventana veo la calle, toda gris, con los árboles secos y “palúos”, la gente con capas de abrigos, a pesar de que no hace tanto frío y la nadie misma en las aceras, porque somos 1 millón y medio en la ciudad.

Me da gracia, porque esta imagen también me lleva a mis días en el Metro de São Paulo, y me doy cuenta de que el metro no lo extraño ni un poco, qué triste ir de un lugar a otro sin poder ver por la ventana.

Lo que sí extraño es el contenido: el olor a café con leche y pão de queijo (tengo una obsesión), la diversidad de culturas, idiomas, colores de piel, de géneros, estilos y formas.

Me encantaba ver a las chicas con labial violeta, azul o verde a plena luz del día. Las cabezas con cortes radicales, rapados, diseños, y colores diversos. Pero sobre todo, me encantaba ver a la gente tocándose sin miedo. Amaba cuando los homosexuales se besaban y se arrecostaban todo en medio de las puertas de salida y ni una mirada extrañada subía la ceja.

Impensable en Caracas. Impensable en Montevideo.

Éramos todos fantasmas, en una sociedad de 20 millones de habitantes.

Polaroid CUBE
Fantasma de S. en Vila Madalena

Ahora que el bus pasa por un shopping, agradezco no haber invertido tiempo en los de SP. Era como entrar a una ciudad dentro de otra ciudad. Como matrioska.

¿A dónde se fueron los graffittis? ¿Dónde están esas tipografías valiosísimas que dan identidad a la ciudad? ¿Y la saturación de color? ¿Dónde está el arte abarrotado por todas las esquinas? ¿Y el amor?

Me levanto.

¿Por qué todos me ven? Y recuerdo haber atravesado mil almas apresuradas en aquella ciudad furiosa, sin mirarnos, sin sentir al otro, sin observar.

¿Extraño?

Recuerdo que mientras estaba en SP pasé horas, días, momentos, pensando en La Rambla, en mis amigos/familia, en CreativeMornings, en la tranquilidad, en la vida que había construido acá, en la naturaleza, en la magia de Montevideo.

Me fui de Brasil un día nublado y regreso a Uruguay un día de lluvia constante, la que limpia la tierra y el cuerpo. El paisaje de cemento ahora era un campo de futbol natural con vacas.

Vuelvo a un lugar que conozco bien, que siento mío, pero no lo es ¿o sí?

De nuevo, vuelvo a un país que no es mío, a una casa que no es mía, a una nueva vida inmigrante.

Siempre he sido inmigrante.

***

Regresé y veo aquellos restos de lo que fui, escucho las risas que compartí y seco lágrimas que derramé quién sabe por qué, por quién o cuándo.

Me observo en la ciudad, la siento y la saboreo.

Me gusta encontrarme en esas esquinas conocidas y tomar una pieza de lo que fui para juntarla con lo que soy para recordarme.

Como decía M., en Norte de Papel: cuando vuelves, hay que hacerlo despacio, hay que comer liviano y dejar que el cuerpo arranque cuando pueda. Sin forzar nada.

Hay que dejar que pasen algunos días, cerrar los ojos, respirar, sentir el aire y el nuevo lugar que ahora te rodea.

Yo sé que volví, pero no sé si volví a casa, no sé si tengo una o tengo muchas. No sé si algún día voy a regresar, porque en mi intento de “volver a casa”, siempre vuelvo a lugares ajenos. Conocidos, sí, pero ajenos.

Y cuando ya siento a MVD como mía, me toca irme de nuevo.

DSC04005
Cabo Polonio, Uruguay

¿Será que algunos nacimos para ser eternos inmigrantes?

Quiero leer sus regresos.

 


¿Te gustó?  Sucríbete al blog y de vez en cuando te llegarán cartas a tu mail.

 

 

 

Cualkier Guayaba, el nacimiento de un colectivo de circo desde ADENTRO

¿Qué pasa cuando le ponemos atención a nuestro interior? ¿Qué mochila cargamos? ¿Cómo nos mostramos?

 

ADENTRO es la historia del colectivo Cualkier Guayaba (con “K”). Una pieza escénica contenida por acrobacias, danza, teatro, clown y manipulación de objetos. Una metáfora, una forma de expresión que representa todas las etapas que Kellyns, Alejandra, Cecilia y Diego tuvieron que vivir después de haber dicho “sí” al compromiso de dedicar una parte de su vida a hacer circo.

Cualkier Guayaba, tienen un año de haberse conformado, pero dentro y fuera del circo, sus vivencias, oportunidades y fortalezas los han consolidado tanto como un grupo de más tiempo.

Ya se habían presentado en el Encuentro Internacional de Circo 2016 en el mes de Septiembre, y los días 16 y 17 de octubre se dio la oportunidad  de presentar su obra, en el Teatro Florencio Sánchez en El Cerro.

Adentro, es una pieza escénica construida con base a distintos lenguajes y herramientas de un colectivo dispar. Partimos de lo que ya tenemos, usamos y transformamos lo que somos y lo que habita en nosotros.

La nariz roja

La historia gira en torno a Amarella. Ella es una clown que carga con una mochila pesada llena de objetos, historias, miedos, complejos y un pare de contar que apenas le permite moverse.

Es la que da el nacimiento a las Guayabas, la que teme, acepta, cuida, mima, abraza y fortalece. Amarella es la vida implícita que surge en medio de un grupo de personas que deciden hacer lo que aman, es quien lleva los problemas, las virtudes, las derrotas, las peleas y las celebraciones.

Ella es la historia de los personajes. Los personajes son ella misma.

“Entrega, confianza y disfrute”

El nacimiento

“Agradecemos apagar todos sus teléfonos celulares en consideración con los artistas que se van a presentar”.

Silencio.

Amarella sale al escenario arrastrando muebles, sillas y mesas cargadas a sus espaldas. Da tres vueltas en círculo sin rumbo fijo. En paralelo, seis personas salen envueltas en una tela que simula una placenta, todos se están gestando, preparándose para salir. El escenario era el útero. Amarella era el escenario.

Los músicos son los primeros en abrirse paso y salir al mundo exterior dejando atrás una tela de tul que los cubría.

Solo quedan las Guayabas dentro de la placenta. Amarela siente los síntomas de parto, respira, pare a uno. Siente ganas de defecar, defeca a otro.  Siente ganas de vomitar, vomita al último.

El tul, siempre presente.

Y así nació Cualkier Guayaba.

Fue la escena más difícil de ensayar, ¿Cómo voy a dar a luz a alguien que ya nació? ¿Cómo lo hago si no lo quiero hacer?… Porque es una persona distinta con defectos y virtudes, no estaba preparada para parirlos. Pero al final, el grupo tuvo que aprender a vivir eso, porque todos esos partos, cagadas y vómitos fueron los que nos hicieron crecer. Comentó Kellyns.

Los rostros de los recién nacidos están cubiertos por un velo negro. No son nadie y son todos, no se identifica quién es quién, no se revela la identidad.

Igualdad.

Pasión

Se pone la piel de gallina. Es hora de tender los trapos a la luz.

En el escenario, la figura Diego y Cecilia están preparadas para entrar… Ella se queda en la base, él se para sobre sus hombros, ahora Diego mide 3 metros de altura. La tela que antes formaba una placenta es una sábana que Diego está colgando en una cuerda a +3 metros de distancia del suelo. La tela es tan larga que no se ven los pies, solo su cabeza. Así que sus movimientos de “caminar”se ven naturales ante el espectador. Es un gigante.

Cuando colocó la última pinza de madera, las luces se apagan completamente.

Una luz rosa se enciende de frente a la audiencia y las figuras de Diego y Cecilia resaltan a contraluz. Los músicos se trasladan a melodías melo-dramáticas y la danza acrobática comienza la búsqueda de los cuerpos, el desafío a la gravedad, el equilibrio y el rechazo.

La búsqueda del amor y la presencia del miedo.

Somos reflejo

Alejandra y Cecilia salen a escena. El espejo de Amarella ahora está en el medio del escenario, ellas se paran una frente a la otra, ambas con un velo de tul negro que les tapa la cara y el cabello, tienen el mismo traje y desde lejos pareciera que también tienen la misa estatura.

Sus movimientos van coordinados, ambas se mueven al mismo tiempo, de la misma forma, en sincronía. Se mimetizan, se transforman en una sola… No hay diferencias.

Bajan del techo un trapecio y un aro, la música comienza a ser mucho más rápida, la iluminación pasó de ser tenue y de colores cálidos al blanco y negro, ahora cada una se destaca con sus movimientos y enganches acrobáticos, tienen un espacio para expresarse, la luz ilumina las escenas, una primero, la otra después.

Cada vez que una es destacada por la luz, va dejando al descubierto un rasgo que las caracteriza, entonces los cabellos se sueltan, los velos se desatan, la remera manga larga se saca y al final, a pesar de las diferencias, ellas siguen siendo una sola, esta vez por sus movimientos sincronizados.

Son distintas, pero son reflejo.

Autoestima

El té está servido. La instancia ahora es compartida con Diego. Amarella,se ilusiona, le mima, le regala una nariz de payaso y se la pone. Quiere que él también se sienta como ella, se busca la empatía.

Mientras está sentado en la mesa, Diego aprovecha las distracciones de Amarella y, con la cuerda lisa, él sube y baja, la confunde, ella no entiende cómo el aparece y desaparece.

Le gusta él. Lo quiere. La mueve.

¿Será que la conquista es para el chico de la cuerda lisa, o para ella misma?

Ego y perdón

Llegan los papeles, las formalidades, las cartas y los enfrentamientos. Justo cuando Amarella estaba preparada para firmar un papel, Alejandra la molesta balanceándose de un lado a otro colgada en un arné.

Amarella, mientras más se mueve para evitar el contacto, más llama a la molestia de Alejandra. Hay miradas de tensión, miedo y hasta un poco de envidia entre ellas, porque una no puede ser como la otra.

Ale, le quita el papel a Amarella y revuelve la carta en con un montón de otros papeles que ya tenía y tira todo al piso.

Llovían papeles.

¡Desastre! ¡Pérdida!

Amarella se enfurece, se frustra, y se prepara para enfrentarla, pero Alejandra es más rápida, está casi volando en el aéreo. Amarella se prepara para atacar, Alejandra va hacia ella a su encuentro y justo antes del primer encontronazo… ¡HAAAAAAA! Gritó Amarella muerta de miedo cuando ya Ale, la tenía sujetada y ambas volaban.

El miedo se fue transformando y la diversión ganó terreno. La pelea y los rencores también y ahora solo les queda la diversión de sentir juntas el viento en la cara.

¿Se siente bien volar, no? ¿Se siente bien ponerse en los zapatos del otro, no?

En un momento, las idas y vueltas volando por el escenario se han convertido en un juego para ambas. Se dan cuenta que juntas, es mucho más divertido.

De repente, Ale se detiene y saca de su camiseta el sobre aquel que le había quitado a Amarella. Lo alisa de las arrugas y trata de dejarlo lo más presentable posible. Amarella recibe y retribuye el gesto colocando el sobre en el corazón mientras esboza una sonrisa.

Arreglar el caos

Es tiempo de organizar el caos, y qué mejor forma de hacerlo que desde la diversión. Diego, sale a escena con un hula hula rojo, Alejandra se suma al juego y comienzan los trucos: el hula hula pasa por sus cuellos, la cintura, las piernas, y brazos. El juego de perspectiva ilusiona a los asistentes, parece que el objeto fuera una extensión de su cuerpo.

Mientras ellos bailan con el hula hula, Amarella limpia y recoge todo el caos que dejó el encuentro pasado. Hay muchos papeles en el suelo y ella detesta el desorden, pero la música tropical la hace disfrutar del proceso y de goza todo bailando a ritmo caribeño.

Aceptar los errores y repararlos entre todos. Así es como funciona.


Silencio. Un mantra comienza a sonar.

Amarella, sale a escena con inciensos, una foto de lo que parecía un maestro yogui con nariz de payaso y mat de yoga en mano. Preparada para estirar y darle un espacio al cuerpo.

Lo que no se esperaba es que este ritual no lo iba a hacer sola.


Caminar juntos

Comienza a hacer movimientos de yoga (torpes) y con cada uno, se va sumando un integrante de las Guayabas al ritual, repitiendo sus pasos, sus movimientos del cuerpo, sus respiraciones y sonidos. Al principio, Amarella tuvo miedo, pero cuando se dio cuenta de que podía hacer sus cosas junto al resto del equipo, se sintió  sostenida.

Comienzan las Guayabas al fin a caminar juntas. Ya pasó lo peor, ya se siente la armonía, se huele el incienso en la casa y el público comienza a reírse.


Amarella recoge su mat, el incienso se queda a un lado de los músicos, le hace reverencia a su maestro yogui payaso y dos cuerdas lisas salen del techo del escenario. Se va al espejo y la tela de tul aparece de nuevo a escena.

Ata su cabello con la tela. Al fondo, las Guayabas se comienzan a cubrir completamente con la misma tela.

Soltar

La placenta que los cubría al principio, se transforma en una gran bola de tul que entrelaza a cada uno de los integrantes de Cualkier Guayaba. Diego, Alejandra y Cecilia a medida que se va destapando de la tela, se suben a las cuerdas y comienzan a hacer acrobacias.

Comienzan uno a uno, al principio haciendo movimientos sincronizados con el compañero de la otra cuerda, y haciendo unos trucos que, en caso de que un@ no esté preparad@, dejan de manifiesto la ansiedad entre el miedo de que caigan y el agradecimiento de seguir observando su talento.

Amarella, aquella del principio, ahora se resume a entender, comprender y soltar, a ser parte del otro. Todos están conectados, ahora todos caminan de la mano.


Felices de haber terminado, se presentan ante el público que entre aplausos y silbidos ahora están de pie gritando ¡Bravo! Las Guayabas están contentas, la sonrisa la tienen de oreja a oreja, es la primera vez que presentan su show en un teatro.

Después de unas palmadas en las nalgas y un par de abrazos entre ellos, se escuchó el gritito “¡ahora sí!” y todos bajaron con los brazos abiertos para saludar a sus amigos y conocidos de que estaban en el lugar.

Ya tienen un año trabajando juntos: nacieron, se apasionaron, se quisieron, se llenaron de ego, pelearon, se perdieron, disfrutaron, trabajaron, recogieron el desastre, se pusieron en los zapatos del otro y empezaron a caminar juntos.

Sobre Cualkier Guayaba

14725161_10155419835274126_1924598872_o.jpg

Somos un grupo multidisciplinario de artistas independientes, que convergen para generar un espacio de creación que tiene como objetivo encuentros, espectáculos de calle, teatro y otros espacios no convencionales. Buscamos acercar a la población las posibilidades infinitas que brindan las herramientas con las que venimos trabajando a lo largo de los años. Por sobre todas las cosas queremos tomar en cuenta la inclusión de las nuevas generaciones.

¿Quiénes somos?

Cecilia Argenzio Abella
Ale Malvarez
Diego Estradet
Kellyns Herrera

Nota personal de Sinay, como el monte

Cuando ofrecí para hacer una nota sobre la presentación de ADENTRO, no sabía a lo que me estaba enfrentando. No sabía que era una obra compleja, con una historia muy fuerte detrás y llena de sentimientos, no sabía que lo iba a entender todo y que debía escribir desde una intimidad. No sabía.

Sabía lo que presentaba cada persona del colectivo, entendía bien los procesos, lo viví siempre de manera indirecta. Supe el trabajo que les costó hacerse entender, escucharse, hacer cosas cada quien a su forma y tratar de llegar a un mismo objetivo.

Nunca confié en el circo, siempre lo vi con mirada crítica destructiva y hippie. No tuve a nadie a mi alrededor que me diera otro punto de vista, así que crecí con eso. Pero desde que los conocí y me ofrecieron (recuerdo muy bien) asistir a su primera presentación, quebraron mi vieja mirada del circo y reconstruyeron algo hermoso: hacer circo es un trabajo. Requiere de tiempo, energía, constancia, detalles y amor.

Cualkier Guayaba tiene todo eso y más. Es un grupo que lo da todo. Así se vayan a “hippiar” un mes a Brasil, tienen todo preparado, tienen materiales, herramientas, vestuario, habilidades… Es su trabajo.

Me disculpo públicamente por haber pensado tan mal en mi adolescencia sobre el circo, agradezco a este colectivo por la confianza de poner su voz y su trabajo en mis letras.

 

Lo que vio Artigas el día de la Marcha por la Diversidad 2016

Artigas, es un personaje polémico de Uruguay. Algunos lo celebran como el prócer, el héroe; otros lo ven como el traidor o como el invento ante la ausencia de un mártir propio; como el tipo que tuvo relaciones con su prima, o como un departamento de Uruguay.

Sea lo que sea, la imagen de este personaje está inmortalizada en el Centro de la Plaza Independencia de Montevideo. Ahí se puede ver cabalgando valiente, con pinta de prócer (ya saben, uniforme, capa, todo eso) con la vista y el cuerpo en sentido este, dando inicio a la Avenida 18 de Julio (¿o es el final?).

Debajo de él, su mausoleo. Un lugar medio oculto que guarda las cenizas de los restos de lo que algún día fue. Dice la leyenda que en realidad sus cenizas no están, que se quedaron por ahí en una embarcación. Otros dicen que esas cenizas no son de él, puesto que sus huesos fueron sacados de una fosa común.

Pero esa es otra historia.

Lo importante, es que el pasado 30 de septiembre, Artigas fue testigo de una de las movilizaciones más importantes de la ciudad: La Marcha por la Diversidad.

Así lo vivió.

***

El día estuvo movido,Colectivo Ovejas Negras, Mujeres en el Horno, Mizangas Mujeres Afrodescendientes, Proderechos, la Unión Trans del Uruguay, el Área Académica Queer, la Red Uruguaya de Jóvenes y Adolescentes Positivos, Llamale H Uruguay y Multimostro Colectivo, fueron algunos de los encargados de este despliegue histórico y cómplices de transformar la Av. 18 de Julio con pancartas, colores del arcoiris, carteles, frases, cámaras, pintura, avisos, producción, etc.

A mis faldas (hablando de diversidad) montaron carpas de colores y una tarima que quedó justo en las patas del caballo. Desde acá solo daba para observar los techos de colores, y las cabecitas de los transeúntes. Estaba frío el día, así que la mayoría-en principio- iban abrigados, con termo y mate en la mano, tranqui.

Pero, a partir de las 5pm comenzaron a aparecer pelucas, tu tus, vestidos, tacos altos, pinturas, banderas, flores, música de fondo, caricaturistas y hasta un par de minas que iban de bodypaiting (que, por cierto, me daba frío de solo verlas).

También había muchos trans con vestidos que dejaban al descubierto nalgas voluptuosas, tangas, piel, cuerpo, pelo y extremidades.

Escuché la historia de una chica que vendía ilustraciones, cada una con una historia. Me llamó la atención una sobre tres hermanas: una simbolizaba la imposibilidad de hablar y mostrarse, otra era la que plantaba las manos y pisaba firme, y la última, era la iluminada. Me hubiese gustado escuchar otras historias, como la que nombró de la mujer que contemplaba su aborto, o la que idealizaba, pero empezaron a hablar por el altavoz y mi atención cambió de rumbo.

Soy Drag Queen, es mi primera vez en escena, así que muero de nerviossss

La Drag estaba de espaldas a mí, así que solo pude ver sus las nalgas moviéndose de un lado a otro entre esas piernas montadas sobre tacos a gran escala, al menos puedo afirmar que se movía y cantaba bien. Dos chicas se juntaron a pintar un cuadro en vivo al ritmo de la música, no pude ver el resultado, pero sí pude ver centenas de personas apreciando, aplaudiendo, gritando.

Nila Cohen, también estaba por ahí con un megáfono, un vestido con corset, un tu tu, y una peluca verde… ¡QUÉ VIVA EL AMOR CHIQUILINES! gritaba por el megáfono que tenía.

Me llamo Nila Cohen, pero mis amigas me llaman “Ni la cogen”. No le digas a nadie. Es secreto.

A pesar del día gris, nada detuvo las fotos la sesión de fotos con las cuatro vedettes que estaban junto a comando de sonido. Nada detuvo a los dos señores que cargaban una pancarta “Mi hijo es hétero, pero igual lo queremos”, nada frenó el recital, nada frenó la asistencia progresiva de personas. Mientras más de noche, más personas.

Muero por las polleras.

(…) y hay una culpa en las polleras,

y es que entre ellas, también se crían machitos.

Soy puto, bien puto, increíblemente puto.

Soy la negra del bigote con pollera, la que tiene pelo en las tetas.

(…) Está lindo chuparnos todo entre todos 

Yo nunca vi tanto amor junto, ni siquiera en mí mismo cuando creía en la unión de Río de la Plata.

Inexplicable la cantidad de personas que había besándose, abrazándose, lanzándose besos, dándose las manos, escuchando, respetando, andando hombro a hombro, o al descubierto, o con ojos bizcos de tanto observar lo “no común”.

Nunca vi yo en este suelo sureño tantas personas defendiendo un concepto: diversidad. Nunca vi yo tanto orgullo por lo diferente, por lo igual o por lo que existe.

Como dijo la nena del tambor Somos este río enorme que nos une, no dejemos que nos desunan.

***

A la noche, ya se podía ver el verdadero trabajo: toda la Av. 18 de Julio maquillada. Maquillada de igualdad, de diversidad. Cada poste vestido con un color de la bandera LGBT, abrillantaba ese “Montevideo gris” e iluminaba con la energía de todas las personas que no fueron escuchadas, que se reprimieron y fueron reprimidas, de los que alguna vez tuvieron miedo, y de los que nunca tuvieron y tuvieron fuerza para movilizar todo un país.

Caían esas luces como agua fresca para despejar el cuerpo y la mente de los machistas, racistas, homofóbicos, antisociales y cualquier persona que promueva el odio.

La primera carroza salió a eso de las 8pm. A quién le importa lo que yo haga, a quién le importa lo que yo diga, de Gloria Trevi a todo dar. Desde acá divisaba las miles de banderas, banderitas, flores, corazones en la mejilla, pelucas, carcajadas, cajas de vino, botellas de cerveza, cuerpos saltarines, equipo de seguridad a los lados de la camioneta.

Escuché también algunas expresiones “Bo, ta tremendo”, “tremenda fiesta/marcha/movilización”, “¿y vos no vas a venir?” “¿Te vas a perder esto?” “¡Qué viva el amor!”

Desde esta altura, la movida era imponente. Entre música, tragos y otras cosas, la defensa por el concepto de diversidad, acabó en diversión y un momento de felicidad, una demostración de hay una mayoría que quiere un cambio social profundo, una transformación, una nueva forma de ver a las personas.

Ya no tengo más por qué luchar. Este país se las arregla solo. Cierro los ojos, me despido y continúo inmortalizado con el corazón de 65 mil personas latiendo en un mismo ideal de vida.

 

APACHE: EL HOMBRE Y EL NIÑO DETRÁS DEL REFERENTE DE HIP HOP VENEZOLANO

Los videos de Youtube se disipan, la máscara de artista se borra, la distancia entre los famosos y los mortales se acorta, el hip hop venezolano tiñe de azul caribe el frío de Montevideo, y se junta con el evento de amor y aceptación más grande de la ciudad: la Marcha por la Diversidad.
El amor mueve, transforma, hace vibrar, da esperanza, acredita, acepta, observa, es libre y diverso. Es el abrazo a todos los valores.

Larry, prende inciensos y palos santos en el ensayo de su show. Va despacio, piensa, observa. De vez en cuando detiene sus movimientos y se puede apreciar cómo se toma el tiempo para pensar cada cosa. No hay prisas, no hay malos tratos, hay tiempo, hay despreocupación entre las preocupaciones.

Entre la sencillez de Montevideo, su vestimenta, sus tatuajes, negritud, equipo y su esposa dan a entender a leguas que vienen de lejos, pero pocos saben de dónde.

La entrevista está pautada en el bar Buena Costumbre de Bv. España. Ellos iban en taxi, yo me adelanté en bici para más o menos llegar al mismo tiempo. El auto gana. Y para cuando llegué, ellos acaban de descubrir que habían dejado los equipos en el taxi.

¡A correr!

la adrenalina venezolana se siente. Corretean todos los taxis, llaman al 141, no cae, vuelven a llamar, no cae. No encuentran al tipo.

Agatha, esposa de Apache, me dice: “el tipo no atiende, seguro se llevó todos los equipos, me siento culpable, yo también me olvidé. Cinco personas en el auto y todos nos olvidamos”

“Confiemos que no se va a fugar. Seguro lo están tratando de ubicar, tranquila, el tipo va a volver”

La tensión debió durar otros 5 minutos, justo cuando Psycho y mctemático iban camino a la estación de policía más cercana, el taxista los vió y exclamó ¡Dejaron sus cosas acá!

Punto para Uruguay.

***

Entre tanto esperaban la pizza para comer, Apache me dice ¿Quieres aprovechar de hacer la entrevista?

¿No quieres comer primero?, le digo.

No vale, vamos a hacerla de una vez.

Saco mi libreta:

-Hablemos de la transformación… ¿Qué es la transformación para ti?

¡Verga! (no es la misma que en Uruguay. Es una expresión venezolana que quiere decir ¡PA!)

Existen varios tipos de transformaciones pues… En mi caso, está la transformación espiritual que es la que he tenido a gran escala. También está la transformación musical, y bueno, dentro de ella la evolución, porque de una u otra forma me ha tocado evolucionar y cuando esta se presenta, la aprovecho. Evoluciono y me transformo.

¿Qué cosas te han transformado?

Ser padre es la mayor transformación que tuve, tanto interna como externa.

Hacer yoga también transformó mi vida. Llevo practicando desde hace 6 años y eso me ayudó a adentrarme más en el plano espiritual, que antes no lo tenía en cuenta. Me aportó muchísimo en mi carrera. La gente cree que porque eres artista y tal, todo lo tienes fácil… No es así.

Aprendí a meditar, a trabajar mejor la respiración, a cuidar mi templo, mi cuerpo. También aprendí a trabajar con Reiki, que es la sanación a través de la imposición de manos. Aprendí energía Chi/Qi, en fin.

Todo ese acercamiento espiritual fue lo que me ayudó a transformar mi vida personal, musical, laboral.

¿Cómo era Apache de niño?

Estudioso y respetuoso con mis padres. La familia.

Jugaba al llanero solitario. Pedía de regalo las pistolitas de vaquero para jugar. Practiqué béisbol gracias a mi padre.

Las fechas: carnavales, diciembre, semana santa… porque nos íbamos -vamos- a la costas zuliana donde están los pueblos de Bobure, Caja seca, San Antonio, de donde es mi mamá. O si no, nos íbamos a casa de la familia de mi papá en Barlovento. Tengo esa mezcolanza.

¿Que llevas ahora de ese niño?

Crecí con los tambores, con la música en la sangre. Mi papá es salsero. La música me mueve.

Llevo a mi familia, el respeto y la disciplina dondequiera que vaya. Soy obsesionado por el orden por culpa de mi mamá.

Mira, veo esto así y hago esto…

Comienza a mover las cosas de la mesa, los manteles derechitos con respecto a la mesa, la botella de cerveza a mi derecha, su vaso de agua a la izquierda, la vela que nos alumbraba en el centro, la movió hacia un lado -así, para que no nos estorbe-.Ve la otra mesa, “y esto que está aquí, va… Así” dice alineando el pañito de mesa de al lado.

¿Qué te daba miedo de niño?

Que me dejaran solo. A los perros, a las películas de terror… Pero ya pasó, porque ahora tengo perros y me encantan las películas de terror -se ríe -.

¿A qué le tienes miedo ahora?

A la soledad. Cuando me separé de mi esposa y mi hija sentía que me faltaba una pieza, pero fue necesario. Tenía que trabajar en otras cosas.

Pero, creo que más que miedo, son otras cosas… Aprendizaje.

Hablando de tu hija y esposa, siempre tienes a las figuras femeninas bien presentes en tus videos, en tus letras ¿Qué simboliza?

Me crié entre mujeres. Me cuidó mi hermana, me criaron mis tías y como que siempre estuve rodeado de mujeres. Y bueno, después tuve una hija, niña.

En este nuevo disco tenemos un par de canciones en homenaje, uno junto a otro artista colombiano que se llama Stan, e hicimos otro tema que se llama “bonitos sentimientos” con el Pollo Brito. Siempre le rindo tributo a la mujer, siento que le debemos mucho a ustedes.

¿Cómo eran los sonidos de tu infancia?

Salsa, tambores, el sonido de la lluvia, el sonido de las hojas de los árboles moviéndose con la brisa, el sonido de los pajaritos. Siempre conexión con mi bella naturaleza, siempre me ha gustado.

Me gusta estirarme, acostarme, sentir la madre tierra.

Habla pausado, tranquilo. Se toma su tiempo. Respira, piensa.

¿Qué te atrapó de la música?

“El pum, pum, pum”, dice moviendo las manos al ritmo de la canción que suena de fondo. Eso que tiene el hip hop. Los ritmos.

Cuando mi vecino me llevó a Los Próceres y comencé a adentrarme en ese mundo fue como que ¡Waao! ¿Dónde estaba esto vale? ¿Por qué yo no sabía?

Y cuando empecé a hacer rap, mis padres no estaban muy convencidos con, pero al año cuando estaba en Cuarto Poder y vieron que nos estaban llamando para comerciales de TV, novelas y tal, cambiaron de parecer.

¿Tu playlist de niño?

Escuchaba merengue y burda (mucho) de vallenato. Nos íbamos pa’ Valencia y hacíamos tremenda rumbas con un vecino que era dominicano. Siempre me crié con música alrededor.

En el barrio también se escucha mucha champeta.

Y de más grande escucho más reggae, me gusta también Alicia Keys, Lauryn Hill…

¿Cuál es el aporte que tienes para enriquecer el género en Venezuela?

LLevar alegría y bombo ahí en mis temas.

(Suspira)

Llevar motivación… Alguna señal de esperanza… Y que esa esperanza de fuerza también.

Soy vocero de mi barrio y trato de llevar esa realidad de que vivo en el barrio a todas las demás partes de mi país y demostrarles que coye, aunque suene trillado, sí se puede.

Hay personas que me ven como ejemplo en la cultura, hemos abierto un camino para músicos que vienen después de nosotros… Y me hace sentir orgulloso que me tomen como referente en el género, de ahí me agarró para seguir plasmando y marcando mensajes.

Y buscar, siempre. Trato de rescatar los valores, los detalles que, aunque a veces lo veamos como si fuera cualquier cosa, importan. Y traer de vuelta ese “buen ciudadano” en mis letras.

¿Cómo te describirías ante una persona que no te conoce?

Una persona sencilla, pasiva, observadora, paciente. Una persona que comete errores y que trata de aprender de ellos, a pesar de que a veces los vuelva a cometer.

Alegre, casero, familiar, melómano.

¿Y si tú fueras tu fan, qué dirías de él -o de ti-?

Tendría que escuchar al fan primero.

¿Qué es Venezuela para ti?

Mi casa.

¿Y las Minas City?

¡Nahhh! Las Minas es ¡imagínate!, mi cueva.

Si fueras un cantante venezolano…

Sería Oscar D’ León.

Llega la pizzeta, la especialidad de Buena Costumbres -buen provecho man dice para su equipo, buen provecho mami-.

¿Te sentiste frustrado alguna vez? ¿Cómo lo afrontaste?

Cuando estaba separado de mi esposa. Y lo resolví bajando el orgullo.

Me dije: “deja tu ego y tu orgullo y anda pa’llá”

Debe ser difícil dejar el orgulloso cuando eres artista…

¡Sí!, por eso digo que lo espiritual fue lo que me ayudó a ver todas esas cosas. La humildad por delante. Siempre una sola cara.

¿Qué es ser negro para ti?

Para mí, lo es todo. Ser negro es lo mejor que me ha pasado en la vida.

¿Sufriste de racismo en Venezuela?

Bueno, en la escuela me decían “Cirilo, negro mojino…” Los típicos insultos.

Maltripeaba (la pasaba mal), pero tampoco fue que sufrí. Ahí uno se inventaba también otras cosas.

¿Tu primer viaje de la vida?

Con Cuarto Poder a Cuba.

Me acuerdo que cuando llegamos, la ciudad estaba como gris. Pero lo que más me sorprendió fue el festival de La Habana, cuando vi como 5 mil negros ahí escuchándonos sin emitir un gesto cuando cantábamos. Ellos estaban adelantados a todo lo que estábamos cantando, son super cultos, estaban muy avanzados para el momento. De hecho, cuando volvimos a Venezuela tuvimos que cambiar tooodo el disco que íbamos a sacar y creamos “Sin afinar mucho”.

¿Probaste mate?

Sí, en chile.

Eso no es mate…

Pero era mate argentino…

Eso tampoco es mate -digo riendo-

Bueno, Uruguayo aún no.

***

Ya en el Centro Cultural Tractatus, la expectativa por el show de Apache iba en aumento.

Aquí somos los que somos y aquí estamos los que estamos, cuando yo diga Las Minas, ustedes dicen Welcome. Las Minas-welcome-Las Minas -Welcome.

Comienza el show con “Pónmela en el aire”. El espíritu de Canserbero revive a través de la energía que Apache transmite, su voz quedó en la tecnología, la piel se pone de gallina y alguien comenta “¡Marica! qué fuerte que la voz de Can quede de fondo”

No podía faltar el incienso a un costado de la tarima, la espiritualidad de Apache te salta en la cara, de transporta y te transmite. Hay un concepto de armonía que te recuerda que “va a estar todo bien”.

Agatha, le hace el coro, cantan a dúo, se miran, se brillantean los ojos, se gozan. Ella era bailarina, así que no puede evitar que se le bambolee el cuerpo con el bajo “pum, pum” de Apache.

Hay banderas de Venezuela, gente que nunca lo vió pero fue porque quiere apoyar, hay otros que son fanáticos desde siempre.

Apache canta, habla con la gente, les agarra el celular y se graba él mismo, les canta a los amigos, deja que el equipo de presente, da espacios, va sin prisa, piensa, tiene tiempo. Salta, hace que el público salte con él, hace silencios, pausa, piensa de nuevo… Matemático suelta la pista y vuelve con todo.

Hace honor a Can, hace honor a su hija, a su esposa, a su equipo a sus amigos, y a Venezuela.

“Tenemos que rescatar los valores y llevar lo mejor que tenemos a todos los rincones del mundo”, dijo para terminar.

Así se gozó hasta las 4:30am. Que se fue de tarima directo para Mar del Plata, Argentina… Donde estaría tocando esa misma noche.

¡Que viva el amor!

 

Imagen portada: Apache en Tractatus – Viernes 30 de Setiembre 2016 – Fotos: Jero López

También pueden leer la nota aquí

CreativeMornings Montevideo| ¿Dónde está el conejo? Y otros trucos

¿Qué es magia? ¿Existe? ¿Dónde la buscamos? ¿Quién podría hablar de magia en MVD?

Estas eran algunas de las preguntas que nos rondaban en la cabeza cuando comenzamos a pensar en la Magia de Montevideo. También aparecieron otras más técnicas, como ¿qué tipo de magia podríamos mostrar? ¿Quién podría ser inspirador? ¿Qué trabajos hace “x” persona que pueda ser interesante?

Y entonces, ¡puff! Se nos prendió el bombillo de las ideas.

***

Magia y Montevideo se corresponden. No existe una sin la otra, son dependientes.

Montevideo, es un lugar que te susurra al oído, que te acaricia, que te suspira, te respira y no se molesta cuando le pides un tiempo. Es una ciudad que te habita, te toca, te mueve, te siente.

Es un espacio que te hace el amor en cada rincón. A diferencia de otros lugares donde normalmente eres tu quien marca el paso, esta ciudad es quien lleva la batuta.

Cómo no rendirse a sus pies, si con cada movimiento quedas expuesto ante la sorpresa: Un paso y la rambla se muestra como un cuadro de acrílico saturado con cielo celeste y sol radiante,
otro paso y el sol se pone, el río que antes reflejaba el azul del cielo, se mancha de violetas, verdes, amarillos, naranjas y otros inifitos tonos que conforman el atardecer.
Una calle muestra un camino de árboles que casi conforman un tunel natural,
La cuerda de tambores ya te hace temblar el cuerpo,
Te cruzas con un desconocido que te ofrece un mate,
Sientes el pasto fresco entre los dedos de tus pies que, sin darte cuenta, ahora están delcalzos,
Ahora, el pasto se transforma en arena, estás en la playa.
Te vas pedaleando sin miedo por la Av. 18 de Julio,
Escuchas un canto, ves un grupo de muchas personas reunidas en círculo, una murga.
Te hablas,”estoy pedaleando por la avenida más importante de Montevideo, la más transitada, en pleno centro, sin ciclovía ¿y me da tiempo de ver a un lado y reconocer un grupo de murga? ¡PA!”
Te están tocando vocina ¡despiertas!
Te da calor, te quitas la remera. Te da frío, te pones un buzo. Te da calor de nuevo, sudas ¡no entiendes!
Te vas por la Rambla… ¡Ahí está el maravilloso cuadro, de nuevo!
Con cada pedaleada una bocanada de los aires más puros del mundo, con cada bocanada de aire, una emoción nueva se genera, con cada emoción, un paisaje; con cada paisaje, una ciudad. Y a todas estas, sigues en Montevideo.

Es inevitable. Porque mientras caminas, la ciudad se va atornillando en tu corazón. Va de a poco, generando pequeñas dosis de alegrías… Y cuando te das cuenta, ya estás totalmente enamorado de ella ¿o es él?

Entonces…¿Magia? Sí, mucha.

Magia, es un concepto que evoca la sorpresa, la transformación y la emoción. Es hacer de una realidad, algo inexplicable. Es ver el Montevideo gris y, de repente, saturarte de color, emociones, murales, atardeceres, días soleados, árboles, parques, sonrisas y mates. Es entrar sin expectativas y salir de la fiesta hasta con cotillón.

IMG_5087

Una vez un amigo me dijo, ¿sabes qué es lo que más me gusta de Uruguay?

¿Qué?

El color.

***

¿Dónde está el conejo?

Daff, de Colour
Daff, de Colour por LPz Fer

Y entonces, ahí estaba Daff, trabajando bajo perfil en la primera boutique de finalización e intermedio digital en Uruguay.

El sombrero seleccionador, lo eligió. Y esto fue lo que pasó en la edición de #CMMagia:

Daff Schneydhertiene 10 años dedicándose a la supervisión de post producción, efectos visuales y corrección color de comerciales, cine y contenidos para TV.

¡Bienvenido! Toma un sticker, piensa en tres elementos -cosas, números,comida, personas-que juntos den un resultado mágico. Mi caso: harina de maiz, agua y sal (¡adivinen del resultado!)

Ahora, escoge una carta, observa. Vas a tener un encuentro mágico con otra persona, busca a alguien que tenga la misma pinta, conversa, conoce, movete… Y si tienes problemas para iniciar en la conversación, tienes algunos piques con preguntas de inicio en la pizarra.

Cafe Nómade y MVD Roasters nos acompañaron a despertar la mañana con un café Ethiopía y Sumatra, junto a las delicias coloridas de Santa, ¡no saben lo que fue el pan de remolacha con mini tortillas y ketchup de remolacha!

Parece que la búsqueda de personas con base en la figura de las cartas funcionó ¡Qué felicidad verlos conociéndose!

Comenzamos la inspiración y Daff, saca del sombrero su punteo correspondiente de lo que para él sería una jornada de trabajo que produzca un resultado increíble:

  1. MOTIVACIÓN en cada proyecto que hace.
  2. CAOS ¿Qué quiero transmitir? ¿Cuáles son los colores que voy a usar? ¿Cómo puedo hacer para que nuestro trabajo sea invisible a los ojos del espectador y se vea real?
  3. PERCEPCIÓN: La gente tiene que pirar en colores. Queremos que la gente sienta, que use los 5 sentidos,  que se emocione.
  4. ¡SORPRENDER! A veces estamos con mucha información visual y necesitamos crear algo distinto que sorprenda al espectador.
  5. GENERAR EMPATÍA a través de las sensaciones del color. Tratando de entender a las personas, conectarnos con ellas.
  6. ABANDONAR proyectos, retomarlos, terminarlos. A veces nos comprometemos tanto con los proyectos, que es difícil decir BASTA. Mantengamos el equilibrio.

El éxito de los proyectos está en los detalles.

Dejo el resumen de lo que fue la charla, realizado por Sofía Donner:

 

Y descubres que las mañanas creativas en Montevideo son eso: color, inspiración, creatividad, ganas de hacer, historias, encuentros y desencuentros.  

A las 10h, la jornada terminó con lindos aplausos y un par de preguntas.

A las 11h ya iba más de uno rumbo al trabajo inspirados, con una postal de Ecopy con la Ilustración de nuestro “Ilustrador de mundos, Dany Scharf” y con la energía de este Montevideo colorido que tanto se pide, y que nosotros pintamos dando nuestro granito de arena.

Un saludo a los asistentes fijos de CM, los infaltables… Ya ustedes saben quiénes son. Un saludo también a los nuevos, por venir. Y a quienes nunca han venido, pero ya les intriga :)

***

¿Nos vemos en la edición de Octubre? ¡Se viene #CMTransparencia!

¿Tienes registro? Puedes hacerlo acá. Es rapidito y no spameamos el mail :)

¿Y las fotos del evento? Las puedes ver todas acá.

El “sabor peruano” llega a Montevideo

Para quienes se quejan de que en Montevideo la comida no es buena, esta propuesta seguro les hará cambiar de opinión.

IMG_5238

Este restaurante peruano está ubicado en por el barrio de Ciudad Vieja, entre las calles Juan Carlos Gómez y Rincón, ya tiene un año en la ciudad tratando de ponerle sabor y más opciones a la gastronomía uruguaya con sus opciones culinarias, y al parecer, ha llegado para quedarse.

A mitad de cuadra ya se ve la pizarra con el menú y un afiche con imágenes de algunos platos que ofrecen. Así que antes de entrar ya puedes decidir si de verdad quieres probar algo nuevo o seguir con el chivito con fritas.

El lugar no es muy lujoso pero está bien ordenado y limpio. Apenas entras puedes escuchar música folclórica latinoamericana, algunas veces propias del Perú, otras veces suben un poco hasta el Caribe.

Las mesas son pequeñas y están decoradas con manteles color verde manzana y sillas de madera negra medio rústicas. A mano derecha, podrás encontrar una mini barra con algunos licores convencionales y propios de Perú, entre ellos el famoso pisco y al fondo, una ventana pequeñita, muy parecida a las cantinas del liceo, que se comunica directamente con la cocina.

Así que si quieres ver cómo preparan la comida, puedes hacerlo.

Entre los platos que ofrecen se incluye el famoso ceviche, pollo asado, papa a la Huancaína, chupe de pescado, parrilla de mariscos, sudado de pescado y otros más.

Les recomiendo que cualquier opción que vayan a comer, la acompañen con una deliciosa chicha morada.

De los días que fui, tuve la oportunidad de comer el “menú del día”. Un plato bastante resuelto y variado que incluye sopa, seco- plato principal- y un vaso de jugo.

DSC04692En mi caso, me tocó un chupe de pescado que es una sopa con leche y arroz que superó todas las expectativas de sabor que podía haber probado en la vida. Y como plato principal una pieza de pollo con cebolla,morrón, papas y boñato acompañado con arroz blanco.

Ese día no había chicha morada, así que tuve que conformarme con un jugo de manzana, que igual estaba bien.

Lo más increíble es que todo eso tuvo un costo de $110 pesos. Una verdadera ganga para la economía uruguaya.

La comida está bien condimentada, por lo cual el pedir sal o picante no es una necesidad, como pasa con otros locales de comida.

IMG_5263
La señora Isabel,

La atención es cariñosa hasta más no poder, desde el “hola” hasta el  “adios” hay una sonrisa en la cara; ellos detectan tus necesidades antes de que tengas que levantar la mano y luego de que vas un par de veces ya saben qué te gusta y qué no.

Lo amigable de las personas que atienden, sumado al sazón casero te hace pensar que estás en casa de la abuela. Así que invertir un poco de tiempo el fin de semana para ir a comer en familia, seguramente les hará pasar un rato distinto.

Sabor Peruano trabaja todos los días de 11:00h hasta las 22:00h, incluidos domingos y feriados.

Nosotros venimos para trabajar. No creemos en domingos ni feriados. Estamos abiertos tooooodos los días.

No hay excusas para evadir esa propuesta buena, bonita y barata. Además, ¡puedes entrar la bici!

Tía perla
Tía perla y Jack

¡Tambores pa’ que te tengo!

Hace frío en el paicito, pero el sonido del tambor nos mantiene calientes.

Tenía meses pensando en hacer un artículo sobre mi experiencia con el Candombe en Uruguay, confieso que cada vez que intentaba hacer fotos y hablar con algunas personas sobre este movimiento cultural terminaba metiéndome en él, bailando y despegándome de esta realidad para entrar en contacto con mis raíces, las raíces nuestras, las de todos.

Si nos remontamos al origen, el Candombe no dista mucho de otras formas de cultura negra latina: los tambores se mantienen como una manifestación cultural negroafricana traídas por los esclavos de los europeos.

Fotos de Jero López
Fotos de Jero López

Dentro de la tradición del candombe uruguayo los tambores tienen un papel importante. Este ritmo resulta de la interacción del toque de por lo menos uno de los tres tipos de tambor: chico, repique y piano. Todo grupo donde estén los 3, se denomina “cuerda”.

Una cuerda, tocando sobre el ritmo de candombe se dice que hace una “llamada”. Este término designa no sólo la manifestación cultural, sino también un entorno: un conjunto más o menos numeroso de tambores que, en ciertas fechas (carnaval, ferias, fechas patrias, etc), se reúnen para recorrer un trayecto conocido.

La llamada es un acontecimiento que abarca varias horas que se van contando desde que comienzan a reunirse los participantes.

Antes los lugares de salida estaban constituidos por conventillos donde se reunía la población negra, los más conocidos estaban ubicados en la zona sur del centro de Montevideo, que representaban los barrios Sur y Palermo.

En los 70’s y 80’s, fueron demolidos y esto provocó la dispersión y migración de muchos de sus ocupantes a otros lugares de la ciudad e implicó trasladar los puntos de salida de los tambores.

2
Fotosde Jero López

En la actualidad, los puntos de reunión son, casi siempre, frente a la casa del responsable o director de la comparsa representativa del barrio, quien además es quien distribuye varios tambores.

Mi casa queda justo en Palermo, así que es imposible no participar en estos encuentros, la cultura me llama. Con solo escuchar “tambores” mi cuerpo se prende y se me sale el alma negra.

Cada domingo, sobre el atardecer, la calle de Isla de Flores se cierra por la intervención de los participantes, no hay policías, no hay quien dirija el tránsito, no hay instituciones públicas que gobiernen el movimiento. Esto es de orden social, la comunidad sabe que los tambores estarán allí al menos hasta las 21h y lo respetan.

Si no da tiempo de ir a Isla de Flores, a las 22h sale una llamada por Pablo de María, no hay excusas para quedarse en casa.

De camino a los tambores, ves a la gente saliendo de las casas para ir a las llamadas, otros aprovechan la ruta de los tambores para vender panchos (hot dogs) y choripanes. 

La mayoría de los que asisten al encuentro son bohemios o negros y salen de a grupos de no menos de 3 personas, casi siempre llevan un vino Faisan de cajita en la mano y un pucho.

3
Fotos de Jero López

A lo lejos se ve la flama de la fogata para el templado de los tambores. Se enciende con periódicos así el fuego llega alto y llama la atención desde lejos; el encuentro se torna primitivo.

Los tambores se colocan alrededor del fuego para tensar la lonja, y los asistentes se ubican alrededor cual tribu, como en la búsqueda de calentar sus cuerpos, tal y como lo hace el tambor.

1

Los tamborileros se quedan dispersos, y se envuelven las manos con cinta para proteger los dedos de la pasión, la euforia y el despliegue de sabor que saldrá en unos momentos.

Antes de que la llama se apague todos, como por inercia o conexión grupal toman su tambor más o menos al mismo tiempo y el director les hace gestos con la mano para que vayan formando filas y calentando.

Se lleva en la sangre -Fotos de Jero López
Se lleva en la sangre -Fotos de Jero López

Suenan las primeras maderas con repiques y la gente sale de las aceras y se anima a bailar. Las primeras son las mujeres que empiezan a mover las caderas y los pies con referencias claras del son cubano, las manos acompañan los pies de un lado y el otro y se despliega una energía ancestral que va muy fuera de contexto con esta pequeña Europa.

El ritmo afro nos une.

Hoy en Uruguay, este movimiento fue reconocido por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

En las llamadas de la Av. 18 de julio (el evento más grande del carnaval) durante el mes de febrero/marzo, se visten con trajes carnavalescos y van con el rostro pintado haciendo referencia a religiones propias de sus antepasados. En estas llamadas de Palermo no van pintados ni vestidos con accesorios excéntricos, eso algunos lo llevan arraigado en la piel, otros en el corazón.

De un lado y del otro se mueven los pies en armonía con las caderas, la espalda con cada paso baja y sube como una reverencia, la sonrisa debe ser de oreja a oreja y la mirada sube al cielo de vez en cuando para agradecer a quién sabe qué, por la dicha de tener este fondo musical.

Fotos de Jero López
Fotos de Jero López

Los hombres se acercan a las mujeres medio tímidos, buscan la mirada y se acercan cuando se sienten seguros de que su danza va a ser correspondida, la pareja se junta un rato, se sincroniza, se goza y continúa su camino.

No importa si se baila hombre con hombre o mujer con mujer, este baile no distingue sexo.

Con cada golpe al tambor hay un paso hacia adelante, así que la reunión se va convirtiendo en una especie de procesión de Semana Santa, pero acá no se camina, se baila. Son dos, tres cuatro, cinco y todas las cuadras hasta que el cuerpo llore de éxtasis, o hasta que se escuche el “pam pam” final.

11
Fotos de Jero López

A veces, en Isla de Flores cuando pides sacarles una foto te piden $10 USD, otras veces nada y alguna de otra te dicen que no.

Existen varios personajes que son vitales en la dramatización del candombe:

  • El gramillero: Era el Brujo de la tribu africana que curaba con yuyos y “gramillas”. Su vestuario incluye barba, bastón y la valija de los yuyos.
  • La Mama Vieja: Era el Ama de llaves y realiza una danza tradicional. En su vestuario nunca faltan el abanico y la sombrilla.
  • El Escobero: Es el antiguo “Bastonero” de la tribu. Se viste con un delantal de cuero con espejitos y cascabeles y desfila haciendo malabares con la escoba.
  • La Vedette: Es la bailarina, que si bien no estaba presente desde el principio del candombe de Uruguay con los años se convirtió en uno de los personajes infaltables.

Es gracioso porque la primera vez que los vi pensé que eran personajes del barrio, en el caso del gramillero sentí admiración por el chico. Era la única persona que tenía bastón y pensé que tenía alguna discapacidad, por todo el camino le pasaba diciendo halagos como “eres el mejor” y cosas por el estilo, hasta que alguien me dijo que era parte de la estructura del Candombe.

Nadie te explica nada, no hay referencias  mientras estás allí, y en vista de que estas “mini llamadas” no tienen trajes ni accesorios referentes, la historia se va aprendiendo a medida que vas integrándote en ella.

10 (2)

Termina el canbombe y el domingo llega a su fin. Los pensamientos se liberan, se renuevan y se cierra la semana con el cuerpo liviano y una sonrisa.

En los tambores de Pablo de María los tamborileros forman un círculo y vuelven a tocar con la intensión de que la gente que quiere bailar se meta en el medio y baile.

La semana comienza mejor al día siguiente, mientras piensas “ojalá la semana pase rápido y sea domingo de nuevo”.

18
Fotos de Jero López

¿Te quedaste con intriga sobre las llamadas de carnaval? Te dejo una muestra:

Saqué algunos datos sobre el candombe en Eumus.

Gracias Jero por las fotos ¡Genio!