Caracas, ya no da risa

A pesar de los días cálidos De las mujeres hermosas De lo bien que se ve El Ávila a cualquier hora del día Y de lo mal que se ve cuando llueve Caracas es un mar de caras tristes.

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Crónicas de muerte

Un Domingo cualquiera, mientras mi mamá y yo cocinábamos, llegó mi novio a la casa, tan arreglado estaba que todos decidimos dar un paseo por ahí, seguramente íbamos a terminar comiendo en La Guaira o en el cine viendo una película de niños, pero antes de que pudiéramos decidir, nos llamaron para informar que un tío había tenido un accidente.

Algo cambió

A partir de ahora, no seré la misma.

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