Mendoza, la pesadilla más hermosa que viví [Parte 1]

Mendoza, fue el contraste real entre vivir un sueño hecho realidad y una pesadilla. Fue la experiencia más difícil pero, seguramente, la que definirá el camino de mis próximos años de vida

Mi experiencia en Mendoza es muy difícil de explicar con palabras. Fue un viaje de ilusiones y pesadillas, un sueño cumplido a medias, una emoción nostálgica.

He tratado de escribir lo que viví en esa ciudad muchas veces, y por más que lo intento, hay una presión en la boca del estómago que me impide que fluyan las palabras, es todo cuerpo, todo situación pechística.

Han pasado 3 meses desde la última vez que nos soñamos, Mendoza.

Intento #1

Todo iba normal hasta que, desde el bus que venía de Córdoba, vi a lo lejos una montaña con nieve. Nunca había visto nada si quiera parecido. Yo venía de la selva y el verde, el color blanco era de película.

Colapsé de emoción.

De repente me sentí los ojos llenos de lágrimas, y por dentro, un grito que estaba germinando desde las entrañas. Lo sentí desde que nació, percibí su recorrido por el estómago, su caminar al pecho y sus vueltas por el corazón; subió hasta el cuello y justo antes de que saliera al exterior, mis manos temblorosas y sudadas cubrieron mis labios. Y me frené ahí, en ese momento.

Viajar sola tiene sus puntos débiles y este es uno de ellos: no poder compartir la emoción.

Llamé a mis padres e intenté explicarles lo inexplicable: ¿Cómo les cuentas a alguien la emoción de un sueño cumplido? ¿Cómo le explicas que tu corazón está a punto de estallar, que no puedes dejar de observar ese momento, que la sonrisa te da vuelta la cara y que sientes plenitud?  (Deje su mensaje acá para próximos viajes)

Paréntesis

Un caraqueño sabe lo que implica ir a un terminal de buses. Crecimos sabiendo que podías estar en cualquier lugar, menos en una terminal. Eso era poner en juego tu suerte.

Intento #2

Llegué alrededor de las 10h y mi host de couchsurfing no salía del trabajo hasta las 14h, así que apenas llegué al terminal pensé que lo mejor era salir. Así que busqué el McDonald’s más cercano para desayunar, almorzar y esperar el mensaje que indicara cuándo podía llegar a casa e instalarme.

Paréntesis

Apenas me compré el café, me robaron en el McDonald’s.

Si, me robaron

Yo sé, no se entiende

Todo, me quitaron todo

Menos el café, mi libretita y el celular

No, no fue forzado

Sobreviví

Intento #3

Pasé del estado de éxtasis al bajón más profundo de mi ser.

Imagínense que están en medio de su graduación y les digan que atropellaron a su abuelo o padres.

¡Ajá! , ya conectamos con la emoción.

Recuerdo el momento exacto que pasé de la vida color rosa y aventurera al miedo, la ira, tristeza y resignación.

Es impresionante cómo, cualquiera de esas emociones, te llevan a olvidar por completo cualquier sentimiento lindo, amable, bueno (inserte aquí+sinónimos). En segundos ya me había olvidado de la nieve, de las montañas y de mi propósito, del viaje.

Pasé mi primer medio día en Mendoza junto a la policía. Llorando.

Descubrí varias cosas:

(tips para venezolanos viajeros inexpertos)

  1. Las terminales son seguras en el sur, es mejor quedarse ahí que salir a la calle.
  2. Estaba en el McDonald’s mas peligroso de la ciudad, pero como uno es turista, no parecía. Volver al punto 1.
  3. En Mendoza roban tanto a los turistas, que tuvieron que abrir una comisión especial dedicada sólo a ellos, nosotros, los que viajan,
  4. … Mientras estaba declaraba, hubo 3 casos más de robos.
  5. Tuvieron todo para descubrir a los ladrones, solo había que seguirlos en auto, y no fueron, porque “siempre pasa”. (Volver a punto 1)

Siempre, pasa

SIEMPRE PASA

Eso sí, me trataron bien y con respeto. Y ofrecieron llevarme a lugares para hacer trámites.

Obvio, no siempre podían llevarme.

Ya saben cómo es esta movida latina.

Intentó #4

Caminé todo el día bajo una nube gris y con un velo negro para no ver los colores. Tomé un baño lagrimeado, intenté dormir para descansar, salí a caminar sin rumbo, me encontré con un amigo de Cabo Polonio (eso fue una situación muy loca, que alguien me grite en Mendoza ¡Sinay! me hizo sentir mejor).

Y entonces…

Resultó que tuve el mejor host del mundo. Estaba en un lugar increíble, con vista a la pre cordillera, cerca de parques y hasta azotea.

Las plataformas colaborativas funcionan, agradezco por haber caído ahí, con ellos y su buena onda.

Nada podía estar mal después de haber pasado algo totalmente triste y luego recibir naturaleza, amor, cariño y empatía.

Lo material se recupera, pero ¿cómo recuperas las oportunidades?

Terminé el primer día, tomando cerveza artesanal con mi host. En el bar de un amigo de él.

Ya estaba en Mendoza, debía aprovecharla.

Pre cordillera, desde la casa de mi host. Mendoza, Argentina
Pre cordillera, desde la casa de mi host. Mendoza, Argentina

Gente que nunca pensé…

Aprovecho para agradecer.

Después de mi situación nefasta y desafortunada, hice una publicación en Facebook que, hasta el día de hoy, me sorprende… La cantidad de personas que me enviaron mensajes de fuerza, aliento, de “Vamo arriba” y “marik que arrecha eres”, me cambió. Aunque suene absurdo y medio cliché, me dio fuerza pa’ afrontar eso que me pasó.

Y, aunque no pedí ayuda de forma explícita, la recibí.

Y quiero que sepan que no me alcanzará el corazón pa’ agradecer todos los gestos que tuvieron conmigo. Gracias a USTEDES, estos seguidores/lectores/amigos/conocidos/desconocidos pude tener un cierre de viaje increíble.

TODOS formaron parte de esta increíble experiencia que me cambió la vida. Sin su apoyo, sin sus palabras y sin sus manifestaciones de cariño, la historia sería otra.

GRACIAS

Continuará…

“Volveré a Viajar”, lo prometo.

18 horas en tren

Hablemos de los no-lugares, del presente, de las experiencias en tren y lo que pasa en 18 horas.

Andar en cualquier medio de transporte es raro, porque una sabe muy bien de dónde viene y a dónde va, pero no queda claro dónde estamos en el momento exacto que alguien pregunta… Para cuando respondes se está en otro lugar.

Hablamos de los no-lugares en el curso de escritura de viajes, pero ¿que es un no-lugar?

Es el espacio que divide el pasado y el futuro, el trayecto de un lugar a otro, es la transición, es estar en el medio del todo… O la nada.

Es mal uso del verbo ¨estar¨.

El no lugar, es este tren que va desde Buenos Aires a Córdoba, ese espacio donde estuve durante 18 h.


Es la primera vez que viajo en tren.

B. y F., me acompañaron hasta la estación Retiro de Buenos Aires, ninguno de los 3 teníamos muy claro cómo iba a ser mi despedida, pero para resumirles, me vi entrando por un portal negro de alrededor de 3m de alto que tenían el número 8 centrado en la parte superior junto a la bandera argentina que decoraba cada portal. Del otro lado, un tren azul celeste larguísimo estaba aguardando a los pasajeros.

¿Te vas a Hogwarts? me dijo B.

Estación Retiro, Buenos Aires, Argentina

Solo me faltó la lechuza, un carrito de supermercado y pasar a través de un muro para que la visión fuera exacta. La estación Retiro, es como entrar en otro mundo.

Cuando me despedí, me di cuenta de la desventaja de viajar sola. No podía expresar mis pensamientos como quería, sufrí del síndrome de la emoción no compartida. Tenía el gritito de colapso (de felicidad) en la punta de la garganta y lo único que me sirvió de desahogo fue abrir más los ojos, esbozar una sonrisa y tener a mano mi libreta y lápiz.

Para mí, viajar en tren es vivir aquello que siempre viste en TV.

Implica escuchar el sonido de la campanilla cuando el tren está a punto de salir, dormir con el sonido de rieles, admirar muchos paisajes a través de las ventanas grandes, entender que los pueblos siguen, que las praderas se extienden y que las personas avanzan mientras tu estás sentado, medio incómodo (caso de trenes argentinos) sin muchas distracciones alrededor, pero contento.

Vas al baño sin bajar la cabeza ni agarrarte de los asientos. Se camina cómodo, tranquilo, sin movimientos bruscos a causa de frenos o bocinas. No hay tráfico, no hay semáforos.

Solo hay paisaje, pueblos y la estación Rosario a mitad de camino.

Había una cantina y, a pesar de que no tenía ganas de tomar café, lo compré igual. Me senté en una de las mesas, al lado de la ventana mientras el paisaje iba de volada, admiré mi alrededor.

Me acuerdo a la pareja de señores que discutían sobre qué hacer en Córdoba, el olor de  las medialunas -que no compré -recién salidas del horno, el sonido de la máquina de café sabiendo que el que salía era para mí, la carpa de circo que vi entre el paisaje, que por cierto me recordó al hermano de N., que nada que ver.

Me reí sola por ese recuerdo, pensé en enviarle un mensaje, pero no venía al caso. Así que sostuve la cabeza con el brazo apoyado a la mesa y agradecí al señor por haberme traído el café.

Estaba  malísimo, pero te sientes tan bien que el sabor es lo de menos (¿eso último tiene sentido?).

El primer sorbo lo brindé por la primera vez que me tomaba un café en un tren, me sentí que había acumulado una experiencia más a mi vida. El resto de los tragos, me hicieron olvidar al bebé que lloró toda la noche, la conversación de los hippies que hablaban de fumar marihuana en los baños a todo gañote y las zancadas del niño que estaba practicando su nueva habilidad de correr de un lado para otro.

También agradecí, por estar en ese lugar, por cumplir uno de mis objetivos e ir en el trayecto rumbo a una ciudad desconocida.

No sé si viajaría muchas veces en ese tren, pero sí que me hubiese arrepentido de no haberlo hecho.

Mesas del cafetín del tren que va de Córdoba a Argentina

#GraciasArgentina, por la experiencia.

PD. No se olviden de hacer un playlist para viajar. Yo no fui prudente y pasé 18h sin música. Aún no tengo un playlist de viajes, pero me encontré con este disco que me parece que es lindo para compartir.

***

¡Soy toda oídos y corazón!
Escríbeme en caso de que tengas alguna consulta, si quieres comentarme algo o si tienes ganas de compartir tu experiencia. Trataré de responderte lo más pronto que pueda :)

 

¡Hola Buenos Aires!

Confiezo que estaba negada. Cuando veía al cielo solo me encontraba con edificios, ventanas, ropa colgada, algunas plantas, cajas de aires acondicionados, todo cerrado y tonalidad sepia.

Buenos Aires puede parecer un tanto agresivo viniendo de lugares como Cabo Polonio o mismo de Montevideo, debo advertirles que, si pasan de Uruguay a Argentina, tengan cuidado con el shock.

Ya me habían comentado, lo veía venir apenas salí del barco de Colonia Express, estaba todo como muy lindo allá en Uruguay… Las hojas de otoño cayendo en cámara lenta, la Rambla de Colonia brillante a más no poder, el pasto verde saturado, pajaritos cantando y niños en bici guiados por los padres.

Y, apenas sales del barco en “Capital”,  BOOM! 

El elevado de una autopista pasando justo encima de tu cabeza, una calle de dos vías al frente, un cruce que lleva a un lugar desconocido y oscuro. Ninguna parada de bondi. Ninguna señalización que diera alguna esperanza de una plaza cercana. Ni siquiera la cara del amigo que había quedado en esperarme estaba ahí.

Y mi modo venezolano se prendió:

“Sinay, tienes que poner cara de c*l0 ya. No estás en en Uruguay”, susurraba mi conciencia.

Así que fruncí el ceño, caminé a cualquier lugar con el corazón en la garganta, pensando que tenía demasiada cara de turista, que si la mochila, que si la cara de la gente…  Y a media cuadra, me di cuenta que estaba la sala de espera de la terminal. Entré.

Cuando llega la persona que estabas esperando, algo en todo tu ser hace FIUFFF! y te vuelve la confianza, dejas de sudar y tu sonrisa empieza a asomarse. Lo bueno de la emigración venezolana es que es probable que ahora tengas conocidos en cada ciudad del mundo.

***

Edificios a la deriva, Buenos Aires, Arg

Confieso que estaba negada. Cuando veía al cielo solo me encontraba con edificios, ventanas, ropa colgada, algunas plantas, cajas de aires acondicionados, todo cerrado y tonalidad sepia.

Caminaba y miles de personas corrían, tratando de llegar al subte o tomar el bus, millones de celulares en las manos, ojos perdidos, caras de conductores cansados de la rutina, bofetadas de bocinas, tráfico, semáforos, rápido, express, ya.

Ahí estaba yo, con mi lentitud de siempre en medio del caos, el cemento y las recalcadas madres que los parieron, como me dijo el tipo del almacén.

Respiro, extiendo mi mente, abro mi cabeza y junto a mis sentidos empiezo a buscar las cosas lindas y las encontré:

Vi los rieles del tren con las hojas de otoño haciendo un túnel natural, vi personas disfrutando de su tiempo libre en el parque, las lucesitas de colores de Plaza Serrano, sus tarantines de feria y el cambio drástico de los bares que prestan sus espacios, se transforman en tiendas y amplían las opciones del evento.

Vi gritos de amor en algunas calles, ruedas de la fortuna brillando en centros comerciales, personas besándose a orillas del Delta de Tigre. Vi abrazos a costados de los árboles, a mis amigos sonriendo al recibirme tratando de buscar lugares que puedan gustarme.

Vi muestras de arte plasmadas en camisas, escuché el poder de las percusiones de La Bomba del Tiempo mezclándose entre el rock argentino y la vida africana. Escuché la pasión por el fútbol entre indicaciones para dar una dirección.

Me perdí muchas veces, pagué dos veces el mismo bondi sin darme cuenta. Caminé con la seguridad de quien va a un lugar desconocido. Escuché a los vendedores ambulantes de trenes que pasan de un vagón a otro respetando los tiempos entre sus compañeros y repitiendo el mismo discurso para ganarse la vida.

Se me acabó el saldo de la SUBE a mitad de la noche y tarde en encontrar un lugar para recargarla. Admiré la belleza de la librería El Ateneo y el ruido del centro comercial grafiteado que no recuerdo cómo se llama.

Me vi caminando en la ciudad de la furia, sin tango, sin paseos turísticos. Voy entre los mortales porteños, como una más entre la multitud.

¿Quiénes somos en ciudades furiosas?

Nosotros

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Sofar Sounds -Montevideo

Sofar Monevideo
Cover del Facebook de Sofar

Entre las cosas lindas que me han pasado en Montevideo está la de haber conocido a una de las tres chicas fundadoras y encargadas de llevar a cabo el Sofar Sounds Montevideo. Sofar nació en Londres en el 2009; es un movimiento global que propone conciertos secretos en livings. El momento en que te enteras cuándo es y quiénes van a tocar es a la hora exacta del evento y esa ansiedad que da por no saber nada es la que hace que el momento sea increíble, un trampolín para los amantes de la música que buscan vivir una experiencia diferente con grupos de poca repercusión y un gran talento.

En esta oportunidad, El Viajero Hostels fue el recinto que permitió dar luz a los artistas, y es que no hay un mejor lugar que ese para mostrar un pedacito de la ciudad a quienes están vacacionando en Montevideo y a quienes viven aquí y no se dan cuenta. Entre huéspedes e invitados esperábamos ansiosos la revelación de quiénes se iban a presentar y pasó más o menos así:

Loli Molina

Loli Molina
Lili, Foto de Sofar -Montevideo

Loli es una cantante Argentina. Su música, puedo decir que es un tanto romántica, despechada y jocosa. Cada una de sus canciones tiene una historia con un gran respaldo y Loli describió cómo cada uno de esos hitos dramáticos de su vida se convirtieron en una pieza musical de dos o tres minutos, lo suficiente para que todos nos enteráramos de su vida, sus inspiraciones,sus amores, desamores y sus gustos.

Su voz es espectacular, producto de mucho tiempo de práctica y estudio.

Luego de sus respectivos 20 minutos de canto, tuvo que huir en medio de aplausos, porque tenía que asistir a otro evento.. ¡Una divina!

Acá les dejo un poquito de su música

Sebastián Jantos

Sebastián Jantos
Foto de Sofar -Montevideo

Sebastián en definitiva es un genio de la música; un Uruguayo muy atrevido, podría decir. Sin mucho palabrero comenzó a cantar varios temas de su nuevo disco llamado “Hoy”, donde cada canción se arropaba en estilos musicales que fusionan con delicadeza los ritmos del nordeste de Brasil: la milonga, el candombe, el funk y bossa nova.

Su voz es espectacular;es una voz que transmite, que gusta… Cada oración que pronunciaba era una obra de arte que te fundía entre la música y te llevaba a una atmósfera completamente diferente.

Con la compañía de Diego Janssen, hicieron del Sofar Montevideo un viaje en el tiempo que quieres que nunca se acabe. ¡Par de genios!

No dejen de escuchar lo que hacen

Bo DeVille

Bo DeVille
Foto de Sofar -Montevideo

Bo DeVille, fue de las sorpresas de la noche. Cuando ya el oído estaba acostumbrado a la letra cantada, llegaron estos chicos para recitar poemas con música de fondo. Los uruguayos Pablo Martín Castro y Tere Korondi  son los protagonistas de esta banda recién sacada del horno en Montevideo.

Estaban tan emocionados por haber sacado su primer disco que se les desbordaban las sonrisas. Y para más felicidad, celebraban su segundo concierto seguido en la ciudad ¡Bien logrado!

Como dije, su fuerte es la poesía recitada y media cantada en algunos casos. Es una mezcla experimental de la literatura y  ritmos uruguayos, Bo DeVille fue una experiencia auditiva muy linda, y además una apuesta por lo diferente, lo conceptual e intelectual.

Dato curioso: El nombre Bo DeVille intenta anclarse en la muletilla popular “bo”,adhiriendo un tono de internacionalidad con un apellido fuera de fronteras, y haciendo un guiño en su totalidad a la fonética del tradicional vodevil.

¿Quiéres escucharlos?

En perspectiva…

Después de haber escuchado todas las presentaciones, cada una con un toque y estilo bien definido, la verdad es que considero que Sofar es un evento que no puede dejar de tenerlo ningún país; es la oportunidad para que quienes están empezando brillen con luz propia y para quienes les gusta lo experimental apoye nuevos talentos.

Para concluir, este evento es una experiencia auditiva y sensorial divina; es ese punto de confianza que a veces necesitamos para empezar a creer en lo propio, en lo ajeno y en lo increíble. Es un evento que hay que vivir, hay que desear y hay que transmitir, porque a veces olvidamos que nadie escala sin ayuda. Y ese esfuerzo tiene que apreciarse en vivo, en un lugar cálido, pequeño y agradable, con una cerveza en la mano y una colaboración para quienes hacen de esto una experiencia.

¡Gracias a mi querida Eli por invitarme. Gracias a Montevideo por darme lindas oportunidades!

Mi experiencia con el Mate

El mate y yo
El mate y yo

¡Al fin probé el mate en Uruguay!

Después de unos cuantos meses, decidí dar el paso, era hora. Pero, en realidad mi experiencia es doble:

La primerísima vez que probé el mate estaba en Venezuela, un amigo había ido a Argentina y me trajo de regalo todas las herramientas para dar mi primer paso sureño :)

Habían pasado unos cuantos días después del regalo cuando me decidí a probarlo. Era ya muy de noche y no había nadie en mi casa; era el momento perfecto para hacer algo ridículo sin pasar vergüenza. Busqué mi tablet, el mate (calabaza), la bombilla y la yerba. Cuando tuve todas esas herramientas a la mano, busqué en Youtube “cómo preparar un mate” y comencé: puse a calentar agua en una olla, eché la yerba en el mate y con la bombilla arrimé la yerba cuidadosamente a un costado hasta dejar un hueco para echar el agua caliente.

Cuando ya estaba listo, lo probé. El ceño se frunció automáticamente, dejé de absorber el agua y quedé con ganas de botar toda la yerba. Fue terrible. Pero sabía que no podía botarlo porque era un regalo, así que me relajé, lo tomé con calma y me fui a la sala, me senté en el sofá y me dispuse a tomar lo que quedaba tratando de engañar a mi mente para que pensara que era una bebida tropical. Lo terminé tranqui, boté los restos y me acosté.

Esta primera vez no cambió mi vida ni mucho menos; fue simplemente un echo pasajero.

Mi segunda vez fue en Uruguay, no podía negarme estando en la cuna del mate.

Una amiga uruguaya nos invitó a mi novio y a mí al parque a “tomarnos unos mates” (frase típica), ninguno de los dos había probado la yerba de acá, así que sin dudarlo tomamos el ómnibus hasta el Parque Rodó, nos ubicamos en un lugar con vista al mar, mi amiga preparó el mate con su termo de agua caliente (nada de ollas, por supuesto); como toda una uruguaya ella tenía sus herramientas.Hizo el procedimiento tal cual yo lo había hecho en un momento y bebió primero para ver cómo había quedado; me ofreció, pero quise alargar mi turno, así que probó mi novio y ahí sí, ya no podía zafarme.

Estaba en pleno saboreo cuando escucho:

Sabe a hoja de Hallaca

Después de que mi novio pronunció esa frase, ¡colapsé! No supe decidir si me gustaba el mate o no, porque el sabor era igual de amargo como la primera vez, pero pensaba “si el mate sabe a hallaca, entonces ¿cómo no me va a gustar si lo segundo es el plato típico de mi tierra? Si decía que no me gustaba, era como negar mi nacionalidad. Así que me auto obligué al gusto hasta el punto de tener una afinidad con el mate. No es que ahora me lleve el termo y el mate a todos lados, pero digamos que le tengo cierto respeto, solo por el echo de que me recuerda el lugar de donde vengo.

Sin querer, Venezuela sigue siendo mi compañera del alma.

A tener en cuenta

Cosas que hay que saber cuando vienes a Uruguay o Argentina. Cosas que debes tener en cuenta si eres de un país caribeño.

  • El mate NO ES ARGENTINO, ES URUGUAYO. Cuidado con ir a Argentina y alabar una costumbre incorrecta. Cuidado con venir a Uruguay y decir que el mate es de su enemigo limítrofe
  • En Argentina este ritual es de casa. El uruguayo sale con el termo y su mate a la calle. No importa si es verano o invierno, el agua caliente no afecta su temperatura corporal… Salir sin termo ni mate es como olvidar las llaves de la casa
  • Tienen que mentalizarse en que esto no se fuma. Hay gente que lo piensa ¡Por Dios! es una bebida
  • NO ES DULCE. Mientras más amargo, mejor. Sin embargo, hay quienes le echan jengibre o cáscara de naranja para darle ese toque dulcito
  • El agua, para nosotros los de países tropicales, siempre está MUY CALIENTE. Así que tengan cuidado cuando prueben

Entonces, ¿nos tomamos unos mates?