NOCTILUCAS en Cabo Polonio, uno de los tantos fenómenos que explican el #UruguayTeQuiero

Las noctilucas, un fenómeno de luces que vale la pena vivir en Uruguay.

Buen día,

Me gustaría hacer una reserva para una habitación doble, pero antes quería saber si es posible que me digan cuándo habrá noctilucas, pues mi novia nunca las ha visto y me gustaría darle la sorpresa.

Gracias,

Fulano de tal.


Después de haber hecho una caminata magistral desde la playa norte a la sur, atravesando las dunas y bordeando el bosque de Cabo Polonio, vuelvo al pueblo sobre el atardecer y,  justo cuando estaba entrando a la Av. Ppal, veo una figurita menuda girando la cabeza cual ventilador, con los ojos desorbitados y la sonrisa congelada… Era M. 

M., es un personaje menudo y fino como una varita de terciopelo que camina como flotando, siempre con una mochilita a la espalda.  De esas personas que cada vez que las vez tienen una nueva lista de reproducción de palabras suburbanas y cuentos increíbles. 

Era la primera vez venía al cabo y había comenzado con el pie derecho al haber tomado el mejor puesto de todos: arriba del camión, en la esquina. Le hago señas con la mano desde la colina del puente de los gemidos y sin más que un par de miradas a distancia ya nos habíamos ubicado.

¿Qué se podía hacer en Cabo Polonio a las 5.30pm con una persona que nunca había venido?

Ir al sillón de la sur.

El “Sillón de la Sur”, es una formación natural de rocas que para ser un sofá solo le falta el acolchado y un par de almohadones. Es el living natural de la playa, que cuenta con vista HD al atardecer más increíble, brillante y colorido que vas a ver alguna vez en la vida… También tiene otras funciones, algunos suelen sentarse a ver la puesta de sol, beber, charlar y, dependiendo de la hora, el tipo de charla y la bebida, se presta para encuentros más carnales.

Y si te invita un poloniense, es el truco para enamorar a cualquier turista.

En nuestro caso, solo íbamos a ver el atardecer.

Como guía turística me muero de hambre, pero me encanta hacer el show e intentarlo, aún cuando sé que siempre me olvido de cómo llegar al lugar o cómo se llama… Menos mal que entre la búsqueda del sillón, M. Linn, la autora de la foto de este post, escuchó mi voz y saltó de la nada con un “¡qué haces Sina!” y no quedé tan desubicada.

La tormenta del día anterior había dejado el mar impetuoso, fuerte. Me sorprendió la cantidad de agua que sostenían las olas para formarse y la espuma que soltaban al romper, que por cierto estaba blanquísima, y quedaba regada por toda la zona rocosa como dientes de león entre el barro.

El sol bajaba tranquilo, marcando el paso del tiempo sin apuros, perfecto para disfrutar a plenitud de su despedida. Vimos con claridad cómo esa bola de fuego inclemente, de repente perdía la intensidad, y el amarillo se tornaba naranja, y el naranja en rosa eléctrico -para ese punto podíamos ver la silueta del sol perfecta-, para luego desaparecer.

En contraste, el cielo pasaba de azul a violeta. Vimos el rayo verde de Cortázar, pero no nos enamoramos de nadie. Vimos las nubes naranjas nítidas navegando cual barcos flotantes. Y, de un momento a otro, ya veíamos chispear las primeras estrellas.

M., no había visto un atardecer en un par de meses así que en el proceso enmudeció y ahí nos quedamos en silencio, sentadas en el mejor lugar del Cabo, observando y apreciando el momento sin siquiera mover un dedo ¡qué lindo poder ver este fenómeno sin pensar en el celular, y qué importante que es vivirlo!

Quedamos ahí, mutando, quién sabe por cuánto tiempo, para cuando reaccionamos, Linn ya se había ido. 

De repente, un rayo flúo azul apareció entre la ola.

¡Marica, NOCTILUCAS! Grité. No, no. No puede ser, me respondí. Seguro es una linterna que justo hizo reflejo y se vió así.

1 min después. Otra chispa flúo.

M., dice ¿viste eso? ¿Esas son noctilucas?

No sé, le respondí. Ya había visto noctilucas, pero nunca las vi tan cerca, tan iluminadas, nítidas y tan sorpresivamente.

Observo directo al mar, justo donde se formaba la ola, me voy al detalle:

Vi cómo el agua se juntaba para formar una masa corpulenta, altísima y masisa. Minusiosamente detallé ese instante en que la gran masa, pasó a tener forma de ola y formaba un tunel de agua natural. (¿¡cómo me había perdido antes de este proceso tan hermoso!?) y ahí, entre medio del cuerpo de la ola y la cresta de espuma, allí entre la nada y el todo, apareció una serie de luces azul flujo que permanecieron prendidas hasta que la gravedad y la fuerza del mar hicieron que rompiera. 

¡SON NOCTULUCAS, SON NOCTILUCAS! gritábamos.

Las noctilucas son dinoflagelados (una especie de alga), organismos unicelulares que miden alrededor de un milímetro y que se alimentan de plancton vegetal. Como la mayoría de los organismos bioluminiscentes, emiten brillo como resultado de una reacción bioquímica: el oxígeno oxida una proteína llamada luciferina y el ATP (adenosín trifosfato) proporciona energía para una reacción que produce agua y luz.

Los ojos se me llenaron de lágrimas, pero no lloré. El impacto y la adrenalina  me provocaron dar un salto y junto a M., comenzamos a saltar sin parar abrazadas, girando sobre nuestro propio eje, riendo a carcajadas, felices, incrédulas.

Reparé que ni siquiera era totalmente de noche, la luna estaba creciente y con tanta luz que veíamos nuestra sombra,  y aún así seguíamos viendo aquellas lucecitas flúo nacer entre la cresta de la ola.

Para cuando volteo la mirada hacia la costa, las cientos de olas que iban a reventar a la orilla, iban cabalgando campantes con sus crestas azules en movimiento. 

¿Somos las únicas que estamos viendo esto? Preguntó M.

Algunas familias habían salido de sus ranchos para averiguar el por qué de los gritos, pero estaban tan encandilados por la luz de sus casas que los veíamos salir y entrar de nuevo sin entender nada de lo que estaba pasando.

Parece que sí, dije. 

El motivo por el que estos organismos gastan su energía en producir luz es aún desconocido. No poseen órganos sensibles a la luz, por lo que no pueden percibirla como una señal. Existe una hipótesis según la cual se iluminan para exponer a sus depredadores a la vista de peces más grandes y así deshacerse de ellos.

Foto de Guzman Infanzon.
Foto de Guzman Infanzon.

Estábamos en medio de un cuento de hadas, éramos las sirenas entre las rocas, rodeadas de un fenómeno que nunca se sabe cuándo va a pasar, que no está en cualquier parte del mundo y que, además estaba sucediendo con luna y al final del atardecer.

¡Nos sentimos tan afortunadas! ¿Sabes cuántas personas ni siquiera han visto el mar? Quienes lean este post seguro que hasta estarán aburridos de hacerlo, pero somos minoría. Y además, ver el mar junto con este fenómeno galáctico, es… Galáctico, mismo. 


El mail de Fulano de tal, llegó un día antes de que aparecieran las noctilucas. Cuando la recepcionista nos contó, reímos todos a carcajadas, ¡era imposible saber eso! 

Pudimos haberle mentido en juego diciéndole que al día siguiente iba a poder ver las noctilucas, pudimos haberle dicho que viniera igual, que nunca se sabe, si Fulano no hubiese dudado, pudo haberle dado la sorpresa a su novia.

Pero Uruguay es así, una incertidumbre. Una caja de pandora que va revelando sus misterios cuando quiere, no cuando lo buscas. Por eso hay que tener los ojos abiertos, estar atentos y no esperar nada, porque las cosas increíbles de este paícito llegan solas.

Nunca duden. 

#GraciasUruguay, te quiero. 

Foto de Guzman. Cabo Polonio. Luces de mar, Valizas y Punta del Diablo.
Foto de Guzman Infanzon. Cabo Polonio.

* Los datos sobre las noctilucas los copié de acá

Cabo Polonio, el lugar que me permitió ver la galaxia

Definitivamente, Cabo Polonio es de los lugares más lindos que he visitado. No se compara con nada. Es un lugar virgen en todo su esplendor y espero que siga así por mucho tiempo más.

Cabo Polonio, es un balneareo ubicado en el departamento de Rocha, Uruguay. Es Patrimonio Natural de la Nación, aunque creo que el nombre le quedó pequeño.

Pero como todo lo que trae este paicito, este lugar te llena de sorpresa en sorpresa desde que decides comprar el ticket para ir, hasta que te devuelves.

Hay dos formas de llegar al lugar:

  • La primera es caminando a través de las dunas de Valizas. Son 8 km recorrido que dura aproximadamente 2h30 o 3h y que tiene que ser tempranito, porque si no, el sol te devora entre la arena.
  • El segundo recorrido fue el que hicimos nosotros: tomar un Jeep. Sé que no suena nada divertido, pero era la única opción que nos daba tiempo para recorrer y conocer  un poco.  La travesía dura aproximadamente media hora de camino en ese carrito… Menos mal que nosotros tomamos unos buenos asientos y pudimos captar este tipo de cosas:

DSC03949Ahí nos quedamos en El “Hostel del Cabo” por solo una noche. Este hostel queda justo frente al mar y no saben lo céntrico que es. Desde allí no se ve el atardecer, pero si caminas un poquito hasta la playa que queda detrás del hostel, puedes ver la hermosura de atardecer que se aparece por el cabo.

Maravillas de “El Cabo”

Este lugar tiene cosas muy peculiares: La mayoría de las casas son de colores, y algunas de ellas tienen todos los colores de la bandera de la diversidad. Esto me pareció un recibimiento absoluto, porque no importa a quién amas, lo importante es AMAR, y respetar claro.

Hay dos playas imponentes que envuelven las tierras del Cabo entre el agua salada, ambas son hermosas, limpias y perfectas.

En una parte de la costa, puedes ver el faro, que tiene un mirador 360° donde puedes apreciar absolutamente todo el pueblo, allí, a la orilla de las piedras… Leones marinos rugiendo, que los tendrás tan cerca como nunca, ya que al fin se toman la siesta de la tarde muy tranquilos para dejarse admirar .

La otra costa no muestra nada más que la inmensidad del mar y el pueblo a lo lejos.

El Faro -Cabo Polonio
Vista panorámica desde el faro

Las casas ni el pueblo tienen electricidad, así que tuvimos que hacer todo el recorrido rápido. Lo bueno es que acá anochece a las 21:00h, así que nos rindió lo suficiente.

La frutilla del postre fue el anochecer. Cuando el sol se ocultó aplaudimos como focas el final de su reflejo, todo el pueblo lo hizo. Allí nos quedamos a la orilla de la playa, viendo cómo cada estrella aparecía una después de la otra, hasta que nos dimos cuenta de que estábamos iluminados por MILLONES DE ESTRELLAS.

(No tengo fotos de las estrellas. Me quedé sin batería en la cámara y, como recordarán, no hay luz en el pueblo)

Era tanta mi impresión sobre la noche, que tuve mucho miedo. Era la primera vez que veía la galaxia… Tal cual como la había visto en los libros.

Fue la noche más increíble que pude ver en mi vida.

Hasta que tuve que volver al hostel, allí si que tuvimos que tener cuidado, porque había excremento de caballo por todos lados y no queríamos embarrarnos.

Definitivamente, Cabo Polonio es de los lugares más lindos que he visitado. No se compara con nada. Es un lugar virgen en todo su esplendor y espero que siga así por mucho tiempo más.

Una vez más, Gracias Uruguay!

Leones marinos tomando sol en el cabo
Leones marinos tomando sol en el cabo

Seguimos el recorrido… Valizas nos espera!