Y si llueve, ¿qué hago en Cabo Polonio?

Recuerdo charlar con varios clientes que, entre cara larga, me comentaban que habían escogido el peor día para visitar el lugar y me pedían recomendaciones para hacer “algo” entretenido a pesar de la lluvia, porque las opciones son pocas y la playa, para ellos, solo era posible con sol (continua)

Yo trabajaba casi todo el día y parte de la noche en Cabo Polonio, mis distracciones estaban enfocadas en lavar tazas, vasos, levantar desayuno tipo bufete, atender al público, limpiar, charlar, leer el horóscopo los lunes, tomar mis horas de descanso para dormir o leer y quizás, de noche, dependiendo de la lluvia, salir a tomar algo después del trabajo. Daba igual si era soleado, nublado o lluvioso.

Recuerdo charlar con varios clientes que, entre cara larga, me comentaban que habían escogido el peor día para visitar el lugar y me pedían recomendaciones para hacer “algo” entretenido a pesar de la lluvia, porque las opciones son pocas y la playa, para ellos, solo era posible con sol.

Sinceramente, nunca tuve una respuesta convincente ante las quejas, pero insisto, la lluvia es muy disfrutable.

  1. Razones banales: Te recuerdo que eres de los pocos que tienen el privilegio de estar en ese lugar (porque es caro e inaccesible para muchos), y además, te convertirás en alguien más exclusivo ¿Por qué? Porque a todos les tocó el sol… Pero tú, tú caminaste entre las dunas sin que se te hundiera el pie, te metiste en la playa y te mojaste el doble, ya  el mar alborotado de olas y no necesitaste de sombrilla y un bloqueador para disfrutar. A ti no se te quemó la piel del sol, ni te encandiló el brillo del mar.
  2. Razón verdadera: ¿Qué hay de malo con la lluvia? Al final, la idea de “vacacionar” es el descanso.

La magia de la lluvia, es que puedes tomar hábitos que tenías olvidados desde hace un tiempo, ¿desde cuándo tienes el libro dando vueltas en tu mochila sin leerlo? ¿Desde cuándo no te tomas un café o un té viendo el mar? ¿Desde cuándo no tienes una buena charla con el soundtrack de gotas de lluvia?

Olvidemos un poco ese ideal que nos fue impuesto, ese que tiene que ver con sombrilla, el bloqueador, sombrero, cerveza y lentes de sol, sugiero que los amoldes de acuerdo a la realidad. Y si llueve, sustituye la sombrilla por el living de casa, el sombrero por la ventana por la que verás el paisaje, la cerveza por un café o un vino y los lentes de sol por el libro que habíamos hablado, o mejor aún, ¿por qué no cerrar los ojos y soñar?

*Por cierto, ¿anotaste tu último sueño?*

Si vas por un día, puedes tomarte algo en Lo de Dany (aceptan tarjeta), a La Perla, si quieres comer algo increíble y tener una experiencia cómoda, o en Si Supieras, si quieres que te atiendan bien y comer comida casera, sana y deliciosa… No desperdicies las tardes de té.

Si te quedas en un hostel, aprovecha y conoce gente nueva, prende una estufa, conecta, colabora, pregunta las leyendas del lugar.

Si estás en un rancho solo, retoma y valora el tiempo contigo mismx, descansa, aprovecha el día libre.

Si estás acompañado por amigos, disfrútense. Rían, beban, coman y amen.

Si estás con tu pareja, practiquen para lograr la mejor cucharita que puedan.

Es simple:

No hagas nada.

¿Desde cuándo no lo haces?

Y si quieres hacer algo, te dejo esta frase del libro Voces del Desierto que dice:

La mayoría [de los humanos] se muere sin saber qué se siente al estar desnudo bajo la lluvia.

Cuando llovió, yo hice esto y sobreviví.

También puedes leer la historia completa sobre ese día.

 

P.D.: Si ya fuiste al cabo, deja un comentario y sugiérenos algo, ¿qué hiciste/harías en un día de lluvia? Me encantaría que compartiéramos sugerencias :)

NOCTILUCAS en Cabo Polonio, uno de los tantos fenómenos que explican el #UruguayTeQuiero

Las noctilucas, un fenómeno de luces que vale la pena vivir en Uruguay.

Buen día,

Me gustaría hacer una reserva para una habitación doble, pero antes quería saber si es posible que me digan cuándo habrá noctilucas, pues mi novia nunca las ha visto y me gustaría darle la sorpresa.

Gracias,

Fulano de tal.


Después de haber hecho una caminata magistral desde la playa norte a la sur, atravesando las dunas y bordeando el bosque de Cabo Polonio, vuelvo al pueblo sobre el atardecer y,  justo cuando estaba entrando a la Av. Ppal, veo una figurita menuda girando la cabeza cual ventilador, con los ojos desorbitados y la sonrisa congelada… Era M. 

M., es un personaje menudo y fino como una varita de terciopelo que camina como flotando, siempre con una mochilita a la espalda.  De esas personas que cada vez que las vez tienen una nueva lista de reproducción de palabras suburbanas y cuentos increíbles. 

Era la primera vez venía al cabo y había comenzado con el pie derecho al haber tomado el mejor puesto de todos: arriba del camión, en la esquina. Le hago señas con la mano desde la colina del puente de los gemidos y sin más que un par de miradas a distancia ya nos habíamos ubicado.

¿Qué se podía hacer en Cabo Polonio a las 5.30pm con una persona que nunca había venido?

Ir al sillón de la sur.

El “Sillón de la Sur”, es una formación natural de rocas que para ser un sofá solo le falta el acolchado y un par de almohadones. Es el living natural de la playa, que cuenta con vista HD al atardecer más increíble, brillante y colorido que vas a ver alguna vez en la vida… También tiene otras funciones, algunos suelen sentarse a ver la puesta de sol, beber, charlar y, dependiendo de la hora, el tipo de charla y la bebida, se presta para encuentros más carnales.

Y si te invita un poloniense, es el truco para enamorar a cualquier turista.

En nuestro caso, solo íbamos a ver el atardecer.

Como guía turística me muero de hambre, pero me encanta hacer el show e intentarlo, aún cuando sé que siempre me olvido de cómo llegar al lugar o cómo se llama… Menos mal que entre la búsqueda del sillón, M. Linn, la autora de la foto de este post, escuchó mi voz y saltó de la nada con un “¡qué haces Sina!” y no quedé tan desubicada.

La tormenta del día anterior había dejado el mar impetuoso, fuerte. Me sorprendió la cantidad de agua que sostenían las olas para formarse y la espuma que soltaban al romper, que por cierto estaba blanquísima, y quedaba regada por toda la zona rocosa como dientes de león entre el barro.

El sol bajaba tranquilo, marcando el paso del tiempo sin apuros, perfecto para disfrutar a plenitud de su despedida. Vimos con claridad cómo esa bola de fuego inclemente, de repente perdía la intensidad, y el amarillo se tornaba naranja, y el naranja en rosa eléctrico -para ese punto podíamos ver la silueta del sol perfecta-, para luego desaparecer.

En contraste, el cielo pasaba de azul a violeta. Vimos el rayo verde de Cortázar, pero no nos enamoramos de nadie. Vimos las nubes naranjas nítidas navegando cual barcos flotantes. Y, de un momento a otro, ya veíamos chispear las primeras estrellas.

M., no había visto un atardecer en un par de meses así que en el proceso enmudeció y ahí nos quedamos en silencio, sentadas en el mejor lugar del Cabo, observando y apreciando el momento sin siquiera mover un dedo ¡qué lindo poder ver este fenómeno sin pensar en el celular, y qué importante que es vivirlo!

Quedamos ahí, mutando, quién sabe por cuánto tiempo, para cuando reaccionamos, Linn ya se había ido. 

De repente, un rayo flúo azul apareció entre la ola.

¡Marica, NOCTILUCAS! Grité. No, no. No puede ser, me respondí. Seguro es una linterna que justo hizo reflejo y se vió así.

1 min después. Otra chispa flúo.

M., dice ¿viste eso? ¿Esas son noctilucas?

No sé, le respondí. Ya había visto noctilucas, pero nunca las vi tan cerca, tan iluminadas, nítidas y tan sorpresivamente.

Observo directo al mar, justo donde se formaba la ola, me voy al detalle:

Vi cómo el agua se juntaba para formar una masa corpulenta, altísima y masisa. Minusiosamente detallé ese instante en que la gran masa, pasó a tener forma de ola y formaba un tunel de agua natural. (¿¡cómo me había perdido antes de este proceso tan hermoso!?) y ahí, entre medio del cuerpo de la ola y la cresta de espuma, allí entre la nada y el todo, apareció una serie de luces azul flujo que permanecieron prendidas hasta que la gravedad y la fuerza del mar hicieron que rompiera. 

¡SON NOCTULUCAS, SON NOCTILUCAS! gritábamos.

Las noctilucas son dinoflagelados (una especie de alga), organismos unicelulares que miden alrededor de un milímetro y que se alimentan de plancton vegetal. Como la mayoría de los organismos bioluminiscentes, emiten brillo como resultado de una reacción bioquímica: el oxígeno oxida una proteína llamada luciferina y el ATP (adenosín trifosfato) proporciona energía para una reacción que produce agua y luz.

Los ojos se me llenaron de lágrimas, pero no lloré. El impacto y la adrenalina  me provocaron dar un salto y junto a M., comenzamos a saltar sin parar abrazadas, girando sobre nuestro propio eje, riendo a carcajadas, felices, incrédulas.

Reparé que ni siquiera era totalmente de noche, la luna estaba creciente y con tanta luz que veíamos nuestra sombra,  y aún así seguíamos viendo aquellas lucecitas flúo nacer entre la cresta de la ola.

Para cuando volteo la mirada hacia la costa, las cientos de olas que iban a reventar a la orilla, iban cabalgando campantes con sus crestas azules en movimiento. 

¿Somos las únicas que estamos viendo esto? Preguntó M.

Algunas familias habían salido de sus ranchos para averiguar el por qué de los gritos, pero estaban tan encandilados por la luz de sus casas que los veíamos salir y entrar de nuevo sin entender nada de lo que estaba pasando.

Parece que sí, dije. 

El motivo por el que estos organismos gastan su energía en producir luz es aún desconocido. No poseen órganos sensibles a la luz, por lo que no pueden percibirla como una señal. Existe una hipótesis según la cual se iluminan para exponer a sus depredadores a la vista de peces más grandes y así deshacerse de ellos.

Foto de Guzman Infanzon.
Foto de Guzman Infanzon.

Estábamos en medio de un cuento de hadas, éramos las sirenas entre las rocas, rodeadas de un fenómeno que nunca se sabe cuándo va a pasar, que no está en cualquier parte del mundo y que, además estaba sucediendo con luna y al final del atardecer.

¡Nos sentimos tan afortunadas! ¿Sabes cuántas personas ni siquiera han visto el mar? Quienes lean este post seguro que hasta estarán aburridos de hacerlo, pero somos minoría. Y además, ver el mar junto con este fenómeno galáctico, es… Galáctico, mismo. 


El mail de Fulano de tal, llegó un día antes de que aparecieran las noctilucas. Cuando la recepcionista nos contó, reímos todos a carcajadas, ¡era imposible saber eso! 

Pudimos haberle mentido en juego diciéndole que al día siguiente iba a poder ver las noctilucas, pudimos haberle dicho que viniera igual, que nunca se sabe, si Fulano no hubiese dudado, pudo haberle dado la sorpresa a su novia.

Pero Uruguay es así, una incertidumbre. Una caja de pandora que va revelando sus misterios cuando quiere, no cuando lo buscas. Por eso hay que tener los ojos abiertos, estar atentos y no esperar nada, porque las cosas increíbles de este paícito llegan solas.

Nunca duden. 

#GraciasUruguay, te quiero. 

Foto de Guzman. Cabo Polonio. Luces de mar, Valizas y Punta del Diablo.
Foto de Guzman Infanzon. Cabo Polonio.

* Los datos sobre las noctilucas los copié de acá

#TeCuento Sobre ver una tormenta eléctrica a orilla del mar

Seguro que entre la lista de cosas increíbles que me han pasado en la vida está el check de una tormenta eléctrica en Cabo Polonio.

Todo comenzó como de costumbre: lluvia, viento, el mar crecido, truenos y relámpagos. Los rayos caían al mar iluminando la penumbra y prendían la luz natural del pueblo por segundos.

Desde el balcón de la habitación, se divisaba la tormenta. E. y yo nos sentamos a la luz de la velita que habíamos agarrado del trabajo, allí nos quedamos en silencio viendo, a través de es de la reja de madera, la dinámica de los rayos. Bailaban al son de las olas y el tumbao del trueno, desplazándose entre las dunas de Valizas, el horizonte del mar y la orilla de la playa.

Nos hicieron un show casi íntimo, nos coquetearon en la cara. Nos dieron vuelta la mirada y nos enamoraron…

¿Querés dar una vuelta?, preguntó E.

La lluvia había parado, el viento dio un descanso. Agarramos los abrigos y nos adentramos en la penumbra.

Caminamos por la avenida principal del Cabo hasta el terminal de jeeps, con miedo y acompañadas de un espectáculo natural.

Como por inersia  nos detuvimos frente al mar y ahí, de nuevo en silencio, los rayos nos invitaron a danzar con la mirada y los seguimos por un rato, atónitas, enamoradas de lo que la naturaleza nos mostraba.

Cada rayo, hizo de la noche más oscura y tenebrosa, un día resplandeciente. Cuando caían, podíamos ver el azul del mar, el dorado de las dunas, los caracoles de la arena, el rojo de la chaqueta de E. y el cielo gris.

Impresionante todo lo que se puede ver en segundos. Impresionante que no llovía. Impresionante el miedo que teníamos y que, a pesar de todo, algo nos motivaba a estar ahí paradas.

De repente, un estruendo sacudió el cielo y vimos un rayo aparecer en el horizonte, corrió hasta nosotras y terminó su camino justo encima de donde estábamos. El estómago se me hizo un nudo y escupí un gemido que quedó entre la sorpresa y el miedo.

¿Sentiste eso?  Dice E.

Sí.

¿Nos vamos?

Sí.

Libreta de viajes #1

Mientras me estoy tomando un café en el deck del hostel -con leche y poca azúcar- hubo un choque.

Una camioneta negra contra una ambulancia del hospital que está diagonal a mi ubicación. Se escuchó el golpe de quiebre seco, la vereda quedó en mute, los conductores se bajan y charlan.

Dos perritos sacan la cabeza por la ventana de la camioneta con la lengua afuera, graciosos.

Sonrío a los perros, como si ellos me vieran. Me tomo otro sorbo de café, sigo observando.

Dos hombres toman nota, fotos, charlan… La escena se difumina y mi atención se posa en aquel árbol del edificio de enfrente. Encerrado, entre rejas, con cables eléctricos a su alrededor, luces, ventanas, un edificio al lado. Y sus hojas, antes violetas, ahora son marrón.

Otro sorbo de café. Saco mi libretita, y lo dibujo.

Y sin darme cuenta, nos vi. A él, encerrado ahí. Y a mí, encerrada justo al frente, con un portón que me “asegura la vida”.

Naturaleza presa.

[FOTOS] Atardecer en Uruguay

En Uruguay no hay montañas, pero hay mucho mar. Desde donde estés el horizonte se presenta a lo lejos para mostrar lo mejor que tiene.

En Uruguay no hay montañas, pero hay mucho mar. Desde donde estés el horizonte se presenta a lo lejos para mostrar lo mejor que tiene.

Aún tengo muchos lugares por recorrer y capturarles el atardecer, pero comparto algunos de los que he visto  para que se deleiten.

¡Va!

Rambla Punta Carretas. Atardecer divino

Rambla Punta Carretas -Montevideo

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Punta Ballenas -Maldonado

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Montevideo
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Montevideo
Atardecer La Pedrera
Atardecer La Pedrera
Cabo Polonio
Cabo Polonio