Una excusa para contarles sobre mi nuevo hogar

Quería instalarme, quería una vida normal. Después de mi viaje a Brasil volví a Uruguay con la intención de tener aquel trabajo anhelado de 8h, un cuarto para alquilar y mis vacaciones por 15 días anuales.

Y me llamaron para trabajar en Cabo Polonio.

***

Quién diría que iban a encontrarse un catalán, un mendocino, un cordobés, una argentina, una paraguaya-uruguaya, una venezolana y 4 uruguayos para compartir un mismo techo en el recóndito pueblo de Cabo Polonio.

Si no fuera porque Q, escuchó que una huésped del hostel donde trabajaba comentó que en el restaurante estaban buscando un ayudante de cocina,

Si no fuera porque J., un día vino al Polonio y se encontró con que su amigo era jefe del restaurante y justo necesitaban gente,

Si no fuera porque W. recomendó a A. para que viniera a trabajar,

Si no fuera porque la cocinera estrella no podía, y recomendó a un amigo y ese amigo tampoco podía,  y justo P. buscaba una aventura, 

Si no fuera porque T., recomendó a su amigo para que viniera,

Si no fuera porque E. dijo “eu fazo tudo”,

Si no fuera porque llamé a una amiga y le dije “Bo, ¿qué onda el Cabo? ¿Me das un mail para mandar mi CV y trabajar la temporada?

… El Poderoso sería otro.

***

Una vez, mientras me estaba cambiando de ropa en el rancho después de trabajar escuché que alguien le preguntaba a A.: Disculpá ¿vivís acá?, sí, respondió A. ¡Qué de más! ¡Está increíiiible este rancho! Parece uno de los castillos de Miyazaki, ¡En cualquier momento saca unos cohetes y despega, qué viaje!

En ese momento, me di cuenta en dónde estaba viviendo.


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El Poderoso es el único rancho en Cabo Polonio que tiene dibujitos hechos a mano por una brasilera, el único que se construyó teniendo como base un container que terminaron botando, pero que entre tabla y tabla, terminó siendo una obra de arte de muchas manos, muchos clavos y muchos tragos.

Durante el invierno se transforma en el bar de los amigos, un espacio recreativo que le permite al dueño y sus secuaces hacer lo que se les cante, por eso montan una barra para los tragos, ponen un cable de electricidad de 20 metros para poder escuchar música y se cubren del frío y la humedad.

Dice la leyenda, que las noches de invierno son tan agitadas en este lugar, que cuando se limpia la primera vez en verano puedes sacar de entre las paredes y tablas del suelo almas viejas, alcoholizadas y drogadas. Y si tienes suerte, hasta puede que resucite un panky.

Durante el verano es un hogar modesto de trabajadores, un lecho. Cuando hay viento, nos mece cual bebés en la cuna y cuando hay sol nos tuesta con su techo de zinc.

Si llueve, el metal del techo amplifica cada gota de agua en una batería moderna, si la lluvia es constante no podemos hablar entre nosotros,  porque hay tanto ruido que no nos escuchamos.

El Poderoso es la típica casa de cuentos de hadas: es madera oscura, tejado triangular, dos puertas de menos de 2 metros de altura, escaleras exteriores que te obligan a concentrarte bien después de una noche de copas y unas ventanitas de vidrio que permanecen siempre abiertas, no porque querramos, sino porque algunos cuadritos de vidrio están rotos.

¿Será por el bar?

No hay electricidad. Nos alumbran las velas ( cuando recordamos prenderlas) y un poco nuestras almas y las risas.

Huele a humedad de casa vieja con oleadas de perfumitos, desodorantes de aerosol y agua de mar. Sabe a café frío de la mañana.

No se puede estirar mucho los brazos cuando estás de pie. Se escucha todo, pero no se ve nada.

Vivimos a la antigua:

Lo niños duermen abajo y las niñas en el piso de arriba, pero nos escuchamos hasta los suspiros. Nos llamamos sin vernos, nos escuchamos mientras nos vestimos, dormimos mientras los otros caminan y si a las niñas se les ocurre barrer,  la arena cae entre la ranura del suelo de madera y abajo caen los restos de un día de playa.

Si el día está gris, El Poderoso se transforma en nuestra guarida especial. Nos juntamos uno al lado del otro sentados en círculo, hacemos ronda de mate, contamos historias, leemos en voz alta y si estamos muy místicos, filosofamos.

Escuchamos la lluvia, nos inundamos (literalmente), secamos, invitamos al silencio a sentarse con nosotros a veces, sin incomodarnos, lo escuchamos y nos concentramos en el sonido del último sorbo del mate.

El sueño americano

El Poderoso, Cabo Polonio- Uruguay
El Poderoso, Cabo Polonio- Uruguay

Vivo en una casa de madera rústica, rodeada de pasto, caballos, sapos, hongos en la tierra, arena y mar; vivo en una cabaña que me mece, me acurruca y me regala ratos de silencio, en un hogar que ahora comparto con personas de distintas partes del mundo, personas a las que llamo, familia.

Vivo en un lugar que sabe a café (frío, pero café al fin), que tiene ventanas con mira al mar, al atardecer o a la galaxia, que se hizo a mano y que tiene un nombre enérgico: El Poderoso.

En cualquier momento, me voy volando. 

Pero, ¿cómo pude pensar que trabajar 8h era mejor que vivir en este lugar?

¡Que sigan los viajes!

¿Cuando fue la última vez que viste un atardecer con los ojos cerrados? 

Playa Sur, Cabo Polonio- Uruguay

Atardecer

Ya vienen los últimos suspiros del sol, el azul del mar se va cambiando a tonos rojos y naranjas, las nubes hacen fiesta alrededor del sol y hacen del horizonte su pista de baile… Está sereno, las olas se balancean como bailando un bolero y la espuma rabiosa de las olas desaparece,  porque el día se despide. 

Mis pies, aferrados a la orilla de la playa, sienten el roce de las olas que ahora se encompinchan con la arena de para hacerme cosquillas. Los grumos saltarines que surgen del contacto mar-tierra me da gracia y me hunden poco a poco para que no me mueva.

Ahora tengo los pies enterrados, la piel húmeda, el culo mojado porque recién acabé de orinar y sensible, porque estoy menstruando. 

Hay una brisa que se viene levemente para envolverme con una manta anti humedad y lo agradezco.

¡Ah! El sol. 

Ahí está, frente a mi. Lo sé porque siento su reflejo y su calor, lo se porque entre mis párpados cerrados hay un color rojo intenso, ¿será que la ceguera tiene color? 

Observo el atardecer desde la piel y con el viento de verano que me arropa, lo observó desde mis pies enterrados en la arena recibiendo golpecitos de agua caliente del Atlántico ¡qué placer!

Observó el atardecer escuchando el vaivén del agua,  también escucho los murmullos de los turistas que están detrás de mí, escucho risas a lo lejos, a un chico tocando una guitarra en el fondo, el sonido de haber destapado un termo de mate para cebar la ronda el chapoteo mal encarado de alguien que acaba de clavarse al agua. 

Suspiro.

Abro los ojos, una nube se interpone en el horizonte y marca una nueva puesta de sol. El cielo ahora es violeta y veo la silueta de dos humanos haciendo Kayak, típica postal de verano. 

Cierro los ojos. 

Me llevo los brazos a la cabeza y entrelazo los dedos de las manos justo en la nuca, arqueo la espalda y me estiro junto con una bocanada de respiración profunda. 

Hay un silencio colectivo, con excepción del mar, que siempre tiene algo para decir. Siento que el frío se incrementa y que el sol debe estar por irse… ¿Me veré muy ridícula viendo un atardecer con los ojos cerrados?  No los puedo abrir, no quiero. 

Amaría que mi familia estuviera conmigo, me lo imagino, los veo sentados en la arena riéndose y tocando maracas, sonrío. 

Mis párpados ahora ven colores opacos, abro los ojos. El sol ya no está… 

Y mi familia tampoco. 

Bueno, cada uno ve el atardecer que quiere ¿Cuál es el tuyo? 

#TeCuento Sobre ver una tormenta eléctrica a orilla del mar

Seguro que entre la lista de cosas increíbles que me han pasado en la vida está el check de una tormenta eléctrica en Cabo Polonio.

Todo comenzó como de costumbre: lluvia, viento, el mar crecido, truenos y relámpagos. Los rayos caían al mar iluminando la penumbra y prendían la luz natural del pueblo por segundos.

Desde el balcón de la habitación, se divisaba la tormenta. E. y yo nos sentamos a la luz de la velita que habíamos agarrado del trabajo, allí nos quedamos en silencio viendo, a través de es de la reja de madera, la dinámica de los rayos. Bailaban al son de las olas y el tumbao del trueno, desplazándose entre las dunas de Valizas, el horizonte del mar y la orilla de la playa.

Nos hicieron un show casi íntimo, nos coquetearon en la cara. Nos dieron vuelta la mirada y nos enamoraron…

¿Querés dar una vuelta?, preguntó E.

La lluvia había parado, el viento dio un descanso. Agarramos los abrigos y nos adentramos en la penumbra.

Caminamos por la avenida principal del Cabo hasta el terminal de jeeps, con miedo y acompañadas de un espectáculo natural.

Como por inersia  nos detuvimos frente al mar y ahí, de nuevo en silencio, los rayos nos invitaron a danzar con la mirada y los seguimos por un rato, atónitas, enamoradas de lo que la naturaleza nos mostraba.

Cada rayo, hizo de la noche más oscura y tenebrosa, un día resplandeciente. Cuando caían, podíamos ver el azul del mar, el dorado de las dunas, los caracoles de la arena, el rojo de la chaqueta de E. y el cielo gris.

Impresionante todo lo que se puede ver en segundos. Impresionante que no llovía. Impresionante el miedo que teníamos y que, a pesar de todo, algo nos motivaba a estar ahí paradas.

De repente, un estruendo sacudió el cielo y vimos un rayo aparecer en el horizonte, corrió hasta nosotras y terminó su camino justo encima de donde estábamos. El estómago se me hizo un nudo y escupí un gemido que quedó entre la sorpresa y el miedo.

¿Sentiste eso?  Dice E.

Sí.

¿Nos vamos?

Sí.

¿Cuánto cuesta viajar a Uruguay?

Uruguay es un país chiquito, pero costoso. Sus 3 millones de habitantes no cubre la oferta del mercado y el demandante presupuesto que implica mantener al estado.

Esto quiere decir que si quieres venir, debes estar preparado a lo que te enfrentas. Así que voy a tratar de responder a todas esas preguntas económicas que uno hace antes de viajar.

Acá daré los gastos mínimos y las recomendaciones necesarias para que ahorres un poco.

Comida, alojamiento y lugares (Montevideo)

IMG_1279Una comida en un restaurante económico, bueno y en una zona céntrica, puede costar alrededor de $400 pesos, máximo. También hay menúes ejecutivos que oscilan $150 y $180 pesos uruguayos, pero en este caso son lugares un poco más pequeños y sin lujos.

Si no quieres comprar, sino que quieres hacerte comida, lo mejor es esperar a las ferias (mercaditos) de los domingos y comprar todas las frutas, verduras y hortalizas allí. Mientras en el supermercado 4 manzanas te cuestan $50 pesos, en las ferias es probable que te lleves 6 u 8 por el mismo precio.

Disco, aunque es uno de los supermercados principales, es de los más costosos, el Ta-Ta o el Multiahorro son de los más económicos.

El alojamiento puede estar entre los $350 y $500 pesos uruguayos en un hostel. Pero este precio es cambiante durante el año: si es verano los precios serán altos,  si es invierno y te dan ganas de ir a la costa, seguro que no gastarás más de $250 pesos por día. Ahora que va entrando el otoño, una habitación en cama compartida en un hostel cuesta alrededor de $400, en invierno puede que esté en unos $300 en Montevideo.

La gran diferencia de dinero es el contraste entre Montevideo y el interior del país. Mientras más lejos de la ciudad vayas, más económico resulta el viaje.

Los museos y lugares culturales en su mayoría tienen un costo variable: DSC03445

Las obras de teatro, danzas y presentaciones artísticas que requieren un poco más de producción tienen costos máximos de $300 o $400 pesos. También esto varía dependiendo de los luagares: El teatro SODRE o el Teatro Solís serán más costosos que una presentación en el Teatro de Verano, por ejemplo.

Lo bueno, es que siempre puedes ver algo gratis. En Cartelera Montevideo puedes ver qué hay en la semana y los costos.

Movilizarte es económico: el bus cuesta $24 pesos (más o menos 1 USD y un taxi a distancias medio cortas no cuesta más de $120 pesos.

DSC03422Si quieres conocer la ciudad por uno o dos días, lo mejor es rentar una bici. El día puede tener un precio de $400 pesos uruguayos y créeme que vas a conocer hasta los lugares menos esperados y la vas a pasar genial dado vueltas por la rambla.

 Maldonado

IMG_2501En Punta del Este, todo es diferente. Si vienes en verano, cualquier cosa que vayas a pagar te costará el doble, trible o hasta cuatro veces más que el precio que se mantiene en Montevideo. 

Los lugares son mucho más exclusivos, la gente que va a turistear a este lugar tiene un poder adquisitivo importante, por eso verás muchos Ateliers, mansiones con ventanales que exhiben puro arte inmobiliario traído de los lugares más divinos de Europa, restaurantes muy exclusivos y discotecas donde tienes que pagar mínimo $500 pesos por derecho a entrada.

En invierno, todo baja hasta llegar a precios como los de Montevideo.

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Para movilizarte, solo hay 3 vías: ómnibus, taxi y auto.

El ómnibus cuesta alrededor de $36 pesos. Un taxi a cualquier lugar no va a cobrarte menos de $300 pesos uruguayos – se aprovechan e la situación-, debes tener cautela al momento de llegar y ver que te cobren lo correspondiente.

Lo mejor si vienes a este lugar es alquilar un auto. Hay quienes lo rentan en el departamento de Rocha, porque es mucho más barato y de allí en 1 hora ya estás en Punta y puedes recorrer todo.

En Maldonado, las distancias son largas, por lo tanto estar en bici no es muy recomendable que digamos.

Rocha

Este es el departamento más barato de todos y el que cuenta con más lugares alineados con la naturaleza puraDSC03854

Los precios en verano son costosos, como en Montevideo, sin embargo en invierno puedes conseguir verdaderas gangas. El tema es que todo es costa y campo, así que si vienes en invierno vas a pasar mucho frío y frustración, porque verás el mar, sin poder asomarte si quiera a la orilla de tanto vienta que corre.

En el verano todos los pueblitos se llenan de fiestas, locales y música. Pero, generalmente no aceptan tarjeta sino efectivo.

¿Llevar o no dinero en efectivo?

Si quieres venir a ver lo que esconde este país, lo mejor es que traigas efectivo. La tarjeta la aceptan en pocos lugares, las cosas lindas, económicas y que valen la pena las vas a conseguir solo si tienes cash.

Generalmente, las casas de cambio lo único que aceptan son euros, dólares y pesos argentinos, sin embargo, GlobalExchange tiene cambios para otras monedas:

Peso argentino ARS Yen japonés JPY Boliviano BOB
Corona danesa DKK Corona noruega NOK Corona sueca SEK
Dólar australiano AUD Dólar canadiense CAD Dólar neozelandés NZD
Dólar americano USD Euro EUR Franco suizo CHF
Guaraní PYG Libra esterlina GBP Nuevo shequel ILS
Nuevo sol PEN Peso chileno CLP Peso colombiano COP
Peso mexicano MXN Peso uruguayo UYU Rand sudafricano ZAR
Real brasileño BRL Lira turca TRY Dirham marroquí MAD
Dirham de los Emiratos Árabes unidos AED Rublo ruso RUB Yuan chino

Si vienes de estos países, puedes conseguir cambio rápido en el Aeropuerto de Carrasco, en el de Punta del Este y en el Puerto de Montevideo cuando vienes en buque desde Buenos Aires.

Si se te olvidó, puedes cambiar en cualquier casa de cambio. Hay muchas en Montevideo.

Si puedes utilizar ambas herramientas de pago, sería lo mejor, puesto que el gobierno admitió un programa que ofrece descuentos de 22% a los extranjeros. Para los hoteles y hostels, no se aplica, puesto que no aplican el IVA.

De resto, solo queda venir  disfrutar de un buen atardecer, una cerveza y del divino mar uruguayo.

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Primer destino: La Pedrera

La Pedrera. Foto de Fiorella Bresesti
La Pedrera. Foto de Fiorella Bresesti
La Pedrera, de acuerdo con el portal turístico vivarocha.com, es una de las poblaciones costeras más antiguas del departamento (estado) de Rocha y debe su nombre a la cantidad de piedras que bordean los límites de la costa y le impiden a las olas desplazarse con libertad.
Vista desde la rambla de La Pedrera
Vista desde la rambla de La Pedrera
Hay que agradecerle mucho a los fundadores de este lugar, que vinieron de tierras italianas y vascas por allá en 1900 buscando un horizonte que tuviera parecido con los acantilados que se ven por allá en el Mediterráneo. Aquí se instalaron los primeros europeos que creyeron con firmeza que este lugar era ideal para el turismo; no se equivocaron.
Este lugar es mágico, porque conecta el campo con el mar y además, le agrega ese toque rocoso que, irónicamente, te traslada a otro continente. Si te paras en la rambla de “La Pedre” podrás ver cómo la inmensidad del océano Atlántico te arropa en un solo abrir y cerrar de ojos y te quedas allí para aceptar su abrazo por horas, mientras escuchas el ronronear de las olas cuando se juntan con las piedras.
Las calles del lugar son de tierra, pero van en perfecta armonía con respecto a la onda playera y los locales de comida y de baile que están en el pueblo.
El “Centro” es una calle del pueblo, allí encuentras artesanos, hippies, músicos, artistas, bares, restaurantes, boliches (discotecas) y un anfiteatro que es el punto de reunión del pueblo. En la noche ves a todos juntarse y es ¡increíble!
Comparándolo con Punta del Este, este lugar tiene un toque de chetismo (sifrineo) bastante sublime. No está rodeado de mansiones ni carros de lujo, pero tiene unas casas alucinantes que deja ver una inversión importante en cara pared.
La gente que visita el pueblo, son en su mayoría uruguayos. Sin embargo hay una cantidad importante de extranjeros que flipan en colores al llegar.
La verdad es que yo he quedado encantada con el lugar. Con solo dos días la experiencia fue maravillosa. Creo que lo único medio triste fue que no vimos el atardecer en el mar, pero logramos capturar algo bastante interesante:
Atardecer La Pedrera
Atardecer La Pedrera
Ya saben, si vienen a Uruguay, no dejen de venir a La Pedre.
¡Mil gracias al Viajero Hostels, por el alojamiento y al staff por recibirnos con amor :)