Cualkier Guayaba, el nacimiento de un colectivo de circo desde ADENTRO

¿Qué pasa cuando le ponemos atención a nuestro interior? ¿Qué mochila cargamos? ¿Cómo nos mostramos?

 

ADENTRO es la historia del colectivo Cualkier Guayaba (con “K”). Una pieza escénica contenida por acrobacias, danza, teatro, clown y manipulación de objetos. Una metáfora, una forma de expresión que representa todas las etapas que Kellyns, Alejandra, Cecilia y Diego tuvieron que vivir después de haber dicho “sí” al compromiso de dedicar una parte de su vida a hacer circo.

Cualkier Guayaba, tienen un año de haberse conformado, pero dentro y fuera del circo, sus vivencias, oportunidades y fortalezas los han consolidado tanto como un grupo de más tiempo.

Ya se habían presentado en el Encuentro Internacional de Circo 2016 en el mes de Septiembre, y los días 16 y 17 de octubre se dio la oportunidad  de presentar su obra, en el Teatro Florencio Sánchez en El Cerro.

Adentro, es una pieza escénica construida con base a distintos lenguajes y herramientas de un colectivo dispar. Partimos de lo que ya tenemos, usamos y transformamos lo que somos y lo que habita en nosotros.

La nariz roja

La historia gira en torno a Amarella. Ella es una clown que carga con una mochila pesada llena de objetos, historias, miedos, complejos y un pare de contar que apenas le permite moverse.

Es la que da el nacimiento a las Guayabas, la que teme, acepta, cuida, mima, abraza y fortalece. Amarella es la vida implícita que surge en medio de un grupo de personas que deciden hacer lo que aman, es quien lleva los problemas, las virtudes, las derrotas, las peleas y las celebraciones.

Ella es la historia de los personajes. Los personajes son ella misma.

“Entrega, confianza y disfrute”

El nacimiento

“Agradecemos apagar todos sus teléfonos celulares en consideración con los artistas que se van a presentar”.

Silencio.

Amarella sale al escenario arrastrando muebles, sillas y mesas cargadas a sus espaldas. Da tres vueltas en círculo sin rumbo fijo. En paralelo, seis personas salen envueltas en una tela que simula una placenta, todos se están gestando, preparándose para salir. El escenario era el útero. Amarella era el escenario.

Los músicos son los primeros en abrirse paso y salir al mundo exterior dejando atrás una tela de tul que los cubría.

Solo quedan las Guayabas dentro de la placenta. Amarela siente los síntomas de parto, respira, pare a uno. Siente ganas de defecar, defeca a otro.  Siente ganas de vomitar, vomita al último.

El tul, siempre presente.

Y así nació Cualkier Guayaba.

Fue la escena más difícil de ensayar, ¿Cómo voy a dar a luz a alguien que ya nació? ¿Cómo lo hago si no lo quiero hacer?… Porque es una persona distinta con defectos y virtudes, no estaba preparada para parirlos. Pero al final, el grupo tuvo que aprender a vivir eso, porque todos esos partos, cagadas y vómitos fueron los que nos hicieron crecer. Comentó Kellyns.

Los rostros de los recién nacidos están cubiertos por un velo negro. No son nadie y son todos, no se identifica quién es quién, no se revela la identidad.

Igualdad.

Pasión

Se pone la piel de gallina. Es hora de tender los trapos a la luz.

En el escenario, la figura Diego y Cecilia están preparadas para entrar… Ella se queda en la base, él se para sobre sus hombros, ahora Diego mide 3 metros de altura. La tela que antes formaba una placenta es una sábana que Diego está colgando en una cuerda a +3 metros de distancia del suelo. La tela es tan larga que no se ven los pies, solo su cabeza. Así que sus movimientos de “caminar”se ven naturales ante el espectador. Es un gigante.

Cuando colocó la última pinza de madera, las luces se apagan completamente.

Una luz rosa se enciende de frente a la audiencia y las figuras de Diego y Cecilia resaltan a contraluz. Los músicos se trasladan a melodías melo-dramáticas y la danza acrobática comienza la búsqueda de los cuerpos, el desafío a la gravedad, el equilibrio y el rechazo.

La búsqueda del amor y la presencia del miedo.

Somos reflejo

Alejandra y Cecilia salen a escena. El espejo de Amarella ahora está en el medio del escenario, ellas se paran una frente a la otra, ambas con un velo de tul negro que les tapa la cara y el cabello, tienen el mismo traje y desde lejos pareciera que también tienen la misa estatura.

Sus movimientos van coordinados, ambas se mueven al mismo tiempo, de la misma forma, en sincronía. Se mimetizan, se transforman en una sola… No hay diferencias.

Bajan del techo un trapecio y un aro, la música comienza a ser mucho más rápida, la iluminación pasó de ser tenue y de colores cálidos al blanco y negro, ahora cada una se destaca con sus movimientos y enganches acrobáticos, tienen un espacio para expresarse, la luz ilumina las escenas, una primero, la otra después.

Cada vez que una es destacada por la luz, va dejando al descubierto un rasgo que las caracteriza, entonces los cabellos se sueltan, los velos se desatan, la remera manga larga se saca y al final, a pesar de las diferencias, ellas siguen siendo una sola, esta vez por sus movimientos sincronizados.

Son distintas, pero son reflejo.

Autoestima

El té está servido. La instancia ahora es compartida con Diego. Amarella,se ilusiona, le mima, le regala una nariz de payaso y se la pone. Quiere que él también se sienta como ella, se busca la empatía.

Mientras está sentado en la mesa, Diego aprovecha las distracciones de Amarella y, con la cuerda lisa, él sube y baja, la confunde, ella no entiende cómo el aparece y desaparece.

Le gusta él. Lo quiere. La mueve.

¿Será que la conquista es para el chico de la cuerda lisa, o para ella misma?

Ego y perdón

Llegan los papeles, las formalidades, las cartas y los enfrentamientos. Justo cuando Amarella estaba preparada para firmar un papel, Alejandra la molesta balanceándose de un lado a otro colgada en un arné.

Amarella, mientras más se mueve para evitar el contacto, más llama a la molestia de Alejandra. Hay miradas de tensión, miedo y hasta un poco de envidia entre ellas, porque una no puede ser como la otra.

Ale, le quita el papel a Amarella y revuelve la carta en con un montón de otros papeles que ya tenía y tira todo al piso.

Llovían papeles.

¡Desastre! ¡Pérdida!

Amarella se enfurece, se frustra, y se prepara para enfrentarla, pero Alejandra es más rápida, está casi volando en el aéreo. Amarella se prepara para atacar, Alejandra va hacia ella a su encuentro y justo antes del primer encontronazo… ¡HAAAAAAA! Gritó Amarella muerta de miedo cuando ya Ale, la tenía sujetada y ambas volaban.

El miedo se fue transformando y la diversión ganó terreno. La pelea y los rencores también y ahora solo les queda la diversión de sentir juntas el viento en la cara.

¿Se siente bien volar, no? ¿Se siente bien ponerse en los zapatos del otro, no?

En un momento, las idas y vueltas volando por el escenario se han convertido en un juego para ambas. Se dan cuenta que juntas, es mucho más divertido.

De repente, Ale se detiene y saca de su camiseta el sobre aquel que le había quitado a Amarella. Lo alisa de las arrugas y trata de dejarlo lo más presentable posible. Amarella recibe y retribuye el gesto colocando el sobre en el corazón mientras esboza una sonrisa.

Arreglar el caos

Es tiempo de organizar el caos, y qué mejor forma de hacerlo que desde la diversión. Diego, sale a escena con un hula hula rojo, Alejandra se suma al juego y comienzan los trucos: el hula hula pasa por sus cuellos, la cintura, las piernas, y brazos. El juego de perspectiva ilusiona a los asistentes, parece que el objeto fuera una extensión de su cuerpo.

Mientras ellos bailan con el hula hula, Amarella limpia y recoge todo el caos que dejó el encuentro pasado. Hay muchos papeles en el suelo y ella detesta el desorden, pero la música tropical la hace disfrutar del proceso y de goza todo bailando a ritmo caribeño.

Aceptar los errores y repararlos entre todos. Así es como funciona.


Silencio. Un mantra comienza a sonar.

Amarella, sale a escena con inciensos, una foto de lo que parecía un maestro yogui con nariz de payaso y mat de yoga en mano. Preparada para estirar y darle un espacio al cuerpo.

Lo que no se esperaba es que este ritual no lo iba a hacer sola.


Caminar juntos

Comienza a hacer movimientos de yoga (torpes) y con cada uno, se va sumando un integrante de las Guayabas al ritual, repitiendo sus pasos, sus movimientos del cuerpo, sus respiraciones y sonidos. Al principio, Amarella tuvo miedo, pero cuando se dio cuenta de que podía hacer sus cosas junto al resto del equipo, se sintió  sostenida.

Comienzan las Guayabas al fin a caminar juntas. Ya pasó lo peor, ya se siente la armonía, se huele el incienso en la casa y el público comienza a reírse.


Amarella recoge su mat, el incienso se queda a un lado de los músicos, le hace reverencia a su maestro yogui payaso y dos cuerdas lisas salen del techo del escenario. Se va al espejo y la tela de tul aparece de nuevo a escena.

Ata su cabello con la tela. Al fondo, las Guayabas se comienzan a cubrir completamente con la misma tela.

Soltar

La placenta que los cubría al principio, se transforma en una gran bola de tul que entrelaza a cada uno de los integrantes de Cualkier Guayaba. Diego, Alejandra y Cecilia a medida que se va destapando de la tela, se suben a las cuerdas y comienzan a hacer acrobacias.

Comienzan uno a uno, al principio haciendo movimientos sincronizados con el compañero de la otra cuerda, y haciendo unos trucos que, en caso de que un@ no esté preparad@, dejan de manifiesto la ansiedad entre el miedo de que caigan y el agradecimiento de seguir observando su talento.

Amarella, aquella del principio, ahora se resume a entender, comprender y soltar, a ser parte del otro. Todos están conectados, ahora todos caminan de la mano.


Felices de haber terminado, se presentan ante el público que entre aplausos y silbidos ahora están de pie gritando ¡Bravo! Las Guayabas están contentas, la sonrisa la tienen de oreja a oreja, es la primera vez que presentan su show en un teatro.

Después de unas palmadas en las nalgas y un par de abrazos entre ellos, se escuchó el gritito “¡ahora sí!” y todos bajaron con los brazos abiertos para saludar a sus amigos y conocidos de que estaban en el lugar.

Ya tienen un año trabajando juntos: nacieron, se apasionaron, se quisieron, se llenaron de ego, pelearon, se perdieron, disfrutaron, trabajaron, recogieron el desastre, se pusieron en los zapatos del otro y empezaron a caminar juntos.

Sobre Cualkier Guayaba

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Somos un grupo multidisciplinario de artistas independientes, que convergen para generar un espacio de creación que tiene como objetivo encuentros, espectáculos de calle, teatro y otros espacios no convencionales. Buscamos acercar a la población las posibilidades infinitas que brindan las herramientas con las que venimos trabajando a lo largo de los años. Por sobre todas las cosas queremos tomar en cuenta la inclusión de las nuevas generaciones.

¿Quiénes somos?

Cecilia Argenzio Abella
Ale Malvarez
Diego Estradet
Kellyns Herrera

Nota personal de Sinay, como el monte

Cuando ofrecí para hacer una nota sobre la presentación de ADENTRO, no sabía a lo que me estaba enfrentando. No sabía que era una obra compleja, con una historia muy fuerte detrás y llena de sentimientos, no sabía que lo iba a entender todo y que debía escribir desde una intimidad. No sabía.

Sabía lo que presentaba cada persona del colectivo, entendía bien los procesos, lo viví siempre de manera indirecta. Supe el trabajo que les costó hacerse entender, escucharse, hacer cosas cada quien a su forma y tratar de llegar a un mismo objetivo.

Nunca confié en el circo, siempre lo vi con mirada crítica destructiva y hippie. No tuve a nadie a mi alrededor que me diera otro punto de vista, así que crecí con eso. Pero desde que los conocí y me ofrecieron (recuerdo muy bien) asistir a su primera presentación, quebraron mi vieja mirada del circo y reconstruyeron algo hermoso: hacer circo es un trabajo. Requiere de tiempo, energía, constancia, detalles y amor.

Cualkier Guayaba tiene todo eso y más. Es un grupo que lo da todo. Así se vayan a “hippiar” un mes a Brasil, tienen todo preparado, tienen materiales, herramientas, vestuario, habilidades… Es su trabajo.

Me disculpo públicamente por haber pensado tan mal en mi adolescencia sobre el circo, agradezco a este colectivo por la confianza de poner su voz y su trabajo en mis letras.